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Domingo, 23 de Septiembre de 2012 - Actualizado a las 05:27h
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Durante 17 años, el inglés Mark Rowan entró y salió reiteradas veces de prisión. Hasta que un día, tras salir de la prisión en el año 2000, entró a asaltar una iglesia, donde como por arte de magia, decidió cambiar su vida de criminal por el sacerdocio. De esta forma comenzó a estudiar formación teológica, se transformó en el reverendo de Devon, dejó las drogas atrás y formó una familia. Según publicó el medio argentino Crónica, el ahora exgánster (hoy llamado reverendo Mark), tenía bien ganado dicho apodo: manipulaba drogas, se metía en peleas y robaba a diario. El vicario tatuado, como lo conocen ahora, relata: "Tengo plena condición de reverendo". Sobre su pasado, enfatiza: "Cuando no estaba cometiendo un delito era porque estaba durmiendo", confesó.
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