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la firma GUIPUZCOANA arzak-bokado, QUE COCINA PARA EL EQUIPO HRT FORMULA 1 TEAM, explica su experiencia EN LOS CIRCUITOS
donostia, Aitor Anuncibay - Domingo, 26 de Agosto de 2012 - Actualizado a las 05:24h
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Santamaría sirve un plato al piloto Pedro Martínez de La Rosa. (n.g)
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LOS mecánicos del equipo español de HRT Formula 1 Team esperan con ilusión un momento determinado del día: la hora de la comida. Saben que ese momento les garantiza uno de los pequeños placeres de la vida a través de las papilas gustativas. Los artífices de hacerlos felices son los cinco profesionales de la gastronomía de la firma guipuzcoana de catering y restauración Arzak-Bokado, quienes desde este año deleitan con sus preparaciones a los 60 miembros de la escudería liderada por el piloto Pedro Martínez de La Rosa.
Transcurrido el ecuador del campeonato del mundo de automovilismo, la empresa donostiarra comienza a acumular experiencia en el paddock, donde ya se distingue por sus sabrosos platos. "Según dicen los periodistas, en nuestro motorhome -autocaravana de grandes dimensiones base del equipo- es donde mejor se come y hay más variedad de platos. Nosotros tenemos en todas las comidas cuatro diferentes y el resto de escuderías dos. Todos los días cambiamos de menú. Estamos recibiendo alabanzas", manifiesta Jesús Santamaría, responsable de Arzak-Bokado.
La gastronomía que alegra los paladares y los estómagos de HRT Formula 1 Team tiene como base el recetario vasco. Santamaría describe que en todos los grandes premios cocinan marmitako, chipirones en su tinta, merluza en salsa verde o bacalao en piperrada, entre otras elaboraciones con raíces cantábricas. "Cocinamos rico, en otras escuderías las preparaciones tienen un sabor más fuerte", opina.
La dieta de los pilotos resulta un tanto encorsetada por razones de su actividad, de forma que se fundamenta en ensaladas, atún, salmón, pasta y carne exenta de aditamentos, en particular, pollo. "No son especialmente exigentes ni raritos. Siempre hay que cocinarles platos limpios, sobre todo los días de competición: viernes, sábado y domingos", indica Santamaría.
En la jornada de la carrera llega el momento del lucimiento y la reivindicación de un elemento referencial en la coquinaria vasca: la cocina en miniatura. Cada domingo de competición, el equipo de Arzak-Bokado pone en marcha la experiencia culinaria Vamos de pintxos por el mundo, que traslada los placeres de las pequeñas exquisiteces a personas desconocedoras de esta tradición nacida en Euskadi. "El día de Gran Premio elaboramos un pintxo con ingredientes del país. Alucinan con esta forma de cocinar y comer", expone sonriente Santamaría.
denso trabajo
Asegurar la calidad
Tras la brillantez de las preparaciones existe un denso y proceloso trabajo que se inicia semanas antes de aterrizar en el país que acoge el Gran Circo. Primero, desde Donostia, tratan de localizar proveedores y supermercados de garantía para asegurar un recetario con calidad. Llegada la semana de la carrera, el lunes se ponen manos a la obra en el país donde se disputa la competición, siempre bajo el programa marcado por el equipo HRT Formula 1 Team. "Es un mundo muy cañero. El team manager es el que manda y tenemos un calendario de la semana muy estricto. Además, tenemos que estar preparados para responder a los imprevistos", reseña el responsable de Arzak-Bokado.
Con el primer pie puesto en tierra comienzan una frenética labor que algunas jornadas les empuja a levantarse a las seis de la mañana y acostarse bien entrada la madrugada, tras proveerse de los ingredientes básicos. "Hacemos una compra semanal equivalente a diez carros de supermercado. Por cierto, si nos encontramos con los del equipo Ferrari en alguno de ellos pensamos: parece que hemos acertado eligiendo tienda", relata Santamaría, cuyo grupo de cocina hace cientos de cafés y sacia la sed del equipo con más de mil litros de agua semanales.
A la sombra del glamour del paddock, la caravana de motorhomes se convierte en una comunidad multicultural y fraterna, en la que el Hispania tiene como vecinos a las escuderías Marussia y Caterham. "Es como un barrio. Te ves con ellos durante toda la semana, y vas a pedir aceite y sal como en las vecindades. Detrás de las carreras hay otra vida. Es una gozada, nos cambiamos comida y mantenemos una buena relación", relata.
Santamaría recuerda que su equipo es "un recién nacido y de los más humildes", por lo que aún le resta un gran camino que recorrer en un mundo que "tiene su punto de glamour".
Gracias por su comentario
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