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Situados en un escenario de conflicto laboral, el discurso del PP al presentar la nueva reforma pone énfasis en las medidas para generar empleo aunque el documento recoge más facilidades para las empresas en el despido
Martes, 14 de Febrero de 2012 - Actualizado a las 05:26h
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MIENTRAS la mayoría sindical vasca empieza a convocar movilizaciones y protestas por la reforma laboral prevista por el PP, y UGT y CCOO se lo piensan antes de un llamamiento a la huelga general y se enredan en una posible inconstitucionalidad de las medidas planteadas, la pregunta sigue en el aire. ¿Es esta una reforma laboral para generar empleo o para facilitar el despido? El discurso del PP pone énfasis en vender lo primero, pero la lectura detallada de las medidas expuestas solo induce a sostener lo segundo, ya que abre un amplio abanico de opciones para que las empresas suelten lastre de plantilla, ampliando el número de causas objetivas que lo justifiquen y, en consecuencia, que lo abaraten. No es de recibo tampoco que se catalogue como creación de empleo y acceso de los jóvenes al mercado laboral la validación de unos contratos en los que las condiciones no solucionan la precariedad actual. No cabía esperar otra cosa, y además, todo el escenario ha sido en exceso previsible después de las señales de alerta que, intencionadamente o no, se enviaron con aquellas expresiones cazadas al vuelo a Rajoy primero y a su ministro de Economía, De Guindos, después en sendas cumbres europeas. Cuchicheó el presidente sobre la posible huelga general que le iban a montar los sindicatos y el responsable de la cartera aventuró el tono "extremadamente agresivo" de las medidas. Calificativos aparte, la gran duda de una reforma que no ha sido previamente contrastada con los agentes sociales es si será capaz de generar una nueva dinámica en la economía española en clave de productividad. Es absurdo pensar, como afirmaba ayer el ministro De Guindos que esta reforma vaya a tener "efectos positivos a medio plazo con un aumento de la competitividad" porque ello supondría que los problemas de la economía española solo están en el ámbito laboral cuando son mucho más profundos, graves y estructurales. Y además arrastran en su deriva a economías que se mueven en parámetros muy diferentes -y positivos- como la vasca. Los defensores de las políticas neoliberales verán avances acordes a los nuevos tiempos de la economía, pero lo envuelvan como lo envuelvan, por el momento es otra pérdida de derechos de los trabajadores, que son quienes no han generado esta crisis.
Gracias por su comentario
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