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sociedad

"La educación actual no enseña a pensar"

Mateo balbuena

es autor de un ensayo crítico de la sociedad

Este republicano nonagenario afirma que "el capitalismo ha entrado en decadencia"

Aitor Azurki - Domingo, 22 de Julio de 2012 - Actualizado a las 05:25h

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Balbuena explica los pormenores de su nueva obra en el jardín de su caserío.

Balbuena explica los pormenores de su nueva obra en el jardín de su caserío. (Foto: n.g.)

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Mateo Balbuena Republicano y escritor

donostia. En Euskal Herria también tenemos nuestro Stéphane Hessel o José Luis Sampedro particular. "La gente no es consciente de la fuerza que tiene; no tiene conciencia de sí como fuerza impulsora de la Historia. Porque el desarrollo social se ha dado por impulsos sociales". A punto de cumplir 99 años, el exteniente republicano y profesor Mateo Balbuena (León, 1913) acaba de dar los retoques finales a su última obra en el caserío de Amurrio (Araba) donde vive desde hace décadas: "Costará que la sociedad se despierte, pero mucho más que se mueva", añade en clara referencia a su texto. Concretamente, se trata de un ensayo crítico sobre el desarrollo de la sociedad occidental durante el último milenio hasta la actualidad, de título El capitalismo es el problema. Un escrito que aguarda impaciente la aparición de una editorial interesada en sacarlo a la luz.

"La clase trabajadora por sí es estéril; ¡por sí y para sí! Es activa al servicio de otros, pero es pasiva para sí como clase. Esto tiene una importancia vital para la situación actual", indica Balbuena con su instinto revolucionario aún a flor de piel. Tras dos años de intenso trabajo, el veterano comunista analiza pormenorizadamente las consecuencias que acarreará el capitalismo a nuestra sociedad en un futuro próximo. No en vano, estudia, entre otras cosas, la conciencia social y la individual: "Si se consigue una conciencia de ir a superar el capitalismo, se puede lograr, porque las mismas fuerzas represivas -en referencia a la Policía y al Ejército- están fastidiadas como los demás. Pero ahora hay una ausencia absoluta de ideas para la sustitución de capitalismo".

Mateo posee una trayectoria vital llena de compromiso y sacrificio en pro de las libertades y la cultura, iniciada en la Revolución de Octubre como joven insurrecto en Asturias y continuada en la contienda civil en Gipuzkoa, Bizkaia y Araba como teniente de un batallón republicano, así como en la posguerra como profesor y fundador de una academia de estudios. Aún hoy, Balbuena mantiene su compromiso intacto: sigue escribiendo sin cesar sobre la actualidad mundial. De hecho, nos hallamos ante un prolífico autor con decenas de obras en su haber, una de ellas finalista en 1964 del Premio Planeta -Mientras tanto- e incluso alguna de obligada referencia marxista -El porqué del eurocomunismo-.

Fascismos e indignados A tenor de la actualidad mundial, este veterano luchador vaticina el fortalecimiento de postulados ultraconservadores: "Esta crisis puede condicionar la aparición de un nuevo fascismo. Ahí tienes a Le Pen, o el de Grecia. Y el PP, una continuación modernizada del franquismo, ha tenido millones de votos de obreros como consecuencia del analfabetismo político de la clase trabajadora. Sale cualquier populista e incluso parte de los indignados se adhieren a él", opina.

Preguntado por el movimiento 15-M, responde que "la indignación es una escenificación verbal. Lo que hoy hace falta es una escenificación verbal seguida de la acción. En la actualidad no existe pensamiento social de acción, de propuestas concretas. Todo es abstracto". Predicciones nada descabelladas que recoge en su último escrito, muy crítico con la sociedad y también con la juventud: "La educación actual no enseña a pensar; los jóvenes tienen que intentar aprender a pensar: entre los mismos indignados había muchos con títulos universitarios que planteaban cosas de niños políticos. Si la intelectualidad no adquiere una conciencia social de lo que está ocurriendo y coadyuva su lectura de la realidad para despertar en la gente el interés, será muy difícil hacer algo", adelanta.

Pero no todo en él es reflexión. El revolucionario pensador compatibiliza su labor de escritura con la de trabajar en la huerta: "Estoy preparando invernaderos para vainas y demás. Ahora que sale el sol me apetece salir de casa, bañarme en agua natural", dice algo afligido tras meses de eternos aguaceros. Desde su bastión de Amurrio opina convencido que "el capitalismo ha entrado en una decadencia, no puede desarrollar más. No hay solución para él". Para ello, pone como ejemplo el caso del Estado español, "donde se está desmontando el estado de bienestar. Puede haber una recuperación, pero estará condicionada a lo que pueda ocurrir con el nuevo capitalismo que está surgiendo en China, Brasil y la India", señala.

Expansión de China El análisis de este profesor va más allá de nuestra sociedad y advierte de que hay que mirar fijamente a potencias como la china, pues, "¿qué pasará cuando su población se expanda por todo el mundo?". Además, con su serenidad de hombre centenario, vaticina el peligro de nuevas guerras, pero no mundiales: "Si no directamente de las potencias, sí provocando estas guerras periféricas, regionales".

Balbuena también se centra en la religión, ya que uno de los capítulos de su escrito versa sobre el mundo musulmán, "que se está también moviendo, pero todavía está supeditado a grupos étnicos y le queda mucho por despertar. Aunque un capitalismo desligado de la religión bien puede utilizarlo a su antojo", critica.

Es por todo ello que Mateo aporta su granito de arena e introduce una variable denominada democracia social como conclusión final de su obra: "Tal y como hoy está funcionando la actividad productiva, que está supeditada a la ciencia primero, lo que propugno es que los científicos de las multinacionales sigan trabajando, pero basándose en ellos". Y cita al Grupo Mondragon como ejemplo. "Políticamente todos los empleados son iguales. Tienen un voto, pero en el trabajo cada uno tiene una misión y una remuneración correspondiente".

Preguntado por lo que le pide a la vida, nuestro nonagenario responde tajante: "Que me la prolongue un poco más para terminar el siguiente trabajo que voy a empezar. Y luego, si lo termino, que me la prolongue un poco más para escribir otro". Un hombre, tal y como se ve, impetuoso y luchador hasta el final de sus días que demuestra con su ejemplo que nuestros mayores tienen aún mucho que decir y hacer por esta sociedad que les ha dado la espalda sistemáticamente.

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