Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Gipuzkoa
JOSEBA EGIBAR PRESIDENTE DEL GBB Y PORTAVOZ DEL PNV EN EL PARLAMENTO VASCO

"Ha llegado el momento de pensar y actuar como si fuéramos un país independiente"

Donde otros ven amenazas, Joseba Egibar (Andoain, 1959) encuentra oportunidades. La crisis de modelo de Estado que padece el Estado español, a su juicio, puede permitir que Euskadi "encuentre su equilibrio" desde el derecho a decidir y la libre adhesión

a. arambarri - Domingo, 6 de Mayo de 2012 - Actualizado a las 05:25h

  • Mail
  • Meneame
  • Tuenti
Joseba Egibar en la GBB en Donostia.

Joseba Egibar en la GBB en Donostia. (Ruben Plaza)

Galería Noticia

DONOSTIA. Ayer se cumplió el tercer aniversario de la investidura de Patxi López. ¿Qué valoración hace de este periodo?

El objetivo con el que se constituyó este gobierno era neutralizar la deriva soberanista de Ibarretxe. El pensamiento compartido por ambos en aquel acuerdo no fue el de construir o avanzar, sino el de prohibir o destruir. La negatividad era una parte inherente. Tanto es así que ni se presentó programa de gobierno, ni ha existido plan económico a medio plazo y, además, ha habido un calendario legislativo incumplido. Ahora mismo, tenemos un Gobierno absolutamente a la deriva y arrastrado por las circunstancias, sin capacidad de liderazgo.

¿Qué queda hasta final de legislatura?

Nueve meses que se nos van a hacer muy largos. El Gobierno Vasco da signos de agotamiento, aunque lo que ocurre ahora es que Patxi López se está refugiando en un discurso basado en tres ingredientes: él se constituye, junto a Griñán (presidente de Andalucía), en el único referente institucional autonómico que hace frente a los recortes de Rajoy. Luego, utiliza la cuestión de la pacificación para exigirle al PP un discurso más atrevido, resituándose él mismo, pues hasta ahora ha caminado errático a rebufo de todo. Por último, a costa de provocar debates estériles en la opinión pública (fiscalidad, duplicidades...), intenta recrear una disección entre izquierdas y derechas en este país. Con todo esto intenta dulcificar esa agonía porque sabe que no tiene posibilidad de remontar.

Usted que comparte espacio de trabajo con Patxi López en el día a día, ¿cómo le ve en lo personal?

Se le ha hecho larga la legislatura. El cargo de lehendakari es muy duro y hace falta tener una capacidad, una fortaleza física y psíquica muy grande. A Patxi López le veo cansado, sin ese brillo que tiene que tener en la gestión.

PP y PSE vienen protagonizando un cruce de acusaciones que ha ido subiendo de tono durante los últimos meses. ¿El distanciamiento entre los dos socios es real o empiezan a jugar en clave electoral?

Es una puesta en escena clara. El PP quiere ser tercera fuerza en Euskadi y, para eso, tiene que superar al PSE. Si hay distanciamiento, será coyuntural, porque en lo estructural, en lo importante, siguen estando de acuerdo.

No ve la fórmula quemada.

En el aspecto estratégico no, pero aun así los números no les van a dar. Si el escenario les brindara la posibilidad de sumar, lo harían.

¿Los recortes que pretende imponer Madrid amenazan el autogobierno vasco?

En el fondo, lo que está en crisis es el modelo de Estado, calificado de autonómico para algunas cosas, y el asunto es, en medio de este afán centralizador, en qué modelo de Estado está pensando el PP.

El Gobierno Vasco ha recurrido al Constitucional.

No es garantía de gran cosa.

¿Existen fórmulas alternativas?

El Gobierno no puede declarar como básico todas las materias que ha declarado para obligar a todo el mundo, máxime cuando hay autonomías que tienen competencias exclusivas. Los límites de la constitucionalidad de las reformas son más que discutibles. Con todo, aunque en Euskadi tengamos que ajustar y adecuar los servicios a las posibilidades reales de financiación, creo que tenemos un margen.

¿La marca España lastra a Euskadi?

(Sonríe) Cuando algunos dijimos eso hace un par de años se montó un escándalo... Ahora lo dicen hasta los representantes de las patronales. Aquí, desde los años 80, ha habido una apuesta institucional y política firme por un modelo con bases sólidas y con posibilidades de situarse. El modelo español se ha basado en el soufflé, en el que según vas batiendo se va levantando la nata, pero sabes que va a caer. En esta coyuntura, a nuestro objetivo político se le incorpora una lógica económica. Ha llegado el momento de pensar y actuar como si fuéramos un país independiente.

¿Ve más razones que nunca para reivindicar el derecho a decidir?

Cuando se habla del derecho a decidir parece que es una pócima mágica que te resuelve las cosas. No. Trasladado al día a día, significa poder decidir sobre todas las materias que te afectan, desde las infraestructuras a los servicios sociales. El eje que estructura a un pueblo es el derecho a decidir como comunidad política, en qué condiciones quieres estar en una realidad como la europea o cuál es tu relación con otras realidades nacionales como la española. En el contexto de la crisis de modelo de estado que le decía antes, es el momento de abordar democráticamente una reforma del Estado, para que esas realidades nacionales, junto con la realidad española, encuentren el equilibrio desde ese derecho a decidir y desde la libre adhesión.

El escenario para ese debate no pinta muy halagüeño para sus intereses.

Parece que la respuesta sería negativa porque los constitucionalistas no admiten otra realidad nacional que no sea la suya. Pero eso tendrá que evolucionar. Rajoy va a tener que abordar este tema.

Podría apostar por la centralización.

Es una opción sí, pero absolutamente equivocada. Sería un foco de conflictos políticos con pueblos que quieren tener derecho a construir en el solar propio. Eso se resuelve desde la negociación, no desde la imposición.

Volviendo a los aniversarios, en quince días se cumple un año de los comicios forales y municipales en los que irrumpió con fuerza, sobre todo en Gipuzkoa, la coalición Bildu. ¿Cómo ha visto su primer año de gestión?

Creo que se ha producido un bloqueo, un colapso. Sus propuestas son para otro país, no para este. El programa socioeconómico que acaban de presentar -los partidos que forman Amaiur-, por mucho toque revolucionario que le quieran dar, parece más un programa de la Kampuchea Democrática de Pol Pot. Me da la impresión de que el programa que están presentando es más de Alternatiba que de la izquierda abertzale.

Al margen de programas...

Y después, la izquierda abertzale arrastra del pasado algo más que tics en el sentido de que no admite una realidad que no sea la suya e incorpora un carácter impositivo a todas sus opiniones, una práctica que no es admisible en democracia.

La gestión de residuos está siendo el tema estrella de la legislatura. ¿Cuál es la situación y cómo se presenta de cara al futuro?

Hay una realidad vigente, una norma foral que dicta que la fracción resto de la basura se va a incinerar. La Diputación se comprometió, durante la negociación de presupuestos, a que si quiere alterar el actual estado debe presentar en las Juntas, antes del 30 de junio, la modificación de dicha norma y proponer una alternativa. Por ahora, no hay señal de que vaya a hacerlo. Las Juntas controlan la gestión de la Diputación, y ahora la pregunta es si la Diputación se va a someter al criterio de las Juntas.

¿Espera que la marca con la que concurra la izquierda abertzale a los próximos comicios acuse el desgaste causado por este tipo de iniciativas?

La gestión siempre desgasta. La ciudadanía tiene que conocer a Bildu en el ambiente de la gestión. No vale estar permanentemente detrás de una pancarta y decir eso no pero quedarse fuera.

¿Sigue fijándose como objetivo de cara a las elecciones al Parlamento Vasco ganar en Gipuzkoa?

El nacionalismo del PNV estructura y representa de mejor manera y de forma más mayoritaria que Bildu la realidad social de Gipuzkoa. Aspiramos a ser la primera fuerza, tenemos que reventar nuestro techo y pasar de los 100.000 votos.

Para esa cita electoral, el PNV aún no tiene candidato a lehendakari. Parece que parte de las bases se está moviendo para impulsar la candidatura de Ibarretxe...

(Ríe) Estoy en una fase en la que estoy programado para no decir nada relativo a este tema. Cualquier pregunta que se me haga no respondo. Ahora estamos en la fase en la que las bases están proponiendo candidatos al EBB.

Entre esas propuestas estará la de Ibarretxe.

Está, pero hay más nombres. Hay una comisión que está explorando posibles nombres de candidatos, y luego el EBB propondrá un candidato. Creo que uno solo. Tenemos que acertar en la persona para que los comicios sean de confirmación, no unos comicios convulsos entre varias personas.

Insisto con Ibarretxe. ¿Existe la posibilidad de que sea el candidato propuesto por el EBB?

No, no, no estoy programado para hablar. Lo que pensaba al respecto lo dije en su día. Hasta finales de mayo no se sabrá quién es el candidato del PNV.

De acuerdo. ¿Qué propondrá el PNV en esas elecciones?

Tenemos que preparar un proyecto político en una situación económica delicada, donde es necesario marcar un liderazgo serio para sacar al país del atolladero en el que nos ha metido el actual Gobierno Vasco. También tiene que ser un gobierno comprometido en los pasos a dar para alcanzar un nuevo estatus de relación con el Estado que Euskadi necesita. No es un capricho, sino que España está como está: mal en lo económico y negándolo todo en lo político. Por tanto, es el momento, por lógica y complementariedad, de dar ese salto y empezar a actuar como un país independiente.

Un último tema: el proceso de pacificación. La política penitenciaria parece ahora el principal caballo de batalla.

En esta materia no se ha terminado de decir toda la verdad. La izquierda abertzale ha hecho todo el recorrido de la legalidad. El reclinatorio constitucional lo ha roto de los rodillazos que le ha pegado reclinándose ante la Constitución. Este recorrido, ¿cabe la posibilidad de negárselo a los presos para que progresen en su situación personal? Todas esas contradicciones las tienen que digerir ellos.

¿Cuál es el papel del PNV en todo este contexto?

No somos espectadores. Para consolidar el proceso hay que hacer un trabajo imprescindible desde todas las instituciones para construir esta sociedad sobre nuevos valores, rescatando el principal: el respeto, no ya a los derechos de las personas, sino el respeto a las ideas, al discrepante. Lo que hoy representa Bildu tiene todavía mucho recorrido que hacer. Cada vez es más evidente que en Bildu hay mas izquierda abertzale y menos Bildu. Han servido como envolventes, pero se está viendo la auténtica cara de la izquierda abertzale y esas actitudes necesitan de una adaptación, por no hablar de un reciclaje severo.

¿Coincide con la idea de que el PP está anclado en el inmovilismo en lo referente a estos temas?

Tiene una situación sobrevenida. Hasta hace poco era escéptico de que esto fuera irreversible...

De hecho, parece que algunos lo siguen siendo.

Eso es. Ahora llegan a la conclusión de que esto no tiene vuelta atrás, pero durante años han engordado una salsa en la que ETA era tal y todo aquel que se acercara era connivente con la violencia, cuando han sido precisamente quienes han caracterizado políticamente el mundo de las víctimas... Cuando te dicen que se acabó, te dices que si esto ya no tiene vuelta atrás, tampoco tiene peligro, y decides quedarte quieto y no arriesgar. El PP está midiendo al milímetro los movimientos que va a dar. Ahí se impone la responsabilidad del gobernante, que no puede estar administrando determinadas cuestiones con el mínimo riesgo. Más aún cuando pertrechado en la legalidad vigente, sin salirse, puede contribuir a la consolidación del proceso.

votos comentarios
  • Mail
  • Meneame
  • Tuenti

Herramientas de Contenido


Cargando comentarios...

Gracias por su comentario

Publicidad

  • Avda. Tolosa 23 20018 Donostia
  • Tel 943 319 200 Fax Administración 943 223 900 Fax Redacción 943 223 902