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cambios en las relaciones laborales

Cuenta atrás para el marco laboral vasco

más de Un centenar de convenios desaparecerán en un año si no se renuevan

300.000 empleados perderían sus condiciones actuales y pasarían al marco estatal

adrián legasa - Domingo, 8 de Julio de 2012 - Actualizado a las 05:26h

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Protesta sindical frente a Adegi exigiendo, el pasado abril, renovar el convenio del Metal.

Protesta sindical frente a Adegi exigiendo, el pasado abril, renovar el convenio del Metal. (javi colmenero)

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donostia. Qué hacer para soltar el nudo en que se encuentran enredados los convenios encabeza la lista de tareas de los agentes sociales vascos. Patronales y sindicatos coinciden en que mantener vivo el marco propio de relaciones laborales debe ser una prioridad, pero la reforma laboral del PP se ha cruzado en el camino. Los empresarios se niegan a renovar un convenio que no asuma la nueva regulación -"la ley es la ley", sostienen- y los sindicatos buscan precisamente hacer de la negociación colectiva un muro de contención frente a la reforma. La partida está bloqueada, con un problema añadido: si los 104 convenios de ámbito vasco caducados no son renovados en doce meses desaparecerán, y con ellos el paraguas que ampara a más de 300.000 trabajadores.

El calendario corre en contra del marco laboral de la CAV, que está formado por convenios de sector provinciales, los más importantes, a los que hay que sumar aquellos que abarcan a toda la comunidad autónoma. El entramado lo completan los pactos de empresa y los de ámbito estatal que afectan también a la CAV al no existir un convenio territorial.

De los 129 convenios sectoriales que se negocian en la CAV -provinciales y autonómicos- y que por tanto garantizan condiciones laborales más acordes al sistema productivo vasco, 108 estaban caducados a finales de 2011 y sindicatos y patronal intentan en 2012 su renovación. Pero las conversaciones no dan frutos con la reforma del PP en el centro de la polémica y hasta mayo solo fueron firmados cuatro, según el Consejo vasco de Relaciones Laborales (CRL).

Eso significa que 104 convenios, que amparan a 318.000 trabajadores, entre ellos los tres provinciales del metal, con más de 100.000 profesionales, siguen bloqueados. Algunos, además, lo están desde antes de 2011. Este es un dato con importantes consecuencias prácticas. Para empezar, los trabajadores amparados por estos 104 convenios tienen su salario congelado, situación que se agrava cuantos más años hayan transcurrido desde la última actualización.

Pero las consecuencias pueden ir más allá. La reforma laboral aprobada por el PP, además de restar un gran valor regulatorio a los convenios provinciales y autonómicos en favor del pacto de empresa y del ámbito estatal, limita la ultraactividad a un año. Esto significa que, desde la aprobación definitiva de la reforma en el Congreso la semana pasada, este centenar de convenios que conforman el grueso del marco laboral vasco tienen a partir de ahora doce meses para sobrevivir. La veintena de acuerdos sectoriales todavía en vigor, con sus 80.000 trabajadores, iniciarán cuando caduquen su propia cuenta atrás, con lo que las personas afectadas por el bloqueo rondará las 400.000. ¿Qué ocurriría entonces? Al no tener pacto de empresa, estos trabajadores quedarían protegidos por el convenio estatal, si lo hubiera. Si no, la única referencia sería el Estatuto del Trabajador: un tope de 1.820 horas al año y el salario mínimo de 640 euros.

Con este panorama patronales y sindicatos vascos coinciden en dos puntos. Por un lado saben que, tal y como están las cosas en las mesas de negociación de los distintos sectores, hace falta poco menos que un milagro para que la cifra de cuatro convenios que se han renovado en 2012 crezca de forma significativa. Pero, a la vez, coinciden, desde su distinto prisma, en que los convenios de ámbito vasco son necesarios. "Los convenios de sector permiten a las pymes, que no pueden negociar un convenio propio, tener un paraguas marco. Además, creemos que es bueno contar con una negociación colectiva cercana al territorio", asegura Francisco Javier Azpiazu, secretario general de la patronal Cebek.

Pero a partir de aquí surgen las diferencias. "Los sindicatos quieren que, antes de empezar a negociar un convenio, renunciemos a aplicar la reforma laboral. Sería una irresponsabilidad renunciar a la legislación vigente", protesta Azpiazu, que aún así mantiene "la mano tendida" a los sindicatos para buscar un acuerdo a nivel general, como el que se intentó a finales del año pasado, que proteja el valor del convenio sectorial vasco. Aunque admite que si las centrales no asumen ciertos aspectos de la reforma, "ese debate no tendrá recorrido".

"cómodos" con la reforma Distinto diagnóstico hace la parte sindical, que acusa a los empresarios vascos de "estar cómodos" ante un posible escenario sin convenios de sector. "Vamos a presionar a las patronales para alcanzar un acuerdo a nivel autonómico que mantenga el convenio de sector y que comprometa a que este no se pueda rebajar en la empresa", explica Javier Gómez, de la Federación de Industria de CCOO de Euskadi. "En el metal no hay convenio estatal, porque no se han definido todavía los contenidos, con lo que más de 100.000 personas podrían ir al Estatuto del Trabajador, que marca 13 días más de trabajo al año", advierte Gómez.

Los convenios provinciales del metal son los que más trabajadores abarcan y los sindicatos se centran en resolver su situación. Para ello, CCOO, LAB y previsiblemente UGT se reunirán con la patronal vasca este mes para intentar un acuerdo a nivel autonómico exclusivo para los convenios de este sector que garantice su prioridad aplicativa.

ELA, por su parte, no confía en poder alcanzar un acuerdo de mínimos con Confebask que no suponga una rebaja de las condiciones de trabajo. "Es imposible pactar nada con una patronal que quiere aplicar toda la reforma. Nos han impuesto una nueva realidad que no deja espacio al convenio provincial. No tiene sentido crear ficciones", opina Joseba Villareal, de ELA. Crítico con CCOO y UGT, a los que acusa de querer centrar la negociación en Madrid, el primer sindicato vasco prefiere cerrar filas en el ámbito concreto de cada empresa para neutralizar los efectos de la reforma laboral.

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