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asier diez mon - Domingo, 5 de Agosto de 2012 - Actualizado a las 05:24h
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Arriola explica gráficamente los desequilibrios de la economía europea. (david de haro)
Vista:
bilbao. Europa se centra en corregir los desequilibrios financieros y deja a un lado los mayores problemas de la economía: el incesante aumento del paro durante la crisis y el parón del consumo, sostiene Arriola. En su opinión, la UE cambiará de estrategia en el futuro para evitar que fracase el proyecto europeo.
Si nos atenemos a los datos macro que se han conocido está semana la situación vuelve a ser de vértigo.
Los datos que se publican son catastróficos. Reducción de la actividad económica, relanzamiento de la inflación... Pero lo más inexplicable de la situación no es que la economía esté estancada, sino que se insista en un tipo de políticas que es evidente que no ayudan a salir a la economía del bache. Solo se busca lograr el reequilibrio de unos determinados equilibrios financieros que no son los desequilibrios más importantes de la economía.
¿Se ha dejado a un lado la parte más social de la crisis?
Sí, porque el desequilibrio más importante es el que hay entre el potencial de gente dispuesta a trabajar y la que está trabajando. El siguiente desequilibrio se da entre la capacidad de producir y vender y el consumo. La política económica que se sigue ve el desempleo como un problema social, no un problema económico, como un desequilibrio derivado que se corregirá. Y el desequilibrio comercial ni siquiera se contempla, porque se incluye dentro de los problemas de cuenta corriente, donde también hay cuestiones como los beneficios de las empresas. Hay un desequilibrio entre las actuaciones políticas y los males reales de la economía.
¿Y cómo se explica?
Lo que habría que explicar es porqué se insiste en esa línea. En el conjunto de la Unión Europea y de la eurozona hay una asimetría clara entre un grupo de países y otro. Los primeros simbolizados por Alemania y unos poquitos más, Finlandia, Austria, hasta cierto punto Holanda... Y en el otro lado los famosos Pigs cuya máxima representación son España e Italia. Es evidente que la política económica que se sigue no responde a las necesidades económicas del segundo grupo, solo del primero. Hay un problema muy primario y es que a la hora de tomar decisiones en Europa no tienen el mismo peso unos países que otros.
También hay un problema socioeconómico, esas personas que se pueden quedar descolgadas de la sociedad sin empleo.
Desde el punto de vista del euro tiene cierta lógica una política orientada a resolver desequilibrios fiscales o financieros. Lo que ocurre es que el espacio de la moneda única no es nacional. Desde el punto de vista económico el concepto de nación es básicamente una tecnología común y una norma común de distribución entre beneficios y salarios. Desde el punto de vista tecnológico hay una clara división entre los países industriales, que hacen investigación y desarrollo, y los países que venden sol y playa. Y la norma de distribución tampoco es la misma. Es un disparate que en una misma moneda haya países que tienen un salario mínimo de 1.200 euros como Francia y Luxemburgo y países que escasamente llegan a los 600 euros como España. Estas diferencias hacen que las políticas de Europa no solo no sean beneficiosas, es que son perjudiciales para los países que están especializados en productos de poca tecnología como servicios y con una norma de distribución entre beneficios y salarios más perjudicial para los trabajadores, que son también los países que tiene más desempleo.
¿Se darán cuenta los gobiernos europeos que es necesario fijarse también en las personas?
En un espacio homogéneo con una moneda única esto se resuelve por la vía de los movimientos de trabajo. La peseta unificaba un mercado, el español, y este tipo de problemas se resolvían con la inmigración interna. De las regiones con menor tecnología emigraban a Madrid, Barcelona y Euskadi. Mediante esos movimientos se hacían los ajustes. Aparte, del papel fundamental del gasto público. Ahora no hay un mecanismo estatal de equilibrio y los movimientos de población son muy lentos, con lo cual la posibilidad de que por mecanismos naturales se produzca el ajuste es muy lenta, estamos hablando de varias décadas. Esto posiblemente significa que habrá un cambio de política económica en Europa, porque la alternativa es el fracaso del proyecto europeo.
Gracias por su comentario
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