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Varios grupos de guipuzcoanos en edad de jubilarse planean crear comunidades para compartir la vejez
donostia, iraitz astarloa - Domingo, 15 de Julio de 2012 - Actualizado a las 05:24h
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Un grupo de personas mayores, durante una actividad en una residencia. (Foto: mikel saiz)
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iñaki ganuza Donostiarra Antton elosegi Miembro de Houskide
JUBILADO, con buena salud y con todo el tiempo del mundo por delante. Seguro que ha planeado cómo le gustaría emplear ese tiempo. Tal vez, dedicar más horas a esa afición que siempre ha tenido pero que por culpa de los diversos quehaceres del día a día ha tenido que ir aparcando. Reformarse dando clases de informática o aprendiendo idiomas, es otro de los retos que muchas personas se marcan para el retiro. Practicar nuevos deportes, o retomar otros ya olvidados, suele ser también una opción muy barajada entre las personas en edad de jubilarse. Viajar es una asignatura pendiente a cualquier edad pero la jubilación es un buen momento para realizar aquellos desplazamientos que de jóvenes nos han quedado pendientes.
Elaborar un listado de proyectos favorece que la jubilación se afronte con la mayor de las ilusiones posibles, porque todavía hay gente para la que jubilarse, más que suponer la liberación de todas las cargas laborales, se convierte en un trauma, ya que hay quien se deprime al sentirse incapacitado para la vida laboral.
La necesidad de programar el retiro laboral responde al miedo que subyace tras la idea de contar con tanto tiempo libre por delante. A lo largo de nuestra vida, nos quejamos de que nos falta tiempo para todos los planes que queremos llevar a cabo pero, cuando disponemos de él, no sabemos en qué emplearlo. Tememos aburrirnos y, sobre todo, quedarnos solos.
Y es que el miedo a la soledad es el principal temor de quienes sienten cerca la jubilación. Por ello, y visto que la Administración no ofrece más opciones que las tradicionales residencias de ancianos, varios grupos de guipuzcoanos están estudiando nuevas alternativas para afrontar la vejez de una forma distinta: compartida.
"Somos una generación de jubilados muchísimo más autónoma y con mucho más porvenir de lo que tenían nuestros padres, así que tenemos que organizarnos para vivir de aquí en adelante y hasta que se pueda", señala Antton Elosegi, uno de los organizadores del cohousing en Gipuzkoa.
filosofía 'cohousing'
Una vejez compartida
El cohousing nació en la década de los 60 en Dinamarca y pronto se extendió por los países nórdicos, EEUU y Canadá, entre familias insatisfechas por las soluciones que aportaban los estados en materia de vivienda, al considerar que no cubrían sus necesidades.
Estas familias comenzaron a crear una especie de comunidades que convivían en viviendas organizadas en pequeños apartamentos individuales y una serie de espacios comunes para todos los miembros de la comunidad. Los gastos se sufragaban a partes iguales entre todos los residentes.
Es precisamente esta filosofía aplicada a gente de la tercera edad la que personas como Elosegi quieren implantar en Gipuzkoa. "Desde el punto de vista arquitectónico consiste en crear un complejo residencial no muy grande en el que habrá una serie de apartamentos que dispongan de todo lo necesario para vivir allí de una forma totalmente independiente pero, a la vez, que haya una serie de espacios comunes para compartir. La idea fundamental es compaginar la independencia con la vida compartida", describe Elosegi.
Por el momento, esta idea no es más que un sueño que una treintena de guipuzcoanos como Elosegi comenzaron a idear hace ya un par de años. Sin embargo, llevarlo a la práctica no es asunto sencillo y, aunque ya han iniciado algunas conversaciones con el Ayuntamiento de Donostia, todavía queda mucho trabajo por delante por hacer antes de materializar el proyecto.
"Nos hemos reunido con el Ayuntamiento, les hemos explicado en qué consiste nuestra idea y los beneficios sociales que acarrearía para la propia Administración. Ahora estamos buscando el terreno. Una vez conseguido eso será más fácil hablar de plazos", señala.
Para llevar a cabo el proyecto, este grupo de personas ha creado una asociación, llamada Housekide, con la intención de crear más tarde una cooperativa. "Queremos crear una cooperativa que vaya a pervivir. Primero se ocupará de construir la vivienda que vayamos a necesitar y luego será quien se encargue de gestionar la vida en ese espacio. De esta forma, va a tratarse de unas viviendas en las que vamos a vivir nosotros pero que no vamos a poder vender ni dejar en herencia a nuestros hijos. La cooperativa va a ser siempre la dueña del conjunto. De esta forma, la gente que cumpla los requisitos y esté en lista de espera, podrá acceder a su apartamento", relata.
Desde Housekide, creen que esta fórmula es tremendamente beneficiosa para el conjunto de la sociedad. "La Administración ganaría mucho porque gente que, se supone, queda al cuidado de otras personas, de esta forma se autocuidarían entre ellos", insiste.
Desde que comenzaran a idear el proyecto, en Housekide se han encontrado con que numerosos guipuzcoanos se han interesado por él. "A raíz de que saliésemos en el Teleberri el pasado septiembre hemos recibido llamadas de gente que estaba interesada. Es que, si lo piensas bien, las residencias no son una alternativa porque están ideadas para gente muy dependiente, que no es nuestro caso. No queda más opción que quedarse en casa a esperando a que, cuando llegue el momento, la familia o la Administración te presten una ayuda domiciliaria que cada vez es más escasa. Y, además, esto no termina con el asunto de la soledad, que es el problema número uno de la tercera edad, antes incluso que la salud", asevera.
El objetivo
No ser una carga para los hijos
Precisamente luchar contra la soledad que se presupone a la vejez es lo que busca Iñaki Ganuza, un donostiarra que también ha formado su propio "abuelario", como él lo llama, para vivir la vejez en compañía.
"La idea es crear una especie de comunidad en la que compartir la vida, los gastos... Compraremos un terreno donde cada uno tendrá su apartamento o habitación y luego habrá una serie de sitios comunes", describe Ganuza.
Aunque a grandes rasgos el proyecto se parece mucho al de Housekide, en este caso no se trata de una cooperativa, sino de un grupo de conocidos que se reúne para vivir juntos la vejez. "El fundamento del proyecto es vivir la vejez entre amigos y es que somos un grupo que nos conocemos de toda la vida y que nos llevamos bien. La idea es vivir juntos y envejecer juntos para, sobre todo, no tener una dependencia de nuestros hijos. No queremos que nos cuiden, ser una carga para ellos. No hemos hecho hijos para eso. Otra cosa es que vengan a vernos cuando quieran y que estén con nosotros, pero no queremos ser una carga", cuenta este donostiarra.
Son conscientes de que la convivencia no siempre es fácil, pero aun así, están animados a echar a andar el proyecto. "Sabemos que la vida es muy complicada vivirla juntos, pero somos un grupo muy afín y creemos que será más difícil convivir con desconocidos en una residencia o lo que sea que entre nosotros que nos llevamos bien", afirma.
Además, frente al carácter urbanita que conforman los miembros de Housekide, Ganuza y su grupo prefieren la tranquilidad del campo. "Casi todos somos guipuzcoanos, aunque también hay alguno de Bizkaia y otro de Araba, y a todos nos gusta mucho Donostia, pero buscamos un sitio donde el clima sea más sano, para nuestros huesos y para nuestra vejez", declara. Por ello, pretenden ubicar su comunidad en Navarra, con un clima más cálido y menos húmedo.
Hacer realidad proyectos como los descritos por Elosegi y Ganuza, además de favorecer a las administraciones públicas por los costes que acarrean las tradicionales residencias de ancianos, supondría una nueva manera de entender la vejez, una etapa de la vida en la que todavía quedan muchas cosas por hacer.
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