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Sigue el debate del 'puerta a puerta'

Hace ya tres años que Hernani y Usurbil implantaron el sistema y la opinión de los vecinos continúa dividida

Hernani/Usurbil, Elene Arrazola - Domingo, 26 de Febrero de 2012 - Actualizado a las 05:27h

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Dos hombres pasa por delante de unos colgadores de 'puerta a puerta' en el centro de Hernani.

Dos hombres pasa por delante de unos colgadores de 'puerta a puerta' en el centro de Hernani. (Iker Azurmendi)

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Los vecinos de Hernani y Usurbil siguen con interés la polémica que ha suscitado el anuncio de la puesta en marcha del puerta a puerta en otros 34 municipios de Gipuzkoa. Hace tiempo que ellos mismos pasaron por ese proceso, cuando se convirtieron en los dos primeros pueblos que implantaron este modelo de recogida de residuos junto con Oiar-tzun y, más tarde, Antzuola. Han pasado tres años desde entonces, pero, aún hoy, las opiniones siguen divididas en estos dos pueblos.

Los defensores consideran que es el "mejor modelo" porque permite reciclar "en torno al 80%" de los residuos. Además, aseguran que "es fácil acostumbrarse". Por su parte, los detractores continúan pensando que se trata de un sistema "impuesto y sucio". Cuando parecía que el debate sobre el puerta a puerta era cosa del pasado, la noticia de esta semana ha vuelto a reabrir la polémica en estos municipios.

Al igual que sucedía en los inicios, resulta fácil recoger las impresiones de las personas que apoyan este sistema, pero los opositores siguen prefiriendo mantenerse en el anonimato. Algunos argumentan que no quieren buscarse problemas ni dar explicaciones a nadie, y otros, que no quieren que sus opiniones influyan en sus negocios y comercios. A fin de cuentas, dicen, "no hay más remedio que aceptar el sistema y cumplir con las reglas". Queda claro que el debate sigue estando servido.

Usurbil

El pionero de Gipuzkoa

Después de recorrer las calles de Usurbil y preguntar a decenas de vecinos sobre la opinión que les merece el puerta a puerta, la sensación que le queda a uno es que los vecinos, en general, aceptan con normalidad el modelo. Es posible que el hecho de que fuera el primer municipio en implantar este sistema y que el Consistorio convocara una consulta para preguntar a los ciudadanos tengan que ver con ello.

Pero lo cierto es que, excepto uno, todos los demás vecinos consultados por este periódico defienden el modelo obligatorio de reciclaje.

"Sé que a algunos no les gusta, pero para mí es el mejor sistema", comenta Nicolasa Mesa, mientras pasea por el frontón junto a su nieta Oihane. Asegura que la adaptación al nuevo modelo "fue fácil" y que no tuvo problemas. "La clave está en acostumbrarse a tener varios recipientes en la cocina para ir separando y sacando cada día una basura determinada", señala.

Ni el funcionamiento ni los horarios suponen un problema para esta mujer. Ha interiorizado el calendario fijado por el Ayuntamiento y no tiene problemas para recordarlo de memoria: "Los lunes, jueves y sábados, materia orgánica; los martes y viernes, envases ligeros; los miércoles, papel; y los domingos, los residuos que no se pueden reciclar". Está tan "satisfecha" que advierte: "si por un casual volvieran a poner los contenedores, no reciclaría nada porque huelen mal y los gatos se esconden dentro de ellos".

Para Isabel García y Amelia Rico tampoco supone un problema separar los desechos domésticos, aunque reconocen que los primeros meses fueron "un poco caóticos". "Me costaba seleccionar cada una de las cosas y me surgían dudas, pero, poco a poco, me fui acostumbrando", explica Rico. La experiencia de su vecina es parecida: "En los comienzos cuesta un poco, pero ahora yo también lo hago con naturalidad".

Y, para Igor Matxain, empleado de la frutería Txalaka, el puerta a puerta tampoco ha supuesto un problema. Explica que "basta con organizar bien las cosas y separar cada fracción de residuo". Defiende este sistema porque es "beneficioso para concienciar a los vecinos y logra los mejores resultados de reciclaje".

Pero no todo el mundo opina de la misma manera. Para Xabino Zubimendi. el puerta a puerta "no es un sistema normal porque te mete en una dinámica y unas costumbres muy exigentes".

A pesar de que hayan pasado tres años desde la puesta en marcha de este sistema en su localidad, este hombre de mediana edad ni se ha acostumbrado ni cree que lo hará en el futuro. "Creo que sería mejor volver a los contenedores porque ahora estamos acumulando bolsas de basura en casa y solo las podemos sacar a determinadas horas del día", remarca.

Hernani

Mayor división

De la misma manera que en Usurbil, da la sensación de que el puerta a puerta sigue siendo un tema delicado en Hernani. Algunos lo defienden a capa y espada, convencidos de que "era necesario dar una solución definitiva al problema", mientras que otros lo ven como un "verdadero incordio".

Mailu Garin reconoce que fue bastante susceptible al principio, porque creía que iba a ser "un follón". Pero, en cuanto empezó, se dio cuenta de que "es fácil y mucho más limpio" que los contenedores tradicionales. Además, cree que el puerta a puerta sirve para concienciar a los ciudadanos de la cantidad de residuos que se generan en cada hogar.

Lo mismo opinan María José y Kontxi, que a pesar de las "complicaciones iniciales", han aceptado "con gusto" el sistema. Saben que no todos los hernaniarras coinciden con ellas, incluso que hay quien lleva las basuras a los contenedores de otros municipios, pero, a pesar de ello, siguen defendiendo el modelo: "Basta con tener el calendario a la vista para saber qué puedes sacar cada día y, así, te organizas fenomenal".

En el otro extremo, María Jesús y Encarnación Pérez se declaran firmes opositoras del sistema. Y enumeran todo tipo de argumentos: "que es una guarrería, que te obliga a cumplir unos horarios muy restrictivos, que no se ha consultado la opinión de los vecinos, que la calle está llena de colgadores para colocar las basuras"... No comprenden cómo el Consistorio optó por este modelo, "justo cuando se acababan de soterrar los contenedores". Critican la decisión porque consideran que el problema de los residuos urbanos "ya estaba solucionado".

Javier Juaristi tampoco está del todo de acuerdo con el puerta a puerta, aunque opta por ser más pragmático y aceptar que "no queda otro remedio que separar las basuras".

Desde su punto de vista, este método tiene "sus lados buenos y sus lados malos". Por una parte, opina que "sirve para concienciar a la gente", y por otro, que "es demasiado restringido y limita a la gente". Y lo dice por propia experiencia, ya que trabaja en un comercio de alimentación y, en ocasiones, se ve obligado a cambiar sus costumbres por el mero hecho de tener el puerta a puerta. "Si, por ejemplo, un sábado decido no trabajar y tengo basuras de fracción resto acumuladas en la tienda, me veo obligado a venir al local para sacarlas porque, si no, tengo que esperar una semana entera", relata. Luis García Ibáñez y Dionisio Benito tampoco ven con malos ojos el nuevo sistema porque, como bromea el segundo, "después de haber superado una guerra, todo lo demás es fácil".

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