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Se desconoce el origen, aunque la diputación piensa que pudo ser provocado
Las labores de extinción se alargaron cinco horas por la tarde, mientras que de noche se trabajó asegurando el lugar
iraitz astarloa - Sábado, 18 de Agosto de 2012 - Actualizado a las 05:24h
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Detalle de las llamas que quemaron diez hectáreas de arbolado y matorral. (gorka estrada)
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Donostia. El incendio declarado ayer entre la zona de Mendiola y el Faro de la Plata, en la zona limítrofe entre Donostia y Pasaia, que se mantuvo vivo durante cinco horas, afectó a 9,5 hectáreas de bosque, en su mayoría pino marítimo, quejigo y matorral, según informaron ayer la Diputación foral de Gipuzkoa y el Ayuntamiento de Donostia.
Las primeras nubes de humo negro, que se dejaron ver sobre las 15.00 horas en numerosos puntos de la capital donostiarra así como desde la bahía pasaitarra, hacían presagiar que algo estaba ocurriendo en algún punto del monte Ulia, un hecho que se confirmó pocos minutos después.
Los bomberos eran alertados de que un incendio con varios focos se había declarado en una zona boscosa entre el Faro de la Plata y la ikastola Herri Ametsa, en el término municipal de Donostia, limítrofe con Pasaia, por lo que inmediatamente se movilizaron numerosos medios.
Hasta el lugar del suceso se desplazaron cuatro camiones de bomberos del parque de Donostia, con capacidad para 18.500 litros de agua, así como otros cuatro vehículos, con un total de 22 bomberos. Asimismo, la Diputación movilizó un camión con capacidad para 5.000 litros con un bombero procedente del parque de Zarautz, así como un todoterreno con dos bomberos del parque de Irun. Finalmente, la Dirección de Montes destinó tres grupos de retén, con un total de 14 personas y dos camiones con capacidad para 16.000 litros. Además, también se desplazaron al lugar dos guardas forestales y dos técnicos, que colaboraron en las tareas de extinción del incendio.
cinco horas de trabajo A pesar del amplio dispositivo movilizado, las labores de extinción se alargaron durante casi cinco horas.
Los bomberos atacaron primero uno de los frentes, el más cercano a la costa, donde el fuego resultaba más accesible. Sin embargo, el segundo de los focos presentó mayores dificultades. "Está en una zona de muy complicado acceso, una especie de agujero, a la que no pueden acceder los camiones, por lo que los efectivos desplazados están esperando fuera a que el fuego llegue a donde ellos están para poder atacarlo de forma manual", relataron a este periódico fuentes de la Diputación, conforme avanzaban las labores de extinción.
Finalmente, fue pasadas las 19.00 horas cuando los bomberos dieron por sofocadas las llamas. "Aunque el fuego está extinguido, se trabajará sobre la zona para evitar que se reavive", anunciaron desde el Departamento vasco de Interior. En esta línea, la Diputación confirmó que "un grupo de personas van a estar trabajando durante la noche para asegurar la zona".
sospechas Pese a que las investigaciones sobre lo ocurrido continúan, el origen de las llamas sigue siendo incierto. "Todavía es pronto para determinar si se trata de un incendio provocado o algo fortuito", advirtieron desde el Departamento de Interior.
Sin embargo, desde la Diputación señalaron que existe una sospecha más que evidente de que el fuego fuese provocado. "El hecho de que haya dos focos distintos nos hace estar casi seguros de que ha sido provocado", afirmaron. "Es más, creemos saber qué grupo está detrás", se aventuraron a decir, si bien no quisieron entrar en más detalles ni añadir información al respecto.
Los bomberos del parque de Donostia se mostraban más cautelosos a la hora de valorar la causa de las llamas. "No se sabe el origen", aseguraron. "Serán los peritos los que investiguen lo sucedido, no nosotros, pero todavía no se sabe si ha sido provocado o no. Es verdad que la mayoría de los incendios que se producen en Gipuzkoa son provocados pero también es verdad que nadie nos ha comentado que haya visto nada raro", explicaron.
La rápida actuación de los bomberos y el amplio dispositivo movilizado hizo que el fuego no afectara más que a 9,5 hectáreas, sin que tuvieran que lamentarse daños personales ni en los edificios de la zona. Además, a pesar de que durante las labores de extinción se procedió a acordonar el área afectada para evitar el acceso, ningún vecino tuvo que ser desalojado.
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