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Períodico de Diario de Noticias de Gipuzkoa
Conflicto en Corrugados Azpeitia

Encerrados pero abiertos al diálogo

La plantilla de Corrugados espera en la fábrica a que Gallardo acuda a negociar

Pepe Simancas - Miércoles, 22 de Agosto de 2012 - Actualizado a las 05:24h

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Trabajadores de Corrugados Azpeitia encerrados ayer en el interior de las instalaciones de la fábrica.

Trabajadores de Corrugados Azpeitia encerrados ayer en el interior de las instalaciones de la fábrica. (Iker Azurmendi)

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sE han encerrado en el interior de las instalaciones de la fábrica pero los trabajadores de Corrugados Azpeitia tienen claro que su postura se basa en la apertura a un diálogo al que consideran que la dirección de la empresa no quiere sumarse para tratar de sacar el proyecto adelante y evitar más despidos. El consejero de la corporación extremeña Grupo Alfonso Gallardo, propietaria de la planta azpeitiarra, Manuel Romero, se puso en contacto ayer con los representantes de la plantilla para citarles hoy mismo a una nueva reunión en Madrid o mañana en la localidad pacense de Jerez de los Caballeros pero los empleados, después de debatirlo en asamblea, se negaron a acudir a la cita "para oír lo mismo de siempre, que la dirección apuesta por la continuidad pero que es inevitable seguir despidiendo a gente", señalaron a este periódico fuentes del comité de empresa.

Es por ello que trasladaron al representante del Grupo Gallardo que están dispuestos a abordar soluciones pero que el diálogo ha de desarrollarse en el lugar en el que han desarrollado la actividad hasta que hace dos meses la situación les ha llevado a iniciar una huelga indefinida en defensa de los puestos de trabajo. La corporación extremeña ha vuelto a despedir a 60 trabajadores de la factoría siderúrgica guipuzcoana después de los ajustes realizados anteriormente y que han dejado en 245 personas una plantilla que hace dos años era de casi 500 trabajadores. Más de un centenar de empleados de Corrugados mantienen el encierro iniciado el lunes y una buena parte de ellos se turna para quedarse en la factoría también por la noche, echados en el suelo con sacos de dormir. El primer día pasaron las horas nocturnas en la recepción de la fábrica pero ayer les cerraron la puerta. "No sabemos dónde dormiremos, ya encontraremos algún sitio, lo importante es mantenernos firmes frente a la intención de la dirección de agotarnos y que cedamos a sus pretensiones", señalaba Esteban Campos, miembro del comité de empresa.

Según el delegado sindical, Romero mostró su disposición a hablar con los representantes de los trabajadores "en terreno neutral" pero la plantilla ya no quiere desplazarse después de haber accedido hace dos semanas a mantener una reunión en las oficinas que el Grupo Gallardo posee en Madrid. "Aunque la Administración les acepte todo lo que piden de despidos, reducción salarial del 35% y aumento de jornada en 48 horas anuales, al final los responsables de la compañía tendrán que hablar con nosotros porque tenemos claro que, por mucho que lo intenten, no vamos a dejar morir la fábrica".

Solidaridad

"Diamante en bruto"

Joseba es uno de los trabajadores de Corrugados que en pleno agosto ha emprendido una protesta con la que la plantilla busca que la dirección rectifique y apueste por el mantenimiento de los empleos. Este joven azpeitiarra, que lleva cinco años en la empresa, no comprende que la fábrica haya reducido al mínimo su actividad después de estar "a tope de carga de trabajo". En su opinión, "debería adoptarse una solución coherente", entre las que no descarta "la diversificación, pasando a producir otro tipo de productos siderúrgicos".

Ayer acudió al encierro en la fábrica con una colchoneta y un saco de dormir para pasar la noche junto a sus compañeros. Joseba lamentaba que "crees que tienes unos derechos laborales como trabajador indefinido pero, de golpe y porrazo, te cambian la ley y te puedes ver en la calle". El empleado de Corrugados calificaba la nueva situación de "agonía y amenaza", toda vez que él y su pareja compraron una vivienda hace pocos años y tienen que pagar la hipoteca. "El banco no me va a rebajar un 35% el crédito pero la empresa me quiere reducir el sueldo en ese porcentaje y eso no es justo", se quejaba.

Algunos de los protagonistas del encierro en Corrugados forman parte del grupo de 60 trabajadores recientemente despedidos. Mikel es uno de ellos. Casado, con un hijo y también con una hipoteca por pagar, se ha visto en la calle después de diez años en los que ha dado "lo mejor de mi vida" a la compañía. "Me llegó una carta a casa y nadie de la dirección dio la cara", criticaba. "Estoy buscando ya empleo pero todavía nos sentimos trabajadores y por eso estoy con mis compañeros, que son un diamante en bruto".

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