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Estudiantes de la UPV/EHU
denuncian los efectos del decreto de sanidad
La norma, que exige a los jóvenes de 26 años demostrar falta de ingresos, "limita el último recurso de solidaridad familiar"
Jorge Napal - Jueves, 10 de Mayo de 2012 - Actualizado a las 05:25h
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(J. Colmenero)
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adrián llorente Presidente del Consejo de Estudiantes de la UPV en Gipuzkoa
Donostia. "Soy un estudiante mayor de 26 años que no tiene ingresos. Soy pobre. Por favor, deme la tarjeta sanitaria". No se trata de ninguna broma. Es, más bien, el escenario que se plantea para un sector de población que sigue viviendo con sus padres, y pasa las hojas del calendario sin llegar a meter un pie en el mercado laboral. No han cotizado, ni tienen visos de hacerlo a corto plazo porque está imposible. No hay manera. Son chavales para los que se extiende ahora la amenaza de perder el derecho a la asistencia sanitaria.
El Gobierno central insiste en que "nadie se va a quedar sin tarjeta por dinero", pero el real Decreto de Medidas Urgentes para garantizar el Sistema Nacional de Salud no dice exactamente lo mismo: excluye de la cobertura sanitaria a los jóvenes mayores de 26 años que no han cotizado nunca. La norma establece que para seguir siendo atendidos, deben acudir a la Seguridad Social, solicitando un certificado que acredite su falta de ingresos.
"Es increíble, hay que demostrar que te lo mereces. Es humillante acreditar que eres pobre para que te vea el médico". Adrián Llorente no da crédito al progresivo deterioro de los niveles de bienestar social. Este joven preside el Consejo de Estudiantes de la UPV/EHU en Gipuzkoa, un colectivo al que esta medida escuece especialmente.
La reforma sanitaria establece que solo gozarán de cobertura sanitaria los llamados "asegurados", como trabajadores, pensionistas o desempleados que hayan cotizado. ¿Y qué ocurre con los estudiantes? Cada vez son más los que, muy a su pesar, no gozan de nómina alguna.
competencias Todos ellos están a la espera de ver cómo se reglamentará en la CAV el conflicto de competencias abierto por los recortes en Sanidad y Educación, en el que el plante por parte del Gobierno Vasco ha hecho saltar por los aires el pacto de legislatura. Lakua dice que no aplicará los recortes, pero la situación no está ni mucho menos clara para los jóvenes. "La ministra Ana Mato puede decir que todos estamos cubiertos por el sistema, pero tal y como están las cosas todo va a depender de la flexibilidad que muestre cada autonomía a partir de ahora", sostiene Llorente, miembro, a su vez, de la Asociación de Estudiantes de Medicina.
A la espera de la respuesta del Tribunal Constitucional, encargado de definir la frontera competencial, por lo pronto, el decreto recoge que los jóvenes continuarán bajo el paraguas sanitario siempre y cuando "acrediten que no superan el límite de ingresos", una cifra que aún está sin definir. Por lo pronto, se considera persona sin recursos a la que genera unos ingresos anuales no superiores a los 7.000 euros, por debajo del salario mínimo, una situación que afecta de lleno a "muchos estudiantes con trabajillos en precario", que rondan esas cifras, pero que no pueden permitirse darse de alta en la Seguridad Social.
retroceso social Más allá de su aplicación real, que el tiempo y los tribunales determinarán, la medida supone "un retroceso histórico". Lo dicen los estudiantes de carreras de larga duración, o con un alto nivel de exigencia, aquellos que raramente finalizan sus estudios a plazo y ven pasar los años hincando codos pero sin generar ingresos.
Con el decreto en ciernes, perderían el derecho a la Seguridad Social. Es el caso de las ingenierías, carreras en las que no es extraño que se dupliquen el número de años de estudio por la complejidad que entrañan las materias. "Te encuentras con 26 años sin darte cuenta, y te ves en la obligación de demostrar que eres pobre para que te atienda el médico. Veremos en qué queda la distribución de competencias pero, hoy por hoy, esto es lo que dice el texto, en el espíritu y forma", denuncia el presidente del Consejo de Estudiantes de la UPV/EHU en Gipuzkoa.
En realidad, la de los 26 años es una edad en la que, en otro tiempo, se suponía que uno ya contaba con un empleo con el que poder costearse su asistencia sanitaria. No hay más que echar un vistazo alrededor para constatar que hoy en día es poco menos que una quimera.
Las medidas del PP trasladan a la sociedad a 1987, cuando los ciudadanos perdían su derecho a la asistencia sanitaria a partir de los 26 años, en esa época de la vida en la que se suponía que ya estaban en edad de abandonar el hogar familiar. Precisamente por el cambio social operado, todo aquello había cambiado, y en la actualidad los jóvenes solo tenían que inscribirse como beneficiarios de sus padres, sin límite de edad.
medida "sorpresiva" El Consejo de la Juventud de Euskadi se muestra también muy crítico con la reforma sanitaria. Amaia Elorza, técnica de dicho consejo, asegura a este periódico que en el mercado de trabajo actual "las personas no somos sujetos de pleno derecho". Censura que "se establece el empleo como puerta única a la consecución incluso de los derechos más básicos".
Pero la situación no es nueva. "Quienes no nos encontrábamos cotizando nos veíamos obligadas a adscribirnos a la tarjeta sanitaria de algún familiar". Lo que está ocurriendo ahora, observa, es que la crisis ha dejado "a familias enteras sin ninguna persona empleada a quien poder adscribir la sanidad". "El decreto limitará el último recurso que nos quedaba de solidaridad familiar", denuncia.
Además, los integrantes del consejo se muestran convencidos de que acreditar falta de ingresos "supone un profundo desconocimiento de la situación laboral de la juventud", teniendo en cuenta que la temporalidad e inestabilidad "nos obligará a tramitar nuestro derecho a la salud en cortos periodos de tiempo".
Los estudiantes de la UPV/EHU hablan de medida "sorpresiva". "De ser básica, universal y gratuita, ahora hay que demostrar que te mereces la Seguridad Social", lamenta Llorente, con un complicado mercado laboral de por medio.
"No sale trabajo por ningún lado. Los jóvenes hoy en día tienen un futuro muy negro", reprueba, por su parte, Rafa Lorente, portavoz de la Asamblea de Parados de Errenteria. Este hombre, que comenzará a cobrar el subsidio el mes que viene, muestra su preocupación por el legado que se está dejando. "Nuestra situación es mala, pero la de los jóvenes ni te cuento", dice este desempleado de larga duración, que anima a la juventud a sumarse a las asambleas que vienen celebrando en diferentes municipios de Gipuzkoa.
Gracias por su comentario
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