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La selección británica de fútbol regresa a una competición oficial tras 52 años de ausencia pero lo hace con la decidida oposición de escoceses y norirlandeses, que no aportan ningún jugador
Julián Goikotxeta - Lunes, 23 de Julio de 2012 - Actualizado a las 05:24h
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Rodwell, del Everton, con la indumentaria. (N.G.)
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Donostia
El próximo viernes, día 20 de julio, seis días antes de su debut oficial en los Juegos Olímpicos de Londres, la selección británica de fútbol tendrá su puesta de largo en un partido amistoso de preparación contra Brasil, el gran favorito para ganar la medalla de oro por delante de España y la propia Gran Bretaña, según enjuician los analistas y corroboran las casas de apuestas.
No es un partido cualquiera. Es una cita histórica en cierto modo pero antinatural y forzada por la situación: ¿cómo pueden estar ausentes los británicos de un deporte como el fútbol, patrimonio de las Islas por excelencia, y en unos Juegos Olímpicos montados en Londres?
Con la gran pregunta brota la gran cuestión: y eso, ¿cómo se resuelve? ¿Juega solo Inglaterra? ¿Y qué hacemos con Gales, Escocia e Irlanda del Norte, las otras tres federaciones que están en el embrión fundacional del fútbol universal? ¿Se quedan fuera? La solución parece tan evidente como controvertida su puesta en práctica: que compitan como los demás deportes, bajo pabellón británico y el estandarte de la Union Jack.
Pero el fútbol en el Reino Unido no es como los demás deportes. Encierra el alma de cada país. E Inglaterra siempre será el enemigo por antonomasia de los escoceses, tanto que su derrota entraña la victoria más placentera por los siglos de los siglos.
A través del campeonato de Europa sub'23, que es la senda por la que se consigue una plaza olímpica, Inglaterra logró clasificarse para los JJOO de Pekín 2008. Entonces la Federación Inglesa invitó a las otras tres federaciones a compartir lecho, pero estas desestimaron amablemente la invitación. Tampoco objetaron que los ingleses jugaran representando a Gran Bretaña. Sin embargo, el Comité Olímpico Británico (BOA en sus siglas en inglés) se opuso a que un equipo formado por deportistas exclusivamente ingleses pudiera competir en los Juegos Olímpicos. Su óptica es bien distinto, y sobre todo ajena, por filosofía, a las cuestiones nacionalistas o fundacionales. "O todos o ninguno", sentenció el BOA. Y fue ninguno.
Clasificada de oficio por ser la anfitriona, la misma cuestión volvió a plantearse para Londres 2012. El dilema estaba de nuevo sobre la mesa.
La batalla para la recuperación de la selección británica, que sí la hubo antaño, pero dejó de competir como tal tras los JJOO de Roma, en 1960, comenzó a plantearse hace un año, cuando el BOA dio el visto bueno a un "acuerdo histórico" en favor de la causa común de Gran Bretaña.
excusas y fundamentos Gales Escocia e Irlanda del Norte se negaron en redondo a participar en la aventura alegando razones peregrinas, como que la FIFA podía aprovechar esta unión de compromiso para imponer un matrimonio eterno con Inglaterra. Tuvo que salir a la palestra el propio Joseph Blatter para desmentir dichas especulaciones y dejar claro que cada federación seguiría manteniendo su independencia.
Entonces se reabrió el debate de fondo: las razones políticas. Con Escocia a dos años vista de un referéndum en el cual se preguntará a sus ciudadanos si desean seguir formando parte del Reino Unido solo faltaba que los futbolistas se integraran en la misma selección que los ingleses. Los irlandeses del norte, por su parte, bastante tienen con mantener su delicado equilibrio socio político como para provocar tensiones por culpa de un balón y un evento deportivo, por muy grande que sea.
La organización quiso forzar los gestos ofreciendo el cargo de seleccionador británico a Alex Ferguson, venerable escocés, pero también el gran gurú de la Premier con sus éxitos al frente del Manchester United. Sir Alex declinó con diplomacia la invitación, como también lo hizo el inglés Harry Redknapp.
Finalmente Stuart Pearce, responsable de los sub'21 ingleses, asumió el cargo, pero sus intentos por enrolar en la expedición a futbolistas escoceses o norirlandeses fue vana.
Hubo una encendida campaña en contra con viejas glorias como el legendario exseleccionador de Escocia Craig Brown. El exportero Neville Southall, jugador que más partidos disputó con Gales, cuestionó: "¿Qué bandera van a utilizar para el equipo británico? ¿La Union Jack? Esa no es mi bandera. La mía muestra un dragón".
Sin embargo, la desunión se rompió por el eslabón más débil: Gales, que tiene un equipo, el Swansea, jugando en la Premier inglesa y cuya selección jamás ha podido clasificarse para las grandes competiciones internacionales. Sus futbolistas más brillantes, como Gareth Bale, que se pierde los Juegos por lesión, Aaron Ramsey y sobre todo el veterano Ryan Giggs, a quien se le otorgó el honor de la capitanía, aceptaron a condición de que Gales mantuviera su estatus independiente. Del mal, el menos malo. De los 18 convocados, 13 son ingleses, y cinco son galeses.
1.Jack Butland (Inglaterra, 19 años)Birmingham City
2. Jason Steele (Inglaterra, 21 años)Middlesbrough
3. Ryan Bertrand (Inglaterra, 22 años)Chelsea
4. Steven Caulker (Inglaterra, 20 años)Tottenham
5. Craig Dawson (Inglaterra, 22 años)West Bromwich
6. Micah Richards (Inglaterra, 24 años)Manchester City
7. Neil Taylor (Gales, 23 años)Swansea City
8. James Tomkins (Inglaterra, 23 años)West Ham
9. Joe Allen (Gales, 22 años)Swansea City
10. Tom Cleverley (Inglaterra, 22 años)Manchester U.
11. Jack Cork (Inglaterra, 23 años)Southampton
12. Ryan Giggs (c) (Gales, 38 años)Manchester United
13. Aaron Ramsey (Gales, 21 años)Arsenal
14. Scott Sinclair (Inglaterra, 23 años)Swansea City
15. Danny Rose (Inglaterra, 22 años)Tottenham
16. Craig Bellamy (Gales, 32 años)Liverpool
17.Marvin Sordell (Inglaterra, 21 años)Bolton
18. Daniel Sturridge (Inglaterra, 22 años)Chelsea
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