Publicidad
Herramientas de Contenido
[Entrar | Registrarse]
Okendo acoge una exposición sobre la historia de la traducción visual en el cine, la televisión e internet
DONOSTIA, rUTH pÉREZ DE aNUCITA - Martes, 11 de Septiembre de 2012 - Actualizado a las 05:26h
votos
comentarios
Vista parcial de la muestra.
Vista:
A diez días del arranque del Zinemaldia -aunque Donostia puede presumir de una programación estable subtitulada, rara avis en el panorama del Estado-, el centro cultural Okendo acoge una exposición que explora un debate eterno (si aceptamos como imperecedero algo que dura ya varias décadas): la preferencia por el doblaje o la versión original con subtítulos.
El título de la exposición, Doblaje vs. subtítulos, enfoca ese enfrentamiento y aporta los materiales para abrir el debate. En primer lugar, detalla la historia de la traducción visual en el cine, ese trasvase de información y entretenimiento de una lengua y una cultura a otras, que se aplica en el cine, la televisión e Internet, y que es, de acuerdo al análisis brindado por Frederic Chaume, catedrático de Traducción Audiovisual, el resultado de "un inconformismo legítimo que no acepta que una única lengua domine los medios audiovisuales".
La muestra parte del nacimiento del cine mudo, que bautiza como el "esperanto visual", con sus maravillosos intertítulos, la irrupción del cine sonoro, que provocó en sus inicios el rechazo de los espectadores, y explica la división entre países dobladores y países subtituladores.
Las razones de esa escisión son variadas. Recuerda Joan Álvarez Valencia, guionista y profesor, que el cine se ha erigido en un factor "clave para la salud de los idiomas". En Estados Unidos contribuyó "decisivamente" a que los emigrantes adoptaran el inglés como lengua nacional. A la reacción en contra de algunos países por la previsible "invasión" de la lengua inglesa, se sumó el hecho de que, en la década de los 30, millones de espectadores no sabían leer. Naciones como Holanda o Suecia, con un nivel cultural superior, sí optaron enseguida por los subtítulos.
Para otros, los estudios inventaron una sistema de producción denominado "versiones multilingües", por el que se rodaba una película en diferentes lenguas, casi simultáneamente. La falta de rentabilidad provocó que los estudios decidieran vender los derechos de las películas, decisión que figura en el origen de los remakes.
Tampoco fue débil el argumento a favor del doblaje de una política de protección lingüística en pleno resurgimiento de las identidades nacionales (en Alemania, Francia, Italia y España). En el Estado, además, el doblaje se puso en ocasiones al servicio de la censura, y también procuró, según Álvarez Valencia, debilitar el peso del euskera, el catalán y el gallego.
Después de dibujar el contexto, la exposición se mete en harina y practica un honesto balance de pros y contras.
Los partidarios del doblaje defienden la comodidad de disfrutar de la película sin la distracción de la lectura constante de los diálogos, sin que nada manche ni desvirtúe las imágenes, y valoran que el espectador reciba el relato cinematográfico en su propia lengua, con sus matices, tonos y ritmos. Gracias al doblaje existen voces reconocibles, ligadas para siempre a Clint Eastwood, John Wayne o Samuel L. Jackson, aunque también se hayan producido casos polémicos como el recordado doblaje de Verónica Forqué en El resplandor (al director, en cambio, debió gustarle, porque Kubrick la escogió personalmente).
Para los amantes de la versión original, que es obviamente el método más barato (entre diez y veinte veces más), los subtítulos garantizan la integridad de la versión primitiva, la posibilidad de escuchar las voces -parte esencial de la interpretación- de los actores, y mencionan la familiarización con una nueva lengua.
suma y no división
Respuestas
Apoyada en fragmentos fílmicos como King Vidor o de El cantante de jazz -la primera película sonora- y un atractivo grafismo, la muestra, "orientada al público general", busca (y consigue) ser "pedagógica y entretenida", en palabras del director de la Unidad de Cine de Donostia Kultura, Josemi Beltrán. La idea partió de Subtitulam, una empresa de subtitulado con quince años de trayectoria en festivales, centros culturales y filmotecas.
Alfredo Álvarez, de Subtitulam, anunció que planean abrir una página en Facebook para que los visitantes de la exposición se decanten. La exposición plantea el debate sin resolverlo. Sí lo hace Chaume: "Cada espectador debe tener la capacidad de elegir cómo quiere consumir un producto extranjero, sin que las políticas de cada país decidan por ellos". ¿Qué prevalecerá, doblaje o versión original? La apuesta del profesor: "El futuro no es doblaje frente a subtitulación, sino doblaje más subtitulación".
Gracias por su comentario
Publicidad
Publicidad
España, el país europeo con más jóvenes sin estudios ni trabajo
El grupo de los países más ricos alerta del grave riesgo que para la educación supone el recorte de las ayudas.
Publicidad