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Períodico de Diario de Noticias de Gipuzkoa

¡Viva eL CINE LIBRE!

Un palmarés impecable redondea la 60ª Edición

Ruth perez de anucita - Domingo, 30 de Septiembre de 2012 - Actualizado a las 05:26h

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El cineasta vasco Pablo Berger, Premio Especial del Jurado por 'Blancanieves'.

El cineasta vasco Pablo Berger, Premio Especial del Jurado por 'Blancanieves'. (javi colmenero)

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 "¡Qué festival! ¡Ha sido increíble!", exclamó la presidenta del jurado, Christine Vachon, antes de desvelar el nombre de la Concha de Oro. Y, ciertamente, ha sido casi inverosímil: hasta los más críticos reconocen que el nivel de la Sección Oficial y la presencia de estrellas, dos de las debilidades que se le han achacado en ocasiones al Zinemaldia, se han elevado por encima de las expectativas, esos permanentes agentes dañinos. Faltaba por saber si el palmarés desluciría el balance final, algo también corriente. Pero no sucedió. La edición más completa de la época reciente del Festival se rubricó con un palmarés decidido por siete personas coherente con lo que han sentido los centenares que les han acompañado en el patio de butacas. La película más valorada, Dans la maison, se llevó la Concha de Oro y el premio al mejor guión, dos galardones irreprochables. Para recibir el reconocimiento a la historia subieron al escenario el director, François Ozon, y el autor de la novela en la que se ha inspirado el filme, Juan Mayorga. Ozon contó que empezó a intuir que iba por buen camino cuando Mayorga, que vio la película por primera vez la semana pasada, "no dejó de ser su amigo" tras la proyección, bromeó. El escritor expresó su alegría porque "una obra de teatro que nació en Moratalaz se haya convertida en una película francesa", que respira "amor al cine y a la vida". "Esa es la Europa que me gusta", subrayó. Cuando Ozon regresó a recoger el gran premio del festival, también adoptó el tono reivindicativo. Tras agradecer al Zinemaldia que lo haya apoyado "siempre", también "con sus películas más difíciles", se solidarizó con sus colegas españoles, por la reducción de los presupuestos (véase página 67) y la subida del IVA. "No apoyar a los creadores es una mala idea, así no se resuelve la crisis financiera", señaló. Dans la maison es una muestra de "amor y necesidad del cine" y, concluyó, "el mundo necesita el cine y también el cine español". Porque ganó Ozon, pero fue reivindicado el cine español. No solo por los cuatro premios incluidos en el palmarés, sino porque fue reivindicado en un día de nuevas malas noticias para el séptimo arte, tras conocerse el detalle de los Presupuestos Generales del Estado. Javier Rebollo fue el primero, cuando salió a recoger el premio en nombre de José Sacristán, que obtuvo la segunda Concha de Plata de su carrera Un hombre llamado Flor de Otoño, 1978 y "un magnífico regalo de cumpleaños" (El jueves hizo 75 años, los mismos que Dustin Hoffman). No la pudo recibir, porque se encuentra en Extremadura, representado El Quijote, y es un "artista responsable", remarcó el director de El muerto y ser feliz. "Tenía tantas, tantas, tantas, tantas ganas de recibir esta Concha... ¡Viva Pepe Sacristán... y viva el cine libre!", remató Rebollo. Trueba lo secundó cuando salió al escenario del Kursaal como acreedor de la Concha de Plata al mejor director. Se acordó en primer lugar de su artista, Jean Rochefort, y su modelo, Aida Folch. Pero después retomó el hilo de Rebollo. "Ha tenido que venir Dustin Hoffman desde Nueva York para recordarnos que el cine es arte. A pesar de que a algunos que se han olvidado, el cine es arte y cultura, le pese a quien pese. ¡Viva el cine libre!", insistió. Pablo Berger, Premio Especial del Jurado para su cuento de hadas, confesó que le temblaban las piernas, y dio las gracias al jurado por "hacer feliz a mucha gente". En su caso, "a 539 personas e instituciones" que han participado en la película. Su reivindicación fue sentimental. El cineasta vasco explicó que para él "el cine tiene que ser riesgo, salto al vacío, caminar en la cuerda floja... Pero para eso necesitas una red: para mí, es mi mujer y mi hija, y para ellas es el premio". También Macarena García, su Blancanieves, optó por la vida sentimental. Este rostro, desconocido para la mayoría, aunque su talento sobresalía en la mediocre serie televisiva Luna, el misterio de Calenda, se lo dedicó a sus seres más cercanos en una intervención entrecortada por el llanto y la risa nerviosa. "Estoy muy feliz", verbalizó García, que agradeció a Berger un "papelón" que "solo" le ha "traído cosas preciosas". Lo compartió con resto del equipo, sus amigas, su novio, sus padres, "los más valientes y los mejores", y su hermano, "sin él que no estaría aquí". Tan nerviosa y emocionada como ella, su compañera de galardón, Katie Coseni, se destapó con un sonoro: "¡Oh, my God!" (Oh, Dios mío). La protagonista de Foxfire se acordó del resto de las chicas del reparto curiosamente las dos ganadoras de la Concha de Plata a la mejor actriz ex aequo formaban parte de potentes repartos femeninos, del "mejor director del mundo" (Laurent Cantet) y de la ciudad, en la que se la ha visto estos días feliz y despreocupada junto a sus compañeras, como una turista más. Bahman Ghobadi siempre se lleva premio y, aunque esta vez había hasta amenazas de incendio si obtenía su tercera Concha de Oro, el premio de carácter técnico, a la mejor fotografía para Rhino Season, un delirio lírico de imágenes hermosas, no fue discutido. Peter Suschitzky, miembro del jurado de la Sección Oficial, aliado habitual de David Cronenberg, la definió como "un trabajo de poesía increíble". El jurado incluso se acordó de la película libanesa The attack, para quienes algunos reclamaban un hueco en el palmarés, en el que si algo se echa de menos es un reconocimiento a Le capital, de Costa-Gavras. La jurado Julie Taymor describió The attack como "una película muy importante y muy bien hecha, arriesgada, apasionada y controvertida". En esta edición en la que no ha fallado nadie, tampoco han fallado los que nunca fallan. Rebordinos, "feliz y cansado", confesó ayer: "Ni en el mejor de nuestro sueños pensábamos que iba a ir tanta gente al cine. A esos espectadores les quiero dar las gracias". Seguirá habiendo cine mientras haya espectadores y también directores como Ken Loach. El intérprete John Henshaw contó anoche, cuando recogió el Premio del Público a la Mejor Película Europea por The angels' share, que la tasa de desempleo en Glasgow, donde transcurre el filme, es "muy alta". Para el actor protagonista (Paul Brannigan) es su primera película. Loach le dio la "oportunidad" que se ha negado a otros jóvenes, que, recordó Henshaw, "necesitan ayuda, un cambio del sistema, la posibilidad de demostrar su talento".
"Para los cineastas vascos malditos"
Lo que ocurrió entre el Premio Donostia y los galardones oficiales merece ser contado. La clausura comenzó con un tributo a dos figuras imprescindibles del Festival. Su director, José Luis Rebordinos, recordó que "sin personas como Pilar Olaskoaga", secretaria general del Festival, más de 30 años al servicio del certamen, "este festival no existiría". Lo mismo podría decirse de Antton Eceiza, a cuya memoria se dedica esta edición. De todas sus facetas (realizador, promotor del "cine nacional vasco"), parte del equipo organizativo del Festival, Rebordinos se quedó con la de "cinéfilo, un gran discutidor, que trasmitió de forma brillante su pasión por el cine y por la vida". Su viuda, Fini Rubio, lamentó "lo que debía ser y no puede ser": que Antton estuviera en el escenario y ella aplaudiendo desde la butaca. Muy emocionada, agradeció al Zinemaldia que haya "mitigado su condición de cineasta maldito". Rubio resaltó que su marido hacía cine, de "trasfondo político y social", "con una mano atada la espalda, y hoy hay directores vascos que la siguen teniendo. "Antton no me perdonaría que no me solidarizase con ellos", apuntó Rubio, que pidió "apoyo al cine vasco" del Zinemaldia, la Diputación y el Ayuntamiento.
l Concha de Oro. Dans La Maison, de François Ozon. l Premio Especial del Jurado. Blancanieves, de Pablo Berger. l Mención Especial del Jurado. The Attack, de Ziad Doueiri. l Concha de Plata al Mejor Director. Fernando Trueba, por El artista y la modelo. l Premio al Mejor Guión. Dans La Maison, de François Ozon. l Concha de Plata ex aequo a la Mejor Actriz. Katie Coseni y Macarena García, por Foxfire y Blancanieves, respectivamente. l Concha de Plata al Mejor Actor. José Sacristán, por El muerto y ser feliz. l Premio a la Mejor Fotografía. Rhino Season, de Touraj Aslani. l Serbitzu Saria. Pura vida, de Pablo Iraburu y Migueltxo Molina. l Premio Nuevos Directores. Carne de perro, de Fernando Guzzoni. l Premio Horizontes Latinos. El último Elvis, de Armando Bo. l Premio del Público SGAE. The sessions (Ben Lewin, EEUU). l Premio del Público a la mejor película europea SGAE. The angels' share (Ken Loach, Reino Unido-Francia-Bélgica-Italia). l Premio Euskaltel de la Juventud. 7 cajas (Juan Carlos Maneglia y Tana Schémbori, Paraguay) l Premio Fipresci. El muerto y ser feliz (Javier Rebollo, España-Argentina-Francia) l Premio TVE Otra mirada. Shesh Peamin (Jonathan Gurfinkel, Israel). Mención especial: The attack (Ziad Doueiri, Líbano-Francia, Qatar-Bélgica). l Premio Signis. Días de pesca (Carlos Sorín, Argentina) l Premio de la Asociación de Donantes de Sangre de Gipuzkoa a la solidaridad. Le capital (Costa Gavras, Francia)
Berger explicó que, para él, el cine es "caminar por la cuerda floja" pero precisa "una red", que es su familia

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