Publicidad
Herramientas de Contenido
[Entrar | Registrarse]
Centro de un delantero, gol de un defensa; así abrió la Real el marcador, tras ver cómo el Zaragoza ahogaba su medular
donostia, marco rodrigo - Lunes, 17 de Septiembre de 2012 - Actualizado a las 05:25h
votos
comentarios
(R. Plaza)
Vista:
xABI Prieto no estaba. Así que Griezmann tuvo que jugar en la delantera. También faltaba Rubén Pardo, por lo que quizás hubo que precipitar la reaparición oficial de Zurutuza. Y era baja Elustondo, en un principio llamado a ocupar la demarcación en la que jugó Markel. Así que Montanier alineó el centro del campo que todo el mundo preveía. Markel, Illarramendi y Zurutuza. Demasiados cambios respecto a la temporada pasada. Y también para la medular tipo que se espera en esta campaña.
Manolo Jiménez, que es perro viejo, lo vio a la perfección. Y cambió su centro del campo para conseguir ahogar el de la Real. Prescindió de un futbolista con llegada como Apoño y de un a menudo anárquico Romaric, para diseñar una medular de guerreros por la causa. El argentino Zuculini al lado de José Mari, y el serbio Babovic en la mediapunta apretando a Markel siempre que el de Elgoibar recibía. El resultado de todo ello fue una Real que sufrió en la zona de creación, y que vio cómo su fútbol no entraba en acción al hacer aguas su sala de máquinas.
primera parte
Sin juego entre líneas
El guion de la primera parte fue claro. Durante los primeros 45 minutos, la posesión correspondió a la Real, pero el juego de los de Montanier careció de profundidad. Bravo combinaba con Mikel González e Iñigo Martínez, y estos solo tenían tres salidas posibles. Jugar en largo. Jugar con el lateral. O ceder de nuevo a Bravo al otro central. Los miembos del centro del campo apenas disfrutaban de libertad. Zuculini perseguía a Zurutuza. José Mari a Illarra. Y Babovic apretaba a Markel todo lo que podía. Así, los dos interiores se veían obligados a menudo a escorarse y pisar la línea de cal, una zona del campo que no les es habitual y en la que no se sentían cómodos.
El cuadro txuri-urdin apenas disfrutaba de juego entre líneas, y ante eso la solución apareció en la figura de Antoine Griezmann. Primero, con una fenomenal acción por la banda izquierda junto a De la Bella que terminó en disparo a bocajarro del francés, rechazado por Bravo. Y en los minutos finales de la primera mitad, con la nueva posición del de Macon. Este abandonó la izquierda y centró su zona de influencia, cerrando una especie de rombo con los tres miembros restantes de la medular. Sin mejorar en gran medida, la Real lo notó para bien.
Segunda parte
El panorama no cambió
Comenzó la segunda parte, y el panorama no cambió respecto al último tramo de la primera mitad. Griezmann algo más centrado, y la Real mejorada mínimamente, con el centro del campo pasando dificultades. En circunstancias así, el partido solo podía abrirse a balón parado. Ocurrió de este modo, y además de una forma simbólica, con el equipo saltándose un escalón. De la delantera a la defensa. De la defensa a la delantera. Sin pasar por el centro.
Un córner de Vela lo remató Iñigo Martínez. Golazo. Y después el mexicano fabricó la jugada del penalti que él mismo transformó. Solo faltaba disfrutar de un fin de partido plácido, y de la segunda victoria de la temporada. Un triunfo logrado por inercia, tras un inicio complicado. El Zaragoza contaba con neutralizar el fútbol de la Real ahogando a su medular, pero los txuri-urdin tienen más armas.
Gracias por su comentario
Publicidad
Publicidad
Publicidad