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Zinemaldia 2012[Entrar | Registrarse]
por Juan Zapater - Domingo, 23 de Septiembre de 2012 - Actualizado a las 05:26h
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MIENTRAS en la Sección Oficial el nivel hace presagiar un mejor año, Haneke abría la sección Zabaltegi-Perlas con Amour, el filme premiado en Cannes y que tiene en sus dos principales protagonistas, Jean-Louis Trintignant y Emmanuelle Riva, un regalo de interpretación extraordinario.
Haneke, el más ácido y para algunos el más cruel e insufrible de los cineastas contemporáneos se asoma al último estadio de la vida, al escalón que separa la existencia de la muerte, en una sociedad europea amenazada por un progresivo envejecimiento. El autor de Funny games (1997 y 2007), levanta un fresco terminal y agónico en el que vemos a dos ancianos deshacerse en la nada en un terrible alegato lleno de oscuridad y elipsis. Sin embargo, Haneke, que evita la explicitud de la anécdota, opta por la recreación casi obscena del derrumbe mental y vital de uno de sus personajes.
Filmada con la autoridad que Haneke posee, Amour transmite la sensación de que el cineasta austriaco en lugar de acudir al fuera de campo tan decisivo en muchos de sus mejores trabajos, no ha encontrado la vía para ello por lo que ha optado por la evidencia, por mostrar los gritos y susurros, por hurgar en la herida abierta para cuestionar en voz alta el tema de la eutanasia y, con ella, la cuestión del suicidio asistido y/o ejecutado. Una pregunta se impone: ¿era necesario recrearse en la agonía o Haneke cree ahora que los espectadores no saben ser adultos?
Gracias por su comentario
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