Publicidad
Herramientas de Contenido
[Entrar | Registrarse]
El incremento de las exportaciones no solo confirma la, en su día, criticada apuesta por el mercado exterior, también constata la diferencia de nuestra estructura económica y productiva con la del Estado
Martes, 28 de Febrero de 2012 - Actualizado a las 05:26h
votos
comentarios
EL superávit de casi 4.000 millones (3.967) de euros con que el comercio exterior vasco cerró el pasado ejercicio no solo arroja el récord histórico en cuanto a exportaciones, al alcanzar estas un valor de más de 21.000 millones de euros, o presenta el mejor saldo comercial del siglo XXI rompiendo la tendencia descendente de 2010. También constata las diferencias esenciales que presenta la economía vasca respecto a la del Estado español. Más allá incluso de que el saldo comercial del Estado en el mismo periodo se situara a la cola de la Unión Europea con un incremento de su déficit hasta los menos 31.500 millones, la evidencia de que la tracción del comercio exterior vasco sigue correspondiendo a su industria, con una especial relevancia de los sectores de bienes de equipo y manufactura -el 66% del total- confirma la diferente estructura de nuestra economía, no ajena a los buenos niveles de productividad comparada en un buen número de las pymes incluso cuando el crecimiento exportador llegue aún básicamente de la mano de empresas vascas que pueden considerarse líderes en su ramo y que constituyen el fundamento de la solidez de la balanza comercial. Esto significa, en cualquier caso, que la aplicación mimética durante los últimos meses de los criterios económicos y las políticas industriales emanadas para todo el Estado desde Madrid -aplicación que al parecer el Ejecutivo López pretende mantener en el futuro inmediato- no son precisamente las idóneas para recuperar la senda del crecimiento que Euskadi había mantenido durante los últimas décadas. Sí, por el contrario, parte de las razones por las que la economía vasca, y en consecuencia la renta de los vascos, pierde posiciones respecto al entorno de la Unión Europea únicamente en virtud de un afán político uniformador que nada tiene que ver con lo que la economía vasca precisa. Porque solo desde ese afán se puede pretender negar la realidad de que son las exportaciones las que ante un mercado estatal depauperado deben sujetar nuestra economía. En este sentido, la diversificación de los destinos de nuestras exportaciones se antoja imprescindible toda vez que los dos principales clientes de la CAV, Alemania y Francia, ya prevén un frenazo de sus economías durante este 2012.
Gracias por su comentario
Publicidad
Publicidad
Publicidad