Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Gipuzkoa
crítica > música

Máquinas de hacer música Quincena musical. auditorio

por iÑIGO aRBIZA - Miércoles, 29 de Agosto de 2012 - Actualizado a las 05:25h

  • Mail
  • Meneame
  • Tuenti
Una imagen del concierto del pasado lunes en el Kursaal.

Una imagen del concierto del pasado lunes en el Kursaal. (Foto: Gorka estrada)

Galería Noticia

Fecha y lugar. 27/08/12. Auditorio Kursaal. Donostia. Intérpretes. Nikolay Burov (narrador), Ketevan Kemoklidze (mezzosoprano), Dmitry Lavrov (barítono), Orfeón Donostiarra, Orquesta Filarmónica de San Petersburgo, Yuri Temirkanov (director). Programa. S. Prokofiev: Iván el Terrible, Op. 116. Incidencias. Aforo completo. El último centenar de entradas se agotó en taquilla media hora antes del concierto. Larga salva de bravos y aplausos.

LA expectación previa al concierto y las ganas de escuchar a la Filarmónica de San Petersburgo quedaron satisfechas una vez concluido el concierto. Hubo, sin embargo, un pequeño atisbo de incertidumbre por las declaraciones previas del director titular Yuri Temirkanov, que había dicho: "Parece que solo sabemos hacer música rusa, y eso no es cierto". Ello invitaba a esperar cierta desidia a la hora de abordar la gran cantata Iván El Terrible, pero afortunadamente, los temores quedaron disipados. Aunque nadie ponga en duda que la formación rusa tenga capacidad para acercarse con calidad a otros repertorios ajenos al ruso, cierto es que su visión de la conocida partitura fue realmente destacable.

Para abordar el carácter plástico y descriptivo de la obra compuesta por Prokofiev para el trabajo cinematográfico de Sergei Eisestein, y exprimir al máximo los recursos orquestales para realzar la épica historia de Iván IV Vasilevich, Zar de Rusia entre 1547 y 1584, Termikanov dispuso la orquesta de modo atípico, con violines primeros y segundos enfrentados, y la cuerda grave destacando en la zona central, con los contrabajos detrás de los violines, separando la madera de los metales, e incluyendo a los dos solistas junto al coro, y dando protagonismo total al narrador dispuesto en el podio, junto a la batuta.

Si bien el resultado final fue impactante, y el trabajo del Orfeón Donostiarra estuvo a la altura, cierto es que la orquesta destacó sobremanera. Aunque hubo ocasiones en que los desajustes fueron más que notorios, quedaron en título de anecdótico, destacando sobre todo el trabajo de las trompetas, trompas, maderas y percusión, en una marea sonora donde dieron la sensación de ser máquinas de hacer música. La batuta de Temirkanov logró un sonido contundente, en ocasiones con unos fortes exagerados para la acústica que presenta la sala, pero a la vez supo extraer bellos pasajes llenos de contraste en líricos pianos.

El Orfeón Donostiarra -que fue aclamado extraordinariamente- sonó contundente con su centenar de voces. Mostró su gran sello, sus famosos pianísimos y un envolvente sonido homogéneo y lleno de poderío en los pasajes en fortísimo -el final fue estremecedor-. Destacaron las féminas en el coro a boca cerrada, sonaron reguladores bien planteados y ejecutados, y los hombres salieron airosos en la canción con el barítono solista. En general el coro estuvo a la altura, aunque no exento de mostrar también múltiples individualismos en los pasajes más agudos en tenores, o cierta debilidad en sopranos a la hora de mantener también los agudos o en algunas entradas donde se vislumbraron más de una duda.

Por su parte, la mezzosoprano Kemoklidze cantó con gusto y elegancia, el barítono Lavrov brilló en su breve cometido y el narrador Burov dio un punto exótico a la velada que logró una larga salva de bravos y aplausos.

votos comentarios
  • Mail
  • Meneame
  • Tuenti

Herramientas de Contenido


Cargando comentarios...

Gracias por su comentario

Últimas Noticias Multimedia

Publicidad

  • Avda. Tolosa 23 20018 Donostia
  • Tel 943 319 200 Fax Administración 943 223 900 Fax Redacción 943 223 902