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en el Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Donostia se atienden entre 6 y 10 casos de paludismo al año
donostia, Ana úrsula Soto - Domingo, 26 de Agosto de 2012 - Actualizado a las 05:24h
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Un jóven aguarda con su maleta de viaje a la salida del aeropuerto. (javier bergasa)
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"LA diarrea, la fiebre y los problemas cutáneos constituyen los principales problemas de los viajeros", explica a este periódico el médico adjunto del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario Donostia, el azpeitiarra Harkaitz Azkune Galparsoro. "Se calcula que entre el 40-60% de los viajeros que acuden a los llamados países en vías de desarrollo padecen una diarrea durante su viaje", añade el facultativo.
Evitar sufrir una descomposición es más fácil de lo que parece. En realidad, suele ser suficiente con seguir las típicas recomendaciones de no beber agua corriente ni bebidas con hielo. También es importante no ingerir ensaladas, porque los productos frescos pueden estar, como advierte Azkune, "contaminados por diferentes toxinas o microorganismos que provocan alteraciones en el funcionamiento o integridad de la pared de los intestinos", desembocando en la molesta diarrea.
El lado positivo de esta enfermedad tan recurrente en los turistas que optan por visitar países con ciertos riesgo para la salud es que se trata de una patología generalmente leve, que se puede curar por sí sola adoptando las medidas dietéticas habituales, como comer arroz, yogurt, plátano o patata cocida. No obstante, no hay que bajar la guardia y, sobre todo, es "importante contrarrestar la pérdida de líquidos", apostilla el médico del Hospital Donostia. Basta, entonces, con garantizar una hidratación adecuada mediante bebidas isotónicas o suero oral. "En general, siempre y cuando los requerimientos del viaje nos lo permitan, es preferible evitar los fármacos antidiarreicos tipo Fortasec", aconseja Azkune.
Aunque puede haber casos complicados, según señalan desde el Servicio de Enfermedades Infecciosas, se calcula que solo "entre un 1% y un 3% de los viajeros que han padecido este problema seguirá con diarrea a los 30 días". De todos modos, si la descomposición va acompañada de "sangre o moco, fiebre persistente o intolerancia oral, es decir, incapacidad para tolerar líquidos por vía oral, es aconsejable que el paciente sea valorado en un centro sanitario", incide el facultativo.
Paludismo o Malaria
Enfermedad de "potencial gravedad"
Es diferente en el caso del paludismo, otra de las enfermedades que se diagnostican con bastante frecuencia en el Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario donostiarra. No en vano, por su "potencial gravedad", se obliga a todo médico que atienda a una persona con fiebre que regresa de un área endémica de paludismo a que aplique el siguiente axioma: "Todo paciente con fiebre procedente de un área palúdica, tiene paludismo hasta que no se demuestre lo contrario".
No en todos los países existe riesgo de contraer paludismo. Es en zonas como el África Subsahariana, Papúa Nueva Guinea, el Sudeste Asiático o el subcontinente indio donde el viajero deber tomar las precauciones adecuadas para no contraer esta enfermedad para la que, hoy por hoy, no se comercializa vacuna.
Las hembras del mosquito anopheles tienen el fatal protagonismo de transmitir la enfermedad. Cuando uno de estos insectos infectados previamente tras haber picado a una persona enferma hace lo propio con una sana, el parásito plasmodium spp llega a la sangre a través de esa picadura. "Una vez en nuestra sangre, tras varias fases de desarrollo, maduración y paso por el hígado, invade y destruye nuestros glóbulos rojos una y otra vez, provocando los síntomas periódicos de fiebre, escalofríos, dolores musculares, dolor abdominal, etcétera", detalla el médico azpeitiarra. Si no se trata, puede conllevar la muerte, de ahí que todos los casos de fiebre en viajeros que han estado en países donde se pueden infectar de paludismo se traten, preventivamente, como si fueran malaria, nombre con el que se conoce popularmente a esta enfermedad, pero que en realidad hace referencia solo a uno de las cinco especies de parásitos que afectan a los humanos: plasmodium falciparum, plasmodium malariae, plasmodium knowlesi, plasmodium vivax y plasmodium ovale. De esta clasificación, la citada en primer lugar es la especie "más peligrosa" porque causa "hasta el 90% de las infecciones y la mayoría de los casos mortales". De todos modos, no se puede menospreciar al resto de patógenos, ya que, como aclara el médico del servicio de infecciosas, "el resto de especies suelen provocar síntomas más leves, aunque también pueden llegar a ser mortales". Según explica, las especies p. vivax y p. ovale tienen la "peculiaridad" de poder "cronificarse" al refugiarse el parásito en el hígado durante bastante tiempo.
tratamiento
Medicación para los casos leves, ingreso para los graves
El periodo de incubación suele durar unos diez días desde la picadura, momento en el que suelen aparecer los primeros síntomas, aunque estos "pueden variar hasta un año". La prueba de la gota gruesa es la forma de diagnóstico que se suele utilizar para determinar si el parásito ha infectado la sangre de una persona. Cuando la respuesta es positiva, el tratamiento es "primordial" y "variará según la severidad de la misma". "En los casos leves, se puede hacer el tratamiento con medicación oral e incluso de forma ambulatoria, pero los casos moderados y graves requieren de ingreso hospitalario para manejar las complicaciones, administrar el tratamiento y monitorizar la respuesta a la misma", concreta Azkune.
En el Hospital Universitario Donostia, donde atienden entre 6 y 10 personas al año por paludismo, solo se ha producido un fallecimiento por paludismo hace más de una década. Se trataba de una persona que trabajaba en un país de riesgo en África y que llegó ya "con la enfermedad muy avanzada", por lo que el tratamiento no pudo impedir las innumerables complicaciones derivadas de esta dolencia.
El malarone -nombre comercial del proguanil clorhidrato y atovacuon- es quizá el medicamento antipalúdico que más suena entre los viajeros, pero no es el único. De todos modos, quien vaya a viajar a algún país de riesgo, lo que tiene que hacer previamente es pedir una cita en Sanidad Exterior, situado en el edificio de la Subdelegación de Gipuzkoa en Donostia (plaza Pio XII), donde le recomendarán las vacunas indispensables para viajar al destino elegido y el tratamiento necesario para evitar enfermedades como el paludismo. "La prevención de los problemas de salud que podamos padecer durante el viaje es parte del mismo y así deberemos de entenderlo, dedicándole el tiempo y la importancia que se merece", incide el facultativo del Hospital Donostia.
No obstante, el uso generalizado de diversos medicamentos para prevenir el paludismo ha hecho que se desarrollen cepas resistentes a algunos fármacos. "Es lo que ha pasado con la cloraquina, siendo su resistencia casi global en la actualidad con excepción de algunas zonas de Centroamérica y Oriente Medio, y lo que está sucediendo con la mefloquina, quinina e incluso derivado de la artemisina, sobre todo en ciertos países del sudeste asiático como Camboya o Tailandia", expone como ejemplos Azkune.
La prevención en el caso del paludismo no concluye solo con la medicación, que debe tomarse antes de iniciar el viaje, durante y con posterioridad, sino que también existen otro tipo de recomendaciones lógicas que pueden evitar la infección, como el uso de mosquiteras y el uso de ropa larga de color claro al amanecer y al anochecer, momentos de especial actividad de estos mosquitos, y, por supuesto, usar repelente para insectos.
El médico del Servicio de Enfermedades Infecciosas señala también como "buen consejo" contratar un seguro médico para el viaje. "Aunque a priori nos pueda parecer un gasto extra, incluso innecesario, la verdad es que no suelen ser muy caros y, en caso de tener algún problema de salida, nos puede ayudar mucho", sentencia.
Otras enfermedades
Ni rastro de la fiebre amarilla
La malaria, junto con la fiebre tifoidea o el dengue, son los casos de enfermedades infecciosas de origen tropical más conocidas, pero no las únicas. Como explica Azkune, en el Servicio de Enfermedades Infecciosas de Donostia se "ve de todo", incluso, la loa loa, "conocida por ser un gusano que durante su migración puede pasar por el ojo, se trata de una infección prácticamente exclusiva de gente natural de países del oeste de África". No obstante, más significativo es, como incide el experto, "lo que no se ve", es decir, casos de fiebre amarilla u otras infecciones víricas cuyos nombres traen a la mente imágenes nada agradables, como puede ser el ébola.
"Ameba, larva migrans cutánea, lepra, leishmania, chagas", enumera Azkune un sinfín de enfermedades infecciosas tropicales sobre las que alguna vez han tenido noticia en el servicio. Si bien, como antes se ha dicho, no son las más comunes.
En el último estudio del que se disponen los datos, relativo a los años 2001-2005, el diagnóstico principal de los guipuzcoanos que acudieron a la unidad "por problemas de salud de presunto origen infeccioso" tras un viaje o estancia en el extranjero fue "la diarrea del viajero", en un 18,2% de los casos, seguido del paludismo, en un 17,5% de los casos.
De ese análisis, además, se desprende que el motivo principal de la consulta fue "la fiebre" y que el 50% de los que acudían al servicio habían estado en África, el 32% en el Caribe, centro o Sudamérica y el 18% en Asia.
Gracias por su comentario
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