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Afirma que no se apropió de ninguna cantidad de los cheques que le mandaba cobrar su marido
ep - Viernes, 20 de Abril de 2012 - Actualizado a las 13:28h
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La esposa de José María Bravo, exdirector de la Hacienda de Irún, Rosa Cobos, imputada junto a su esposo y el que fuera socio de este Pedro Atristain en el caso por el presunto fraude en la citada oficina del fisco guipuzcoano ha afirmado que no ha cometido "ningún delito" por lo que está "tranquila" y que su marido "siempre" le ha dicho que "no se ha quedado con dinero de los contribuyentes", que le creyera y que "en su momento le daría una explicación" de lo sucedido.
DONOSTIA. Cobos ha respondido en el cuarto día de este juicio que se celebra en la Audiencia de Gipuzkoa durante aproximadamente de media hora, al interrogatorio del fiscal Javier Larraya y de la acusación particular que ejerce el letrado Miguel Alonso Belza, en representación de la Diputación y las Juntas de Gipuzkoa, así como del abogado de Atristain Pedro Lasagabaster y la suya propia Mari Cruz López.
A preguntas del fiscal, Cobos, entre sollozos, ha asegurado que no pedía cuentas a su esposo, del cual el propio Bravo ha señalado que está separada "de hecho" como consecuencia de este proceso judicial desde hace tres años, de lo que hacía con los ingresos que obtenía de sus negocios al margen de la Hacienda como "profesional de la abogacía".
Por otra parte ha aclarado que "nunca" ha trabajado para la Diputación de Gipuzkoa sino para una empresa privada con contratas para ayuntamientos, Organización y Gestión Recaudatoria, desde 1988. A través de esta compañía trabajó desde 1985 hasta 1994 para el Ayuntamiento de Errenteria, en julio de 1994 se les termina la contrata con el consistorio y éste le contrata eventualmente hasta que sacan esas plazas con oposición.
Trabajó hasta febrero de 1996 en ese mismo puesto, desde esa fecha estuvo un periodo sin empleo dedicada a su familia y en 1997 empieza a trabajar en Asesoría y Correduría Urdanibia hasta que "salta todo esto", en 2007. Cobos ha señalado que actualmente trabaja en el hotel y spa Túnel del Hada.
Respecto a las acusaciones que caen sobre su marido, ha señalado que no tiene por qué saber "si es cierto" de lo que se le acusa y por qué no va a "creerle si él dice que no lo es". Además, ha reconocido que aparecía como titular de algunas cuentas de Bravo porque él le puso como tal pero "jamás" ha tenido "si quiera una tarjeta" de las mismas. También ha indicado que no conocía el origen de las cantidades de los cheques que cobraba su marido, cobros que conoció "por su abogada".
"Mi marido me dijo que me daría la explicación conveniente cuando llegara el momento", ha afirmado entre sollozos, para añadir que "él siempre me ha dicho que no se ha quedado con dinero de los contribuyentes, que me creyera eso que ya me daría una explicación".
Cobos ha afirmado que no ha tenido "nada que ver" con la contabilidad de la sociedad Ius local, y tampoco sabía lo que percibía su esposo de sus negocios al margen de su sueldo como funcionario de
Hacienda, así como que tampoco sabía abrir la caja fuerte del matrimonio. También ha asegurado no haberse apropiado de ninguna de las cantidades de los cheques que le pedía su marido cobrar.
"Sabía cuánto ganaba de Hacienda cada mes porque lo ingresaba en la cuenta que miraba", ha señalado refiriéndose a Bravo, al tiempo que ha negado que conociera si su marido ganaba dinero 'en negro' como él mismo ha confesado.
DINERO FACTURABLE
"El dinero que mi marido ganaba fuera de Diputación era para mí dinero de su profesión como abogado, como gestor, de su servicio inmobiliario, totalmente facturable", ha insistido Cobos.
Por otro lado, ha afirmado que todos los préstamos que tiene sin cancelar son del Hotel y spa Túnel del Hada y se amortizan con los ingresos de la actividad de éste. Cobos ha reconocido que hizo dos préstamos de 50.000 euros a su hija y a Víctor Bravo, hermano de su marido, "cuando acababa de vender la casa de Francia".
Sobre el delito de alzamiento de bienes que se le imputa, ha indicado que su vivienda de Urrugne (Francia) en 2007, se vendió antes de que fuera embargado para cubrir la fianza. "La firma final de la venta la hice con toda la tranquilidad del mundo", ha aseverado. Según ha indicado, ella vendió la casa con las órdenes de su marido porque este ya estaba en "libertad condicional" y no podía pasar a Francia cuando "ni sospechaba" que le iban a imputar en esta causa. Respecto a Atristain, Cobos ha afirmado que por lo que ella sabe no ha tenido ninguna relación con los hechos juzgados.
Gracias por su comentario
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