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En 1976 logró traer a los Rolling Stones por primera vez al Estado. Desde entonces, su carrera como promotor musical ha sido intensa. La exposición 'Live Music Experience', que acoge la Alhóndiga de Bilbao, muestra guitarras cedidas por grandes artistas, carteles y otros objetos
ane araluzea - Miércoles, 15 de Agosto de 2012 - Actualizado a las 05:24h
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Mercader, en el centro de la imagen junto a los Rolling Stones, con quienes mantiene una gran amistad "desde hace más de 36 años". (GAY MERCADER)
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bilbao. Gay Mercader lleva cuatro años sin salir de Catalunya, prácticamente recluido por voluntad propia en su masía gerundense: "Hablar conmigo es fácil, verme es complicado", reconoce. Viajar para ver otras civilizaciones no le interesa porque "siempre vivimos sistemas piramidales: unos están arriba y otros abajo". Sin embargo, no descarta una escapada a Bilbao para ver de cerca la exposición donde se muestran muchos de sus objetos más preciados.
Desde esa relativa lejanía, ¿sigue la evolución que está viviendo el sector musical?
La lejanía me da una cierta perspectiva. La evolución es que hemos pasado de ser un sector marginal a ser una macroindustria.
Debido a la influencia de Internet y el consiguiente afianzamiento de la piratería, ¿el futuro de la industria musical está en los conciertos en vivo?
Esto se decía mucho el año pasado. El problema es que la gente ya no tiene dinero para nada. Pero teóricamente sí, porque algo que no puedes piratear y es una experiencia intransferible es un concierto.
¿Y qué diría de los festivales que afloran en verano?
Hay algunos festivales que funcionan muy bien, pero no es oro todo lo que reluce: se han suspendido varios. La gente se fija en los festivales que funcionan, pero se olvida de los que no funcionan. Yo tengo mis dudas de que el futuro esté en ellos.
¿En qué medida afecta la situación económica a la industria musical?
Durante muchos años, a nivel nacional sobre todo, el motor de la música han sido los ayuntamientos; y hoy en día estos tienen dificultades incluso para comprarles lápices a los alumnos. La industria musical en España está en una situación precaria. Igual que con los festivales, nos fijamos en los que tienen éxito porque se comenta mucho. La percepción no es la adecuada: el sector musical está tocado, está sufriendo.
¿Ha cambiado la figura del fan?
Antes, el que era fan era como un músico, pero para ser músico tenía que trabajar, ahorrar dinero y comprarse una guitarra. Yo creo que el fan de antes era muy vocacional, y ahora la música te viene a ti y no tienes que ir tú a buscarla. En este sentido, la exposición Live Music Experience me parece interesante, porque la gente más joven no se imagina lo que era la industria musical de España en aquella época.
A pesar de ser conocido por traer a los Rolling Stones, ¿cuál diría que ha sido el momento álgido de su carrera?
No sé si fue el momento más importante, pero estoy muy orgulloso de haber podido presentar a Bob Marley el año antes de que muriese. La primera vez que traje a Patti Smith también fue mágico, igual que cuando traje a The Police. Aunque desde un punto de vista estratégico, el momento más importante fue cuando nos posicionamos, tanto nosotros como el país, en el mapa de los conciertos mundiales con los Stones.
¿Y su mayor fracaso?
Fracasos he tenido bastantes. Pero uno doloroso fue cuando el público asaltó el escenario de Lou Reed en el estadio de Moscardó en el 80 y lo destrozaron todo. Mi equipo y yo tuvimos pesadillas con ese suceso. Era una época en la que la gente no acababa de entender que para asistir a un concierto había que pagar una entrada.
¿Se ha llevado alguna decepción al conocer a algun músico?
He podido comprobar que algunos músicos a los que tenía idealizados eran unos imbéciles. Luego te vuelves perro viejo y vas sobre aviso. Un personaje al que admiro mucho como cantante, por tener un voz privilegiada, pero es un imbécil es Van Morrison. Yo nunca lo he tratado porque ya sé cómo es.
Sin embargo, se ha ganado la confianza de muchas estrellas, como por ejemplo Keith Richards. ¿Cómo consigue mantener esas amistades a lo largo de los años?
A Keith o a cualquiera de los Stones los conozco desde hace 36 años. Hemos vivido épocas muy locas. Seguimos estando vivos y bien; cada uno en su sector está a un nivel alto. Las estrellas viven en una especie de burbuja en la que no dejan que nadie entre, y cuando encuentran a un tipo con el que durante muchos años han vivido experiencias y ven que sigue ahí es una alegría para ellos. Lo mismo me pasa con Sting, con Iggy, con Patti Smith...
¿Qué recuerdos guarda de esas 'épocas salvajes' compartidas con músicos como Iggy Pop?
La mayor parte de los recuerdos de las épocas salvajes son difíciles de compartir, porque no sería muy adecuado. A veces pienso que éramos todos un poco inconscientes. Hace unos años, Iggy y yo decidimos hacernos una foto para celebrar que habían pasado más de 30 años y estábamos vivos y bien. Estábamos en su camerino; su agente, su mánager, él y yo. Iggy y yo comentábamos pasadizos de nuestro pasado y yo veía que el resto nos miraba como diciendo: "¡Joder, qué historias tienen estos...!". He tenido la suerte de estar en una época en la que los músicos no eran leyendas, eran músicos.
La exposición 'Live Music Experience' parte de su 'memorabilia'. ¿Se considera fetichista?
Soy un maníaco de la historia, de los hechos, de las cronologías. Conservé todos los pósteres que recopilé durante 41 años. Los carteles los mantuve en un afán de tener constancia de lo que había hecho y las guitarras las tenía aunque en principio no sabía qué hacer con ellas. Entonces fue cuando surgió la exposición, pero no fue por fetichismo.
Gracias por su comentario
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