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Vecinos y visitantes se volcaron con el relato de la batalla del año 920, que consolida su renovación
antzuola, anabel dominguez - Domingo, 15 de Julio de 2012 - Actualizado a las 05:25h
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Juan Carlos Gómez interpretó ayer a Abd-Al Rhaman III, en medio de una concurrida plaza, en Antzuola. (Foto: ainara garcia)
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aNTZUOLA revivió ayer una antigua tradición con más de un siglo a sus espaldas. El papel que el 26 de julio del año 920 desempeñaron los vecinos de este municipio de Debagoiena junto al rey navarro Sancho I Garcés en la batalla de Valdejunquera, que les enfrentó a las tropas del caudillo del califato de Córdoba, Abd-Al Rahman III, es el argumento del Alarde del Moro, que volvió a congregar, en la jornada sabatina de las fiestas antzuolarras, a un nutrido público.
La particular ceremonia, teatralizada y rediseñada, permitió un año más recordar las revistas de armas del régimen foral guipuzcoano que mostraban a los hombres en edad militar. Una vez prohibidas, tras la derogación del fuero en 1876, cinco años más tarde, en 1881, Antzuola recuperaba esta marcha militar que se conserva viva hasta nuestros días. Eso sí con aires acordes y renovados, después de los retoques introducidos en 2009, fruto del trabajo conjunto de investigación que afrontaron Eusko Ikaskuntza y Mairuaren Alardea Biziberritzeko Taldea.
"En 2010 se incorporaron bastantes cambios y en 2011 se ajustó, en mayor medida, la duración del Alarde. Una vez logrado nuestro objetivo, este año nos hemos preocupado de consolidar el espectáculo según esta última versión -la de la pasada edición-, y sobre todo, de intentar afianzar la participación", explicaba el escenógrafo e integrante de Mairuaren Alardea Biziberritzeko Taldea, Valen Moñux.
De un modo u otro, 184 vecinos se esforzaron ayer en representar este Alarde del siglo XIX revitalizado y con criterios escenográficos del siglo XXI y reconquistaron a oriundos y foráneos. Lo hicieron en las funciones de gastadores, txistularis, coralistas, dantzaris, fusileros, tamborreros, artilleros, encargados de los caballos...., mientras que en los papeles estelares repitieron Joseba Iparragirre, como general, y Juan Carlos Gómez, como Abd-Al Rhaman III. Muchos de los protagonistas, además, son mujeres que, desde hace muchos años integran con normalidad la comitiva. Ayer, por ejemplo, Tzeitel Martín se estrenó llevando la batuta en la compañía de tambores, cogiendo el testigo a Patxi Olabarria.
En el séquito moro
Desfiló un bebé
Con un guion que se mantuvo en la línea de 2011, solo el estandarte del Moro pasó a manos de un adulto, Antonio Deogracias, en lugar de ser portado por un niño como en los dos años precedentes. La nota anecdótica de la jornada la pusieron Alaitz Jauregi y su pequeña Bidart Aizkorbe, la participante más joven de la historia del Alarde. Jauregi, que habitualmente sale como txistulari, formó parte de la orquesta del séquito del Moro, "porque encajaba bien con el tema de llevar un bebé en brazos", señalaron desde la organización.
Con puntualidad partió el desfile a las 19.00 horas para ascender al barrio Antigua y después de atravesar Beheko auzoa, recalaron en la Herriko plaza donde tuvo lugar la puesta en escena. La figura dignificada del caudillo y un mayor protagonismo a la música, danzas y atrezzo fueron sido los pilares de este revitalizado episodio de la crónica antzuolarra.
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