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Algunos centros dieron inicio ayer al nuevo curso que contará con 110.551 alumnos no universitarios en Gipuzkoa
donostia, iraitz astarloa - Viernes, 7 de Septiembre de 2012 - Actualizado a las 05:24h
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(n.g)
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"zer moduz oporrak, Markel?", saludaba efusivamente a las puertas de la ikastola Intxaurrondo la andereño a un dubitativo Markel que prefería mantenerse agarrado a la mano de su madre que responder a la maestra. El pequeño Markel fue uno de los primeros en llegar a este centro donostiarra, que para las 8.45 horas ya presentaba tráfico de sillas y mochilas en sus alrededores.
La amatxo del niño, en cierto afán previsor, decidió llegar con antelación al cole, donde las andereños aguardaban con amplia sonrisa la llegada de los txikis tras las vacaciones de verano.
"Nireak primeran, eta zureak?", insistió la maestra. Pero Markel, más que responder, dibujó una mueca de llanto en su cara.
Después de casi doce semanas de vacaciones, la mañana de ayer se presentaba emotiva para los miles de niños que volvieron a las aulas y complicada para muchos padres, que tuvieron que enfrentarse a las habituales lágrimas y berrinches de quienes se rebelan contra la vuelta a la rutina invernal. Con los nervios a flor de piel, padres e hijos se fueron acercando a los centros escolares.
Markel no era el único niño que entraba con dudas en la ikastola Intxaurrondo. Erin, de 3 años, también parecía estar pensándoselo mejor antes de abandonar la mano de su ama. "En casa no ha habido lágrimas pero creo que va a empezar en cualquier momento", reconocía la progenitora, Lurdes Hernández, sin demasiada preocupación. "Si tiene que llorar, llorará, pero es una niña bastante tranquila", explicaba. "Después de todo el verano, anteayer empecé a contarle que hoy -por ayer- volvía al cole, que iba a encontrarse con sus amiguitos, pero parece que le gusta más estar en casa porque decía que no quería venir", indicaba mientras acercaba a la pequeña a la entrada.
A Leire Lasa le tocó lidiar con sus dos hijos, Imanol y Santi, de tres y cinco años. "Parece que están tranquilos porque están muy calladitos pero en realidad están muy nerviosos", aseguraba. "Estos días hemos estado hablando en casa de que iban a empezar la ikastola y ellos decían que querían volver, sobre todo porque tienen ganas de ver a los amigos, pero también es verdad que después del cachondeo del verano, lógicamente cuesta regresar a la normalidad y veremos ahora qué pasa cuando me vaya", contaba.
Sin embargo, la inseguridad de los pequeños chocaba con la alegría de la madre. "Yo estoy encantada de que se queden en el cole porque necesitamos empezar a vivir también", admitía.
Menos trabajo tuvo Rocío Valencia en convencer a su hijo Egoi, de cuatro años, en entrar en la ikastola. Al pequeño se le veía feliz, aunque algo excitado. "De nervioso nada. Está con muchísimas ganas de entrar", celebraba Valencia. "Este viene tan contento al cole que ni siquiera hace falta mentalizarle de que se le acaban las vacaciones. Tenía mogollón de ganas de volver para ver a los amigos y estar con ellos y jugar", explicó.
La única cautela que Valencia ha tomado durante los días previos al comienzo del curso es explicar a Egoi que este año toca cambio de andereño. "Le tenía mucho cariño y eso nos preocupaba un poco, pero parece que no le importa", aseveró.
Elena tampoco tuvo que convencer a Unai para entrar en la ikastola. Al pequeño le bastó ver a un amigo para echar a correr y abrazarse a él, por lo que la madre no podía ocultar su alegría. "Yo estoy feliz porque el crío viene encantado al cole", expresaba. "Estos días le íbamos contando que tenía que volver al cole, que iba a volver a ver a los amigos, pero realmente no hacía falta porque él estaba contando los días que le quedaban para empezar", relataba mientras se reunía con otras madres.
Lo que quedó claro es que con o sin lágrimas, nerviosos o tranquilos, quienes ayer estaban citados para dar comienzo al nuevo curso no pudieron evitar volver a las aulas. En total, de forma escalonada, serán 110.551 los niños y adolescentes guipuzcoanos que comiencen las clases a lo largo de estos días.
cruz roja
Por una vuelta al cole solidaria
Por su parte, Cruz Roja y Fundación Solidaridad Carrefour presentaron ayer la cuarta edición de la iniciativa Vuelta al Cole Solidaria, mediante la cual se pretende reducir el impacto económico que supone la adquisición del material escolar para las familias con dificultades económicas. En esta ocasión, serán los hipermercados Carrefour de Olaberria y Oiartzun los que participen en el programa. En ellos, se instalará una mesa atendida por voluntarios de Cruz Roja que recogerán el material escolar que donen los ciudadanos. Una vez concluida la recogida, Carrefour igualará la cantidad entregada por los clientes, doblando así el material recogido.
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