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Una real con bajas y a la espera de su mejor versión suma tres puntos necesarios ante el Zaragoza
mikel recalde - Lunes, 17 de Septiembre de 2012 - Actualizado a las 05:25h
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(R. Plaza)
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donostia
La Real ganó al Zaragoza con dos goles en seis minutos conseguidos en el primer cuarto de hora de la segunda parte. Lo hizo casi por inercia, al disponer de un arsenal ofensivo muy superior al de la gran parte de los equipos terrenales de Primera División. No importa que, como ayer, estuviera lejos de su mejor versión y completara una actuación mediocre durante muchos minutos del encuentro. El repertorio de delanteros del que dispone Montanier le va a permitir sacar adelante muchos duelos trabados y empantanados como el que ayer planteó con éxito el Zaragoza. Los goles de Iñigo Martínez, de cabeza, y de Vela, de penalti provocado por él mismo, fueron suficientes para doblegar la resistencia de un incómodo visitante.
El triunfo se antojaba obligatorio dada la menor categoría del rival y las dos derrotas a domicilio en lo que llevamos de temporada, pero se produjeron en una zona de tránsito, como sucede en los aeropuertos cuando debes esperar entre dos vuelos. Es decir, con la plantilla mermada por las bajas y a la espera de que se consiga la madurez y el pose necesarios que permitan alcanzar la velocidad de crucero de cada temporada, algo que suele llegar cuando ya se han disputado unos diez encuentros de Liga.
La Real no acreditó la electricidad y la intensidad que tantas veces ha demostrado en los últimos meses en Anoeta, donde ha sido capaz de vencer en nueve de sus últimas doce comparecencias. En casi todas ellas, los realistas se impusieron con claridad y justicia a sus enemigos, algo que no sucedió ayer. Manolo Jiménez demostró haber aprendido bien la lección del 3-0 que encajó en el pasado mes de marzo, y supo anular el fútbol blanquiazul. Como el equipo txuri-urdin juega siempre igual, algo que tiene su lado bueno, porque refleja personalidad y calidad, pero también el malo, al convertirle en previsible, el técnico andaluz salió triunfador en la pizarra. Su fórmula no tuvo ningún secreto, amontonó jugadores entre las separadísimas líneas de los locales y no permitió ninguna opción para que les pillaran a la contra.
Montanier no sorprendió con su once, todo lo contrario que en la convocatoria el día anterior al incluir a Fuchs y Nanizayamo. Como ayer ejercieron de figuras del Belén, cabe recordarle al galo que una lista del primer equipo es mucho más serio que todo eso y que resulta inadmisible que en la misma se incluya a descartes del filial. En el once entraron por fin Iñigo Martínez y Zurutuza, dos futbolistas básicos en sus esquemas y la única nota discutible pareció la continuidad de De la Bella. Es tan justo reconocer que el catalán ha mejorado sus prestaciones cuando le ha visto las orejas al lobo, como valorar que la pasada campaña el asturiano disputó 30 partidos con la Roma, por lo que debería encontrarse a otro nivel. Además, ayer le dio entrada otra vez en el centro del campo, lo que comienza a preocupar, porque parece que no le convence en la zaga.
Tampoco se puede pasar por alto que con la entrada de Iñigo Martínez movía dos piezas de cuatro de la línea, porque Mikel González, que ayer estrenó capitanía, pasó a actuar en la derecha por primera vez en este curso.
El zaguero vizcaino volvió a confirmar que es un futbolista tocado por una varita y que sirve para todo. Es capaz de salvar un gol rival en su línea de gol y anotar en la portería contraria en la misma jugada. No es una exageración, seguro que lo acabará haciendo. Primero ajustó a la defensa, gracias a su contundencia y a sus extraordinarias disputas en el cuerpo a cuerpo, y después protagonizó la jugada clave del choque. No solo por su gran testarazo a centro de Vela, sino porque el saque de esquina lo había provocado él con un servicio en largo exquisito a Agirretxe. El mexicano resultó decisivo de nuevo, pese a estar lejos de su mejor estado de forma, al asistir al de Ondarroa y anotar el segundo al transformar la pena máxima.
un primer tiempo para olvidar El primer tiempo fue uno de los peores que se recuerdan en casa a la Real. Sin ninguna continuidad ni ideas, a un ritmo diesel, los realistas apenas generaron jugadas interesantes. Una vez más salió al campo sin intimidar a su adversario, con su habitual versión anestesiada y contemplativa, que le pudo costar cara porque en los primeros minutos el Zaragoza creó dos buenas oportunidades a remates de Postiga y Álvaro. Montañés hacía estragos por la banda derecha de Estrada, mientras el centro del campo realista era incapaz de dominar la situación y de imponer su ley. No tardó en echarse en falta a Griezmann, que brilló como nunca en la sala de máquinas ante el Celta, y que pareció desaprovechado pegado a la banda. Cuando los tres delanteros agitaron el partido al permutar sus posiciones, llegaron las primeras ocasiones. Curiosamente fue De la Bella el más peligroso, al rozar el tanto en un centro-chut que casi se come Roberto y en una preciso combinación con Griezmann, que el galo finalizó con un disparo muy centrado que repelió el meta visitante.
No es que la Real saliera en la reanudación enrabietada dispuesta a desterrar su mala imagen anterior. Incluso fue el propio Zaragoza el primero que rondó el tanto, con un balón servido por Montañés que Postiga no encontró para anotar, pero en su primera opción, con su jugada de estrategia preferida, los córners sacados a bollo, Iñigo Martínez logró poner por delante a los suyos. Solo seis minutos después, es decir casi el mismo intervalo de tiempo que separó a los dos goles de Agirretxe ante el Celta, llegó la jugada del penalti claro de Paredes a Vela. El azteca engañó a Roberto con sangre fría y puso fin a la mala racha realista desde los once metros, al haber fallado los dos anteriores. Otro dato pintoresco es que en las tres últimas penas máximas no estaba el especialista Xabi Prieto en el campo.
El partido incluso se afeó más tras el 2-0, al no conseguir reaccionar el Zaragoza. Montanier puso de nuevo de los nervios a la parroquia local por retrasar de manera absurda los cambios cuando había jugadores que todavía no están al 100% como Zurutuza. De los que entraron, una vez más sobresalió Ros, que está llamado a ser un futbolista con protagonismo.
La Real logró su segunda victoria en casa al hacer valer su pegada. Ahora le queda lo más difícil, presentarse en Levante y demostrar que no solo es un conjunto de buenos jugadores, sino también un bloque de garantías que pretende hacer feliz a una afición a la que ayer aburrió. Todo lo que sea sumar en Valencia se dará por bueno para preparar con esmero y autoestima el primer gran choque de la temporada, el derbi.
Gracias por su comentario
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