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vuelta 2012 jornada de descanso

Antón, el quinto magnífico

el l vizcaino ha superado la primera semana y ha alejado los temores

Apunta que le ha cogido el pulso a la Vuelta y se conjura para la general "y ver hasta dónde llego"

ALAIN LAISEKA - Martes, 28 de Agosto de 2012 - Actualizado a las 05:24h

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SANXENXO. Igor Antón se levanta por la mañana en Sanxenxo y cuando se asoma al día se le hunde la nariz en la inmensidad azul del Atlántico. Lo primero que siente, el aroma salino del océano inundando sus pulmones, la brisa refrescándole la mirada, es una tranquilidad enorme que reconoce como un estado cercano a la felicidad o la serenidad ciclista. Un mar en calma. Piensa que ha sobrevivido a la primera semana que tanto temía por la tensión, su criptonita, y porque a su condición física le faltaba subir un escalón para alcanzar la plenitud. Alejados los temores, a 3:07 de Purito en la general pero a salvo a orillas del Atlántico, Antón dice haberle cogido el pulso a la Vuelta y se conjura, más bien se reafirma en su planteamiento inicial, para disputar la general y "ver hasta dónde llego".

Antes de eso, de lo que viene, el líder de Euskaltel-Euskadi rebobina la memoria y rescata la subida a Valdezcaray. Lo sufrido, pero, sobre todo, a los ángeles que le rescataron. Habla de Txurruka y de Verdugo como de dos santos. Que si no llega a ser por ellos, aún estaría allí, en la estación de esquí, esperando que caiga la nieve en invierno. Hundido, ahogado. Antón, un hombre bueno, es un líder cariñoso. Agradecido.

Y también optimista ahora que la Vuelta se va cargando en las piernas y siente las suyas con capacidad para absorber todo ese plomo. Él les pregunta en susurros cómo va eso, si aguantan, si achican bien la acidosis paralizante de los músculos, y estás, de momento, le dicen que sí con una sonrisa. Por eso, dice, "soy optimista". "El desgaste ha sido tanto físico como psicológico, pero llego contento al día de descanso porque siento que le voy cogiendo el pulso a la Vuelta. Ahora comenzará la fatiga, y la presión en el pelotón bajará algún punto. Entonces espero que pueda verse todo el trabajo que he hecho para llegar bien", razona.

De eso, de su estado de forma, de la plenitud de sus piernas y la fortaleza de su motor, no tienen duda los responsables de Euskaltel, que gastan más vida, más saliva, en sostener el equilibrio mental de su líder, un asiduo de la zona oscura que son las dudas. Álvaro González de Galdeano y Gorka Gerrikagoitia se han pasado la primera semana recordando a Antón lo bueno que es. Incluso en los momentos críticos de Valdezcaray y Fuerte de Rapitán, ambos han mantenido la confianza en el vizcaino. Tras la llegada a Jaca (el Rapitán), Gerrikagotia, que sigue la Vuelta desde casa, llamó a Álvaro por teléfono para conocer de primera mano la sensación que transmitía el grupo. Si lo ocurrido había sembrado la zozobra. El director le dijo que para nada, que reinaba la confianza, que el ambiente era inmejorable, de felicidad, de seguridad. Se dieron de plazo hasta la Collada de la Gallina, el primer puerto serio de la Vuelta, en Andorra, para fijar el destino del equipo en la carrera. Allí, Antón cedió medio minuto con los gallos que gobiernan la general: Purito, Froome, Contador y Valverde.

"Es lo que esperábamos", reaccionó satisfecho Galdeano. De todas maneras, lo que verdaderamente esperan en Euskaltel es que Antón se acerque a sus cuatro dueños cuando la Vuelta entre este fin de semana en sus tres días decisivos (Ancares, Lagos y Cuitu Negru).

De los cuatro magníficos habló también ayer Antón. "Ahora mismo están más fuertes que yo, pero a ver si soy el primero de esa segunda fila en la que estamos unos cuantos". Quiere ser el quinto magnífico. "Si soy regular y finalmente acabo quinto en la Vuelta, me iré satisfecho", abunda en su discurso prudente el vizcaino, que él mismo se recuerda que solo ha acabado una vez entre los diez primeros en una prueba de tres semanas (la Vuelta de 2007, cuando fue octavo). "Tanto en 2008 como en 2010 la pregunta de hasta dónde hubiera llegado se quedó sin respuesta. No tengo el punto de 2010, pero eso no quiere decir que no esté para dar un nivel alto", dice.

El triunfo parcial lo deja en un segundo plano. "Voy madurando como ciclista y los objetivos cada vez son más altos, yo mismo me exijo más. Cuando vienes a ganar una etapa es diferente. Seleccionas las que mejor se adecúan a tus características y ese día te vacías. Pero este año no me motiva especialmente este tema. Ahora quiero ser competitivo todos los días, no perder la concentración en ninguna etapa y disputar hasta el final", zanja Antón, el quinto magnífico.

las claves

+ 3':07''

· En progresión. El corredor vizcaino se siente cada vez más cómodo y piensa pelear por la general.

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