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Míriam Vázquez - Miércoles, 26 de Septiembre de 2012 - Actualizado a las 05:24h
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El candidato jeltzale Iñigo Urkullu, ayer en Madrid. (Foto: Marta Fernández)
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Iñigo Urkullu Candidato del PNV a lehendakari
DONOSTIA. Mientras el PSOE se descuelga ahora con su apuesta por el federalismo tras haber hecho campaña a favor de la eliminación de las diputaciones, y mientras otras formaciones abogan por subirse al carro del debate independentista de Catalunya, el PNV rechaza improvisar y se mantiene firme en su defensa de un nuevo estatus al margen de eventuales propuestas electoralistas. Una vía propia y diferenciada que los jeltzales comenzaron a trabajar a mediados del pasado año, y que recoge aportaciones de agentes políticos, sociales y económicos, así como de las bases del partido. Tras su aprobación en la Asamblea General de enero, la formación de Sabin Etxea decidió trasladarla a su programa electoral, "antes de que en Catalunya pasara todo esto", según recuerdan fuentes jeltzales. "Desde entonces, en Euskadi no ha pasado nada nuevo. No vamos a cambiar un proyecto que creemos que es lo que necesita Euskadi porque en Catalunya se haya abierto este debate", zanjan.
Dentro de esa misma lógica cabría entender las declaraciones vertidas ayer por el candidato jeltzale a lehendakari Iñigo Urkullu, quien aseguró en un desayuno informativo celebrado en Madrid que el PNV no plantea ahora el divorcio, sino la convivencia con el Estado -lo mismo que prescribe el nuevo estatus, que postula una relación bilateral, de igual a igual y sin subordinaciones, entre Euskadi y Madrid-.
El presidente del EBB quiso dejar clara la postura del partido: "No niego que el PNV sea una formación que aspira a que Euskadi sea reconocida como un país pleno, integrado en Europa, reconocido por la comunidad y los organismos internacionales. Pero nuestro objetivo hoy, lo reitero, es la convivencia. El reconocimiento de nuestra realidad nacional. Un nuevo estatus político que nos permita cohabitar desde el entendimiento y no desde la subordinación o el recelo permanente".
Tras repasar anteriores experiencias fallidas -incluido el Nuevo Estatuto Político propuesto por el lehendakari Ibarretxe-, avisó de que el PNV va a seguir intentándolo. "Que nadie lo dude", avisó. En concreto, su formación aspira a concitar el consenso más amplio y plural que se haya logrado hasta ahora, y por ratificar en el Parlamento esa iniciativa. El siguiente paso consistiría en acordar la propuesta con el Estado y, por último, en someter el acuerdo a un referéndum. Urkullu quiso insistir en conceptos como "pacto", "no imposición" y "multilateralidad", y evocó el espíritu del Concierto económico, que se fundamenta en la bilaterlidad y en la soberanía compartida.
El candidato, no obstante, se mostró muy crítico con la actitud de Madrid, que ha despachado con cajas destempladas las reivindicaciones de Catalunya, mientras cargos retirados del estamento militar han amagado con someter a los independentistas a la justicia castrense, y mientras los sectores más recalcitrantes piden derogar el Concierto de la CAV y Nafarroa para rebajar las aspiraciones catalanas. "Esto no es Cuba ni la crisis de los misiles de 1962. Nadie ha instalado misiles mirando a Madrid, y Madrid no puede pretender actuar como si se hubiera hecho", sentenció.
Urkullu quiso hacer pedagogía precisamente en la capital del Estado para recordar que el Concierto no es un privilegio, y que Euskadi también asume riesgos con esa herramienta, ya que debe arreglárselas en solitario ante una caída de la recaudación. Además, denunció la "clara involución autonómica", y pidió al Estado que asuma "de una vez por todas los problemas arrastrados durante tres décadas y media".
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