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3 de marzo: contra el olvido y la impunidad

por Alternatiba, Aralar, EA eta Ezker Abertzalea - Sábado, 3 de Marzo de 2012 - Actualizado a las 05:26h

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HAN transcurrido ya 36 años desde aquel 3 de marzo de 1976 que marcó la vida y la historia de Gasteiz para siempre. Desde entonces, muchas han sido las personas y colectivos que no han cejado un solo instante en su lucha por aclarar y hacer pública la verdad acerca de lo sucedido y sus responsables, por reparar la memoria de las víctimas, y por lograr justicia y reconocimiento en torno a unos hechos que se han intentado tapar con el manto del olvido.

Hoy como ayer, resulta necesario reconocer el valor del trabajo realizado por todas esas personas y colectivos durante estos años para esquivar ese siniestro manto. Hoy es el día en que, 36 años después, el recuerdo de aquellos hechos, de sus consecuencias y de sus víctimas pervive en la memoria individual y colectiva de Gasteiz y Euskal Herria, sobrepasando fronteras y venciendo intentos de censura. El 3 de marzo está grabado en el recuerdo de mayores y jóvenes, incluidas personas que hace 36 años ni siquiera habían nacido. Esta es una tarea que debe seguir realizándose para que el relato oficial, nacido al calor de una dictadura fascista y mantenido después por el régimen que la sucedió, no perdure sobre las legítimas reclamaciones que demandan el esclarecimiento de la verdad. Una verdad que permita avanzar en la dirección del reconocimiento, la justicia y reparación que a día de hoy permanecen insatisfechas.

El 3 de marzo de 1976 Pedro María Martínez Ocio, Francisco Aznar, Romualdo Barroso, José Castillo y Bienvenido Perea fueron asesinados en Gasteiz por la Policía Armada española, por aquel entonces a las órdenes del ministro de Gobernación, Manuel Fraga Iribarne. Además de ellos, alrededor de un centenar de personas resultaron heridas graves, la mitad a consecuencia de heridas de bala sufridas tras el desalojo de una asamblea obrera que tuvo lugar en la iglesia San Francisco, en el barrio de Zaramaga. Todo esto aconteció en un contexto de lucha obrera y huelga general en defensa de los derechos de la clase trabajadora en Euskal Herria, secundada masivamente en Gasteiz y en medio de un tenso ambiente de conflictividad laboral, social y política. Por aquel entonces no estaba reconocido el derecho a la huelga, ni el derecho de reunión ni el de manifestación, pero aquellas condiciones, totalmente adversas, no impidieron que miles de personas comprometidas decidieran organizarse para luchar por los cambios sociales, laborales y políticos que consideraban justos. De hecho, pocos días después, el reguero de sangre llegó a Tarragona y Basauri. Juan Gabriel Rodrigo y Vicente Antón Ferrero ampliaron la trágica lista de asesinados por la Policía en solidaridad con los obreros muertos en Gasteiz.

La dignidad de las víctimas debe ser reparada para lograr un escenario sin vencedores ni vencidos

En este año 2012, de nuevo han intentado cubrir estos hechos y estos nombres propios con el manto del olvido, tejido esta vez con los hilos de la impunidad. Los responsables últimos de aquellos actos y de otros igualmente graves (traigamos a la memoria y no olvidemos tampoco los nombres de Julián Grimau, Enrique Ruano, la Operación Reconquista o Montejurra) van desapareciendo entre loas y alabanzas públicas que obvian y desprecian vergonzosamente el dolor de aquellas víctimas aún no reconocidas, y que por tanto escapan al prisma convexo de esta llamada democracia. Mientras, el tiempo y las oportunidades para esclarecer, reparar y hacer justicia se nos escurre entre los dedos, y las instancias e instituciones a quienes correspondería corregir esta situación continúan sin aparecer dispuestas a ello, lo cual acentúa el agravio y la situación de indefensión. Hoy y siempre, aquí y en cualquier parte, la dignidad de las víctimas debe ser reparada, y asumir esa responsabilidad debería ser un compromiso ineludible para lograr un escenario sin vencedores ni vencidos, sin heridas abiertas ni víctimas de primera y de segunda.

También en este año 2012, se nos hace nuevamente un llamamiento a reclamar el esclarecimiento de la verdad y así poder hacer justicia para quienes, en su lucha por un mundo mejor, les fue arrebatado todo, así como a mantener vivos su recuerdo y su lucha por la dignidad de todas las personas, y en particular de la clase trabajadora. Las personas y organizaciones que firmamos este texto secundamos este llamamiento y animamos a toda la sociedad a participar en el acto que desde la izquierda soberanista vasca hemos convocado para las 13.30 horas en la plaza 3 de Marzo y a los actos que anualmente se organizan por la tarde con tal motivo.

No olvidamos. Este 3 de marzo, renovaremos una vez más nuestro compromiso para mantener vivos también el compromiso y la lucha de aquellos cinco trabajadores y de tantas personas como ellos. Reivindicamos su imagen, hoy ejemplo de compromiso, sacrificio y valentía que nos anima a continuar la lucha por los valores que defendieron y seguir avanzando en el camino del cambio político y social

Aldaketa politiko eta sozialaren alde. Gora langileriaren borroka!

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