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Tribuna Abierta

Elecciones en Francia

por antxon lafont mendizabal - Sábado, 21 de Abril de 2012 - Actualizado a las 05:25h

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Justo el tiempo de atravesar un río de comarca y ya estamos en un mundo aparentemente como el nuestro. Tienen elecciones, como nosotros, pero no como las nuestras. Mañana es la primera vuelta del escrutinio y el 6 de mayo, la segunda. Esta vez se trata de elegir la mujer o el hombre que será el único responsable de su contrato con el Estado que presidirá. La elección del presidente de la República Francesa es el resultado del compromiso de una persona, y no del representante de un partido político, con el país.

He ahí la esencia de la gobernanza de "la V Republique". Habrán remarcado que los vecinos ultramontanos no se refieren a Francia como Republique sino como "la Republique".

Los candidatos favoritos no se proclaman como representantes de partidos. Sarkozy no ha sido designado por el partido del que era miembro, la UMP, sino por él mismo, a título individual, al que la UMP brindó su apoyo. Hollande no se presenta como candidato del Partido Socialista. Llegó en cabeza de un sufragio primario en el que podía participar cualquier ciudadano habilitado al voto, socialista o no. El principio de independencia de los candidatos respecto a los partidos políticos fue instituido por De Gaulle. En la elección solo existen el individuo y el pueblo al que solicita su confianza. Los partidos no cuentan en la designación del candidato y solo contribuyen a su apoyo una vez que aquel se haya autoproclamado.

Sufragio a dos vueltas, al que solo se presentan, en la segunda, los dos primeros candidatos de la primera vuelta. Los acuerdos de cesión de votos, si tienen lugar, son transparentes y públicos. En muchos casos un candidato no escogido en la primera vuelta, obligado como está a retirarse, no da consignas a sus electores sobre el voto definitivo de la segunda vuelta. Ya que solo quedan dos candidatos, el vencedor lo es por mayoría absoluta.

Para respetar totalmente el sufragio, la abstención y el voto en blanco tendrían que ser el "tercer candidato" en competición.

Conviene indicar que hay una tercera y cuarta vuelta de la elección que no son ni más ni menos que las dos vueltas de las que semanas después los electores dispondrán para elegir, en sufragio de partidos esta vez, los parlamentarios legisladores.

Durante la larga y pesada campaña electoral los diferentes temas de actualidad han sido evocados con pocas diferencias

Más que nunca gran parte del voto a favor de cualquier candidata o candidato será un voto anti-Sarkozy

Volvamos a la elección presidencial. Después de la primera vuelta y concentrando la votación en los dos candidatos finalistas para la segunda, el peligro de provocación intoxicadora es evidente. Se puede suponer que, voluntariamente, los servicios, totales o parciales, de "inteligencia", u otros grupos, manejen títeres manipulables que puedan cometer cualquier barbaridad que pueda beneficiar a uno de los personajes candidatos, hombre o mujer. Un atentado contra la seguridad sobre todo cometido por un musulmán dará lugar a la detención a veces abitraria de algunos de sus correligionarios y engordará el voto derechón. En general, esos hechos suceden a pocos días del escrutinio. Hay quien comenta como sospechosa la matanza en Montauban y Toulouse de siete personas cometida en plena campaña electoral por un musulmán fichado por la Policía, al que curiosamente los servicios especiales no llegaron a arrestar vivo cuando se protegía en un piso vacío.

Durante la larga y pesada campaña electoral los diferentes temas de actualidad han sido evocados con pocas diferencias, es verdad, entre los tratamientos propuestos. Con la excepción reflejada en las proposiciones de candidatos muy minoritarios, acusados de antisistemas, las recetas ofrecidas eran clónicas por el sencillo fundamento que la premisa de base era siempre la misma, id est, el sistema económico y financiero actual que ninguna candidatura podría modificar sin aventurarse en una revolución cuyo éxito sería poco probable en el país que inventó la noción de clase media generadora, poco después de la funesta mayoría silenciosa.

Los temas, reiterados, circundaban sin ofrecer nuevas posibilidades de reflexión. Por agotamiento del catálogo uno de los candidatos, Sarkozy, propuso una modificación del permiso de conducir (!¡). Increíble pero verídico.

Los temas de menú fijo salieron a la velocidad de un suspiro: Schengen, la deuda, el euro, la formación, la inmigración, etc. Los programas correspondían más a unas elecciones parlamentarias que a las normalmente estructurales de Presidencia de la V República. La letanía aburría y los editorialistas, a menudo ignorantes de cómo juzgar soluciones, se transformaron en propagandistas de los candidatos, alterando una vez más su misión de información, deformándola en una campaña suplementaria de opinión.

A pocos días de la primera vuelta, da la impresión que el pronóstico generalmente admitido quite interés al resultado. El atractivo de la duda se desvanece aunque las elecciones que se transforman en plebiscito, en la segunda vuelta, dan lugar a sorpresas.

Se dice que en la primera vuelta se escoge, ahora entre diez candidatos, y que en la segunda se elimina. Si esta actitud se confirma, el futuro de Sarkozy parece comprometido porque las encuestas nos indican que más que nunca gran parte del voto a favor de cualquier candidata o candidato será un voto antiSarkozy. La historia nos enseña que un voto en contra no tiene la misma fuerza ni futuro que un voto a favor. ¿Qué puede esperar Francia en ese caso?

¿A qué salsa nos van a engullir en Euskal Herria? Nada nuevo en el cielo tricolor. Unas tímidas "esperanzas" y nada más. Ya sabemos lo que dan los partidos estatales: promesas tentadoras escritas en la arena con marea baja. En esta elección el candidato "socialista" promete la adhesión a la carta europea de lenguas minoritarias, lo que exigiría modificar el artículo 2º de la Constitución de "la Republique". ¿Lo hará?

En el pasado reciente la promesa más concreta fue la proposición 54 (creación del Departamento du Pays Basque) de las 120 proposiciones estatales que el candidato François Mitterrand presentó al Estado en su campaña electoral del año 1981. Salió elegido y la espuma montante borró su hitza hitz. Esta vez casi nada reseñable en el colectivo de Iparralde, muy razonable, que se contenta a menudo con bien poco y que retrasa esos años tan penosos de la eternidad, los últimos.

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