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esta tarde se proyecta en el velódromo 'ikuska 20', en homenaje al padre del cine vasco
donostia, ruth pérez de anucita - Sábado, 29 de Septiembre de 2012 - Actualizado a las 05:26h
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Antton Eceiza, retratado meses antes de su fallecimiento, con el Kursaal, sede del Zinemaldia, de fondo. (gorka estrada)
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LA memoria de esta 60ª edición, plagada de estrellas rutilantes, pertenece a un hombre que amó el cine, sin frivolidades, que pensó e hizo pensar, que construyó parte de la identidad del Festival de la ciudad y que, sobre todo, se contó y nos contó en películas.
Maialen Beloki, integrante del comité de selección del Zinemaldia, es quien se ha sumergido con más minuciosidad en el universo cinematográfico de Antton Eceiza. Su profesor, el catedrático de la UPV Santos Zunzunegui, le explicó que "cuando hizo su tesis doctoral sobre el cine vasco, se dio cuenta de que no se había estudiado a fondo a Eceiza ni su significativa aportación". Beloki adoptó la idea y ha firmado una biofilmografía con la que quiere "reflejar el lugar que le corresponde en nuestro cine", pues sufre "un olvido inexplicable", lamenta. Parte de esta desmemoria se reparará esta tarde con la proyección de Ikuska 20 en el Velódromo (17.45 horas).
Eceiza (1935-2011) alcanzó la mayoría de edad el año en el que nació el Zinemaldia. Su relación con el séptimo arte se forjó en el fenómeno de los cineclubes y, con 23 años, se mudó a Madrid, donde inició estudios de cine, comenzó a redactar críticas, después escribió guiones y, finalmente, dirigió películas. "Con Elías Querejeta participó en el nuevo cine español", envuelto en esa paradoja de una cinematografía contra la dictadura pero fomentada a través de sus subvenciones. "Siempre estuvo en el momento oportuno en el lugar adecuado", observa Beloki.
Tras exiliarse en Centroamérica durante casi un lustro por motivos políticos, regresó en 1977, dispuesto a "sentar las bases del cine nacional vasco". Para Eceiza, debía reunir tres características: "que fuera en euskera, que tuviera una estética vasca -que él mismo aceptaba que era difícil de definir- y que tratara temas vinculados a Euskal Herria". Así nació el proyecto de los cortos documentales Ikuska, "el primer intento de una cinematografía nacional vasca". Su aportación más fértil fue la creación de una plataforma para técnicos y artistas, que dispuso los cimientos para la industria. "La plataforma funcionó muy bien, por allí pasaron Imanol Uribe. Montxo Armendariz, Juanba Berasategi...", detalla Beloki. En el Velódromo se contemplará Ikuska 20, el epílogo del proyecto, un montaje de imágenes de otros ikuskas.
Su programación en el Zinemaldia no es casual, puesto que Eceiza estuvo muy involucrado en el Festival, especialmente en "los años más convulsos, los inmediatamente posteriores al fin de la dictadura", remarcan desde el certamen. Empezó moderando diálogos y coloquios; seguro que disfrutó enormemente de esta etapa porque quienes trabajaron con él recuerdan que le "encantaba discutir y defender sus puntos de vista, polemizar sin agresividad". "Una conversación que iba a ser de cinco minutos se convertía en cinco horas, era un placer conversar con él. Era muy inteligente y tenía una memoria prodigiosa", subraya Beloki. También ejerció de asesor y coordinador en el comité de selección durante la primera época de Diego Galán (1985-1989). Fue, asimismo, miembro del Jurado en el Zinemaldia y la Berlinale. Pero él, por encima de todas sus habilidades, se consideró cineasta.
Su penúltima película, Ke arteko egunak, participó en la Sección Oficial en 1989. Recibió el Premio San Sebastián por su "profundo tratamiento de la realidad contemporánea". Fue la primera película en euskera en acceder al apartado noble de un festival de categoría A.
Desde 1995 hasta su muerte, el pasado año, no volvió a dirigir. "Nunca se retiró, pero siempre le echaban atrás sus proyectos, alguno en una fase de desarrollo muy avanzada", recuerda Beloki. "Vivió con la duda de si no le apoyaron más porque era un cineasta maldito o porque era un mal cineasta. Esa duda siempre le quedó".
Gracias por su comentario
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