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La patrona de los txikiteros sorprendió ayer a sus fieles levantaNdo el árbol de la víspera de san juan en una multitudinaria fiesta
arrasate, anabel dominguez - Sábado, 6 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:26h
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lA villa cerrajera desprendió ayer elegancia y fiesta por sus cuatro costados. Esa fue la estampa que se vivió, sobre todo a partir del anochecer, gracias a una celebración festiva, la de Maritxu Kajoi, que volvió a dar la talla. Y lo hizo a lo grande.
La cita para rendir tributo a la archiconocida patrona de los txikiteros volvió a demostrar en su 36º edición que está en plena forma. Trajes y vestidos de quitar el hipo, zapatos de tacón, vistosos recogidos de peluquería, en muchos casos acompañados con sombreros y llamativa bisutería, sin olvidar el obligado escapulario, invadieron las calles del centro arrasatearra que se convirtieron durante toda la jornada en un continuo hervidero de gente. Oriundos y foráneos no quisieron perderse una fiesta donde la parranda está más que asegurada.
Muchos salieron perfectamente acicalados de sus casas para reunirse con sus colegas desde primeras horas y exprimir a tope el incansable tour por los bares. Para entonces, Maritxu ya había sorprendido a sus más fieles seguidores: la Herriko plaza amaneció con una escena más propia de la tarde de la víspera de sanjuanes que del primer viernes de octubre. El chopo, que este año no pudieron izar las cuadrillas, lucía flamantemente junto al edificio consistorial.
La incondicional compañera de batallas de los txikiteros anduvo ayer más tempranera que nunca. El tradicional milagro llegó con el despunte de la jornada del viernes. De madrugada, Maritxu se afanó en levantar el árbol que el pasado 23 de junio los jóvenes no consiguieron colocar por sí solos al romperse las poleas. Con este gesto Maritxu quiso dar fuerza a las cuadrillas. Así que cuando el reloj marcaba las 20.30 horas (en la Herriko plaza no cabía ni un alfiler), y con la euforia y expectación en plena ebullición, niños, jóvenes y mayores brincaron y entonaron el popular Maritxu nora zoaz alrededor del chopo, en el momento de la ofrenda floral. El milagro más madrugador estuvo todo el día ante los ojos de los que recalaron en la plaza. Algunos se percataron y otros, no.
La juerga, como no podía ser otro modo, se prolongó hasta bien entrada la mañana de hoy.
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