Publicidad
[Entrar | Registrarse]
Eusko Ikaskuntza ha acelerado los procesos internos para renovar su presidencia y las vicepresidencias territoriales, ante la necesidad de elegir un nuevo equipo que haga frente a un escenario marcado por la crisis y los recortes de las aportaciones institucionales
a. zugasti - Viernes, 6 de Julio de 2012 - Actualizado a las 05:24h
votos
comentarios
(R. Plaza)
Vista:
DOnostia. El próximo 20 de julio, los miembros de Eusko Ikaskuntza están convocados para elegir a quienes regirán sus destinos durante los próximos cuatro años. Su presidencia y las seis vicepresidencias territoriales se renovarán toda vez que el equipo actual, presidido por Joxe Mari Muñoa, decidió anticipar el fin del mandato que le fue conferido en diciembre de 2008. Un periodo que ha coincidido con recortes presupuestarios y la consecuente ralentización de las actividades de la ya casi centenaria Sociedad de Estudios Vascos.
¿A qué obedece esta convocatoria electoral anticipada?
Nuestro mandato terminaba en diciembre. En caso de haberlo agotado, nos hubiéramos encontrado con que hasta bien entrado el año 2013 no tendríamos un nuevo Ejecutivo ya con todas las riendas en la mano y posicionado de cara a los retos que hay planteados. De modo que, después de una profunda reflexión, propuse acelerar la renovación. Considero que es un acto de responsabilidad por parte del actual equipo rector.
¿Qué destaca de los tres años y medio que ha estado al frente de la entidad?
Hay dos programas de los que nos sentimos especialmente satisfechos. Uno es Auñamendi Eusko Entziklopedia, la más importante obra científica global sobre cultura y sociedad vasca en Internet. Dispone ya de 150.000 artículos y 62.000 imágenes a la libre consulta. En 2011 ha recibido más de un millón y medio de entradas, y desde hace años ocupa el primer puesto como la web vasca más enlazada desde Wikipedia en sus diferentes idiomas. Hace unos meses firmamos un convenio con el Gobierno Vasco que compromete su apoyo hasta el año 2015. Es una buena noticia para encarar la continuidad del proyecto pero este apoyo resulta todavía insuficiente. Y la coyuntura no es la más favorable para encontrar financiación complementaria, como la tuvimos en el pasado.
¿Y el segundo programa?
Se trata de Elkarbizitza / Convivencia. Su objetivo es definir un marco básico de consenso social en torno a valores éticos, a la cultura y el euskera, así como a la organización política del pluralismo en Euskal Herria para avanzar en la construcción de una convivencia más sana, justa y democrática. Confío en que sus resultados se den a conocer pronto.
En medio de las dificultades, creo que estos dos programas son una herencia importante que dejamos. Deseo que el nuevo equipo rector pueda reforzarlos.
¿Hasta qué punto está afectando la crisis a Eusko Ikaskuntza?
Muy intensamente, esa es la verdad. Hemos venido experimentando primero un estancamiento y luego una importante disminución de las aportaciones por parte de las instituciones. Los recortes han sido notables, y las perspectivas a corto y medio plazo no son halagüeñas.
¿Está en peligro la Sociedad de Estudios Vascos?
Bueno, en esta época de grandes cambios más de una empresa, organismo e institución corren riesgo de desaparecer. Y tampoco Eusko Ikaskuntza escapa a esta amenaza.
¿Y cómo podría esquivar este peligro?
Cuando a Koldo Mitxelena le plantearon si veía factible la reanimación de Eusko Ikaskuntza tras cuarenta años de dictadura, el filólogo respondió: "Dependerá de si acertamos a responder a las necesidades de nuestro país". Esta frase vuelve a estar plenamente vigente hoy. Es trascendental que acertemos a señalar en qué ámbitos nuestra contribución puede ser realmente enriquecedora; dicho de otro modo, que la elección de nuestras prioridades sea correcta y acorde a nuestro potencial. Lo cierto es que desde 1918 Eusko Ikaskuntza ha servido al desarrollo social y cultural de las comunidades vascas. Y para que lo siga siendo en el futuro debe adaptarse a las transformaciones en curso, reformularse en términos de función, de eficiencia y de organización interna. Y ahí se juega, a mi modo de ver, buena parte de su porvenir.
Entiendo que hay un diseño estratégico por hacer.
En efecto, durante mi presidencia hemos intentado poner en marcha reflexiones estratégicas que desembocasen en un plan concreto de actuación, pero no hemos alcanzado el necesario consenso interno para acometer una labor de esa envergadura. Espero que mi sucesor tenga más fortuna.
¿Y, en su opinión, cuáles pueden ser las claves para ganar ese futuro?
Primero, como "amantes del País" (pues así nos definimos) toda decisión debe ir prioritariamente a favor de Euskal Herria. Segundo, de acuerdo con su vocación prospectiva, Eusko Ikaskuntza debe detectar cuáles son las reflexiones y las acciones "fundamentales", y una vez reconocidas actuar como catalizador o como polinizador: es decir, posicionarse como tractor de proyectos de alcance estratégico hasta que otras instituciones, organizaciones o personas puedan llevarlos adelante en mejores condiciones. Yo creo que estamos llamados a aunar esfuerzos, no solo Eusko Ikaskuntza sino todos... Puede que la crisis sea una buena oportunidad para abrir los ojos a esta realidad. Hemos vivido demasiado tiempo encerrados cada cual en su propio nicho, más preocupados por defender nuestras parcelas que por crear sinergias.
Para esa labor de articulación, Eusko Ikaskuntza posee credenciales.
Sí, por su historia, por su implantación en todos los territorios, por su naturaleza, por la excelencia que atesora en general y particularmente en órganos consultivos como el Consejo de Excelencia Social, al que le podría corresponder una función clave en la definición de las necesidades estratégicas del país.
Una institución fundada por todas las diputaciones forales, sostenida por los gobiernos vasco, navarro y español, y con apoyo institucional en Iparralde... Hoy sería imposible crear algo así de nuevas.
Es verdad. Pero lo que hace realmente única a Eusko Ikaskuntza es su carácter de punto de encuentro de vascos y de vascófilos de todas las sensibilidades, de todas las ideologías y de cualquier lugar del mundo desde el respeto y el diálogo entre diferentes. Esto es algo que en el momento de mi despedida se lo quiero recordar a socios y socias: somos depositarios de una herencia extraordinaria. En tiempos como los actuales, donde reina la fragmentación y los particularismos de vía estrecha, la pertenencia a una entidad como Eusko Ikaskuntza es un signo de distinción, indudablemente, pero también es una responsabilidad.
Por tanto, hay problemas pero también esperanza.
Claro que hay esperanza. Más allá de las soluciones económicas, de gestión, de enfoque de prioridades... necesitamos algo tan intangible como precioso: necesitamos humanismo. Un valor esencial que demasiadas veces se echa en falta. A lo largo de la historia Eusko Ikaskuntza ha sido institución capital en la medida que ha sabido detectar y acometer retos fundamentales para Vasconia. Pero ha sido y tiene que seguir siendo una institución asentada en sólidos cimientos: una entidad formada por personas distintas, diversas pero unidas por un afán común, el amor al país y el servicio a su cultura y al desarrollo general de las comunidades vascas.
Gracias por su comentario
Publicidad
Publicidad
El Gobierno aprobará nuevas reformas con el argumento de "crear empleo"
Sáenz de Santamaría ni confirma ni descarta la posibilidad de realizar cambios en las prestaciones por desempleo.
Publicidad