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titín III y merino
se miden a olaizola-begino en la final
bilbao, igor g. vico - Sábado, 25 de Agosto de 2012 - Actualizado a las 05:25h
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Titín, en el frontón Bizkaia. (david de haro)
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Cayeron los tótems a sus pies, porque Titín III y David Merino forman un tándem acorazado, revestido de kevlar; porque los riojanos, actuales campeones del Parejas, son un engranaje construido al milímetro, conjuntado a la perfección por su mentor y preparador Joaquín Plaza, uno de los culpables de que el delantero de Tricio y el zaguero de Villar de Torre alcanzaran la gloria amarrados al Bizkaia en el campeonato de duetos, derrotando a Yves Xala y a un Aritz Laskurain en vena. Y cayeron en el Aste Nagusia Juan Martínez de Irujo y Abel Barriola (22-8) asediados por su juego: el de un travieso Augusto, tan genial como resolutivo, y el de un trabajador David, con una zurda imperial y unos pulmones enormes. Formaron los riojanos en el segundo partido del torneo bilbaino como auténticos caciques, como un rodillo, sin mostrar piedad alguna de sus compañeros de Aspe en un día en el que tambalearon los cimientos de la promotora, con comunicados de empresa desalentadores antes de tan trascendente envite. Pues bien, la suerte que le arrebató Oinatz Bengoetxea al delantero de Tricio en el primer duelo (20-22), en el que los riojanos no pudieron concretar sus momentos de clarividencia, se les apareció el jueves al amanecer un Juan muy diferente contra el delantero leitzarra. Fue Irujo un huracán que les coloca de carambola en la final del Aste Nagusia, que disputan hoy, a partir de las 18.15 horas, frente a Aimar Olaizola y Aritz Begino.
Si bien Titín III no estaba teniendo suerte a lo largo del verano, llegando a acumular una racha de doce partidos consecutivos cayendo derrotado, su camino en el torneo de Bilbao cambia las cosas, al dotarle de un plus de confianza al barrer a un campeón como Irujo de la cancha. Y es que Augusto siempre ha disfrutado con el verano, rompiendo esquemas en La Blanca y San Mateo, sus campeonatos estivales fetiche. Pero durante este curso, la senda se ha abierto al unir sus fuerzas de nuevo con el menor de los hermanos Merino. Su comunión, forjada desde que David era un adolescente, es puro hierro. Competitivos a más no poder, dicen del grupo de Logroño entrenado por Plaza, que son casi como "otra familia"; incluso, relata Merino II que Augusto es "como si fuera mi padre".
Gracias por su comentario
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