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la real no pierde un partido en anoeta cuando marca el de usurbil desde que se estrenó como goleador hace siete años
donostia, mikel recalde - Martes, 28 de Agosto de 2012 - Actualizado a las 05:24h
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Agirretxe se lamenta con un gesto característico de Darko (Gorka Estrada)
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Uno de los comentarios más repetidos en la grada de Anoeta durante el descanso del partido ante el Celta era que con otro delantero centro la Real iría por delante en el marcador porque había generado muchas ocasiones para marcar. El comentario no era justo, porque Imanol Agirretxe había anotado un gol válido que el árbitro anuló por un fuera de juego inexistente, además de haber enviado un buen cabezazo al larguero. En su deber cabe citar su pobre remate con la zurda que salvó Cabral, al recoger el rechace de la volea al palo de Griezmann. El de Usurbil se resarció en la segunda parte al anotar los dos goles con los que dio la vuelta al tanto inicial gallego y pudo anotar uno más, en un certero testarazo que despejó Javi Varas. La ovación unánime que recibió al ser sustituido fue el mejor premio que se llevó su sobresaliente actuación.
Agirretxe nunca lo ha tenido fácil en la Real. Siempre ha tenido que luchar contra una dura competencia y contra los fantasmas de los míticos arietes extranjeros que han defendido la camiseta txuri-urdin, pero hasta los mismos Kodro o Kovacevic hubieran firmado completar una actuación como la suya el sábado. El de Usurbil coincidió y jugó con el gran Darko y seguro que aprendió que lo más importante para un 9, además de marcar, es que sus goles sirvan para sumar puntos. Dicho y hecho, Agirretxe parece haber recogido el testigo del mejor legado del serbio, sobre todo en los partidos en Anoeta. La Real solo perdió uno de los 42 partidos en los que Kovacevic vio puerta. La estadística se agigantó aún más en su segunda etapa como txuri-urdin, al servir para puntuar todas sus dianas salvo, curiosamente, la primera, que fue la que consiguió ante el Alavés y que, por cierto, le dedicó a su hermano Zeljko, recientemente fallecido.
La historia adquiere un curioso paralelismo con la trayectoria de Agirretxe si se tienen en cuenta solo los encuentros disputados en Anoeta. La Real no pierde un partido en casa en el que haya marcado el canterano desde hace siete años, el 15 de mayo de 2005, contra el Málaga por 1-3. Curiosamente fue el primer gol que anotó con el primer equipo, con solo 18 años. Desde ese día, incluyendo un amplio paréntesis sin anotar de cuatro campañas, Agirretxe ha firmado un total de catorce goles en once encuentros en el estadio de Amara que se han saldado con el extraordinario balance de ocho victorias y tres empates. Además de sus dos importantes tantos del pasado sábado, en la retina de todos están el que logró frente al Barcelona que hubieran sido dos de no haber salvado Busquets un disparo suyo con la mano, el que valió los tres puntos la campaña pasada frente al Mallorca, el tanto en el descuento ante el Cartagena en Segunda División, o el anterior doblete en Primera contra el Zaragoza.
El único problema que se le avecina a un Agirretxe que siempre suele arrancar las temporadas muy enchufado es que, teniendo en cuenta que Montanier tiene la pintoresca costumbre de sentar al goleador de la semana anterior, los dos tantos que logró frente al Celta le van a condenar al banquillo. Al tiempo.
Gracias por su comentario
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