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En la conversación con el doctor Urkia siempre hay referencias al pasado. No en vano, su trayectoria ha estado ligada a su conocimiento y difusión. Entre otras labores, es profesor de Historia de la Medicina Vasca en la UPV, historia a la que alude en defensa del sistema público de salud
Ana Úrsula Soto - Domingo, 12 de Agosto de 2012 - Actualizado a las 05:24h
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José María Urkia, durante la entrevista que tuvo lugar en la sede del colegio, en el número 12 del paseo de Francia de Donostia. (Foto: iker azurmendi)
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Donostia. El 27 de julio fue nombrado presidente del Colegio Oficial de Médicos de Gipuzkoa (GISEP). Llega a este cargo en un momento crítico, en el que el sistema público de salud, tal y como lo hemos conocido hasta ahora, va a dejar de existir. ¿En términos generales, qué le parece la reforma sanitaria promovida por el Gobierno de Rajoy?
Soy un gran defensor del sistema público de salud, porque es un logro inimaginable e increíble. Tenemos que darnos cuenta de lo que fue, desde la perspectiva de la historia de la medicina, lograr una asistencia médica colectivizada, es decir, una asistencia médica universal para toda la población, independientemente de los recursos económicos. En Alemania se empezó en 1885 y costó que se desarrollara, pero su sistema fue el que se impuso en Francia después de la Primera Guerra Mundial. El National Health Service inglés tuvo sus primeros intentos a finales del XIX, pero su creación no llegó hasta los años cuarenta. Y respecto al nuestro, hay leyes previas en los años 30-31, como la del seguro obligatorio o la ley de maternidad, pero el sistema empieza a funcionar hacia 1960.
Cincuenta años después, corre peligro de desaparecer.
El gran problema venía de antes, porque las políticas neoliberales como la de Margaret Tatcher ya tenían esa visión de que no se puede mantener el gratis todo. O ahí está Obama y lo que le ha costado la ley de Sanidad, que es una de sus joyas. ¿Qué ha ocurrido ahora aquí? De repente estamos metidos en una crisis económica terrible, y nos encontramos con que se empieza a decir que no hay dinero y a cuestionar qué se va a pagar y qué no. Las últimas noticias relativas a los inmigrantes son alarmantes. Se está produciendo una gran vía de agua en el sistema público de salud. En una primera aproximación, me parece que es triste y lamentable. Creo que sería terrible que se volviera a una salud para ricos y otra para pobres, que es lo que pasa en EEUU.
¿Pero parece que es ese el camino?
Si ese es el camino, es muy dramático y la sociedad debería de plantarse seriamente, porque tocar la salud es tocar el meollo de la vida.
¿Pero qué puede hacer la sociedad ante un Ejecutivo que está gobernando a golpe de decreto?
El Gobierno está legislando, pero la sociedad no puede estar impasible. Yo son muy crítico hacia los políticos. ¿Por qué no recortan sus privilegios? Cada día nos estamos enterando de más cosas en ese sentido. Tenemos que saber qué se hace con el dinero, que se recaude bien y que se cobren los impuestos a quien hay que cobrárselos. Y esto no es un discurso demagógico, porque yo no tengo color político, lo digo en un sentido social. Los médicos están preocupados.
Al parecer, a partir de ahora, van a tener que atender a unas personas sí y a otras no, me refiero a los 'sin papeles' que no paguen la cuota de 700 euros establecida por el Gobierno.
Por encima del nivel legislativo, está la norma ética y deontológica del médico, su conciencia profesional y ética.
Por lo tanto, en la práctica, ¿va a pesar más la deontología profesional que la ley?
Los médicos nunca negarán la asistencia a nadie, otra cosa es que el sistema ponga todas las cortapisas para eso. Negar la asistencia a una persona sería como una aberración en la profesión médica, porque atender es el deber del médico, es una norma cincelada en la historia y en la vida desde que existe la humanidad y la medicina. Otra cosa es el sistema de salud.
Pero la presión del sistema sanitario va estar ahí.
Ese es un tema para el que los colegios de médicos deben tener una respuesta.
Parte de la reforma también radica en que los jóvenes, llegados a una cierta edad, si no han cotizado, tampoco tendrán derecho a la Seguridad Social. Si nos ponemos a clasificar, ¿quién tiene derecho y quién no?
Hemos roto el sistema público de salud que nos creamos hace no muchos años y todo ello está trayendo graves consecuencias.
Es verdad que hasta ahora el Gobierno Vasco se está oponiendo, pero no cree que, como ha pasado con el copago farmacéutico, finalmente tendrá que acatar todas las reformas.
Yo no soy legislador, pero lo que veo es que algunas autonomías se están oponiendo a los decretos y a las normas que emanan del Estado central, del Gobierno de España. No sé si realmente esa oposición, esos recursos al Constitucional, serán efectivos. Volvemos a lo mismo, entramos en un flanco en el que ahí el médico no es más que uno más de la sociedad, al que además le está afectando. La política no es inamovible, ante medidas tan duras va a llegar un momento en el que este país va a tener que situarse, y decir hasta aquí hemos llegado. Eso no significa ir en contra de la democracia, lo que no se puede es emanar una serie de leyes cuya aplicación entra en colisión con la ética o la deontología médica, porque no se van a a aplicar por mucho que un Parlamento lo diga. Lo que quiero decir es que los médicos (además hay una reunión pronto de la organización médica colegial) están ya señalando que, desde ese punto de vista, hay cosas que no se pueden aplicar.
¿Ese va a ser el papel de los colegios de médicos en este contexto de reforma sanitaria?
Los colegios médicos deben jugar ese papel, porque son instituciones independientes que lo único que velan es por la profesión y por el ejercicio de la medicina en el más estricto sentido ético y deontológico. Los colegios van a tener que decir que no puede haber una restricción de la asistencia. Lo que pasa es que el médico es una parte del sistema, ya veremos cómo el sistema responde a esa situación.
Por otro lado, la reforma no solo reestructura la asistencia sanitaria, sino también las condiciones laborales de los profesionales.
A los médicos se les está poniendo cada vez unas condiciones más difíciles.
Sí, pero también se tiende a pensar que están bien pagados.
No, yo mantengo que comparado con otros países de Europa, la remuneración es baja para la responsabilidad que se les exige, que es la máxima. El servicio de salud ha podido funcionar, en gran parte, gracias a que los médicos han sido muy moderados en su salario. Si los médicos españoles cobrasen como los americanos, esto sería imposible. Ya hay un esfuerzo importante de los médicos de tener unos salarios muy por debajo de la media europea. En ese aspecto, muchas veces se juega con el aspecto vocacional de la medicina, pero el esfuerzo que se pide a los médicos ya está ahí. Por eso soy tan crítico con los políticos. Escuchamos datos sobre sus sueldos, sus jubilaciones, sus privilegios y prebendas que son terribles. ¿Cómo podemos estar en esa situación? Lo que ha hecho Hollande en Francia, quitando los coches oficiales, bajando los sueldos, es otro modelo de hacer la sociedad, pero ¿qué hacen aquí los políticos? Se defienden los privilegios entre ellos.
Si el sueldo no es acorde al trabajo y las condiciones laborales empeoran cada día, ¿esta situación no puede desembocar en una fuga al extranjero de profesionales sanitarios?
De hecho, las últimas noticias que nos llegan es que ya se está dando ese éxodo. Hay paro de muchos grandes especialistas y médicos que se están marchando a otros lugares de Europa o América, con lo que supone de sangría y de medios perdidos. Porque no olvidemos que ha costado mucho la formación de todos esos médicos que han estudiado aquí. Y, además, si se van fuera, la sociedad prescinde de tener a mano a grandísimos especialistas porque aquí las cosas no funcionan o no se organizan bien y, por lo tanto, tienen que marcharse a otros sitios buscando estabilidad, sueldos acordes con su nivel profesional, unos medios de trabajo dignos o una cierta serenidad. Porque no se puede ejercer la medicina en esas condiciones, hace falta un equilibrio en las cosas.
Hace unos años hablábamos de la escasez de ciertos especialistas por razones como los 'numerus clausus'. Si a esto se añade una fuga de profesionales, no se está más que profundizando en ese problema.
A estudiar medicina siguen yendo los mejores expedientes académicos, la selección hace que vayan los mejores, y la sociedad sigue poniendo en la cúspide de la valoración al médico, qué pasa entonces. Lo que da pena de la ley es que esos profesionales se van a formar, pero luego se van a encontrar una situación en la que no hay trabajo, o no hay estabilidad... Es una situación grave y calamitosa, pero es reflejo de cómo está el país, volvemos a muchos años atrás, un retroceso en muchos niveles. Es verdad que ha habido despilfarro en muchas cosas, pero en Sanidad creo que si hay ciertos abusos, hay que arreglarlos, pero no deben servir para justificar estas medidas. Además, creo que se está diciendo que ha habido más abusos de los que realmente se dan.
¿A qué se refiere?
Hay una especie de latiguillo entre los políticos en el que se dice: Ha habido abuso en..., por ejemplo, la farmacia. Pues relativamente, porque los enfermos tienen las recetas que les han dado los médicos. También se dice que la gente va al médico por cualquier cosa. Quizá ahí si que hay que hacer un ejercicio mayor de educación, pero creo que se utiliza como una excusa. Lo fundamental es que la asistencia llegue a todo el mundo, ese es el gran logro. ¿Nos damos cuenta de lo que es eso? En EEUU, por ejemplo, es impensable, hay tienes que entregar la VISA. Ahora bien, si lo perdemos, sí que sabremos entonces todo lo que supone.
¿Da vértigo convertirse en el portavoz de los médicos guipuzcoanos en esta tesitura?
La vida es como es, he llegado en un momento en el que hay problemas, pero tampoco pensemos que otros tiempos fueron la panacea. La asistencia universal es de ayer, nuestros padres y abuelos ya han vivido lo de tener que guardar el dinero para poder ir al médico. No cualquier tiempo pasado fue mejor. La asistencia universal es un gran logro, y es un gran logro europeo, aunque ahora Europa también está en entredicho. Hasta Rusia tuvo su sistema. Es bonito recordar cómo surge todo eso, cómo se da cuenta a la sociedad y a los empresarios que interesa que la gente esté bien para que la sociedad funcione.
Pero en Europa también ha habido recortes.
Empezaron en Inglaterra con Margaret Tatcher. Hubo una reacción cuando trató de desmantelar el sistema con su política neoliberal, y recortó, pero siguen manteniendo el nivel asistencial. Francia también, aunque en su sistema hay que pagar y luego te lo devuelven. Alemania ha sufrido recortes, pero es que el seguro era tan boyante que la Seguridad Social pagaba a enfermos reumáticos o asmáticos estancias en el sol, en Canarias... Claro que ha habido ajustes... Pero la gran merma sería perder en esencia el núcleo de la sanidad pública, y hacer una asistencia seleccionada, eso es muy peligroso.
Gracias por su comentario
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Alojan en orfanatos a los ñisños que vivieron cautivos durante años bajo tierra
Habían sido retenidos por una secta musulamana.
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