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"Modificar la ley del aborto es irresponsable"

expertos aseguran que la vuelta a la norma de 1985 supondría un retroceso

Recuperar el antiguo marco legal significaría no permitir el aborto libre en las primeras 14 semanas de gestación

nekane lauzirika - Lunes, 6 de Febrero de 2012 - Actualizado a las 05:26h

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donostia. Poco a poco la impronta ideológica conservadora del nuevo Gobierno central va tomando cuerpo en las normas, leyes y proyectos que pone en marcha. También en el campo del aborto. "En el tema de la interrupción voluntaria del embarazo, a tenor de lo que ha anunciado Gallardón, los gobernantes del PP actúan como unos insensatos e irresponsables", espeta con su energía habitual el ginecólogo vasco José Gurrea.

A los dos meses de llegar al poder, el PP empieza a mostrar su verdadero rostro retrógrado. Sin pudor, el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, anunció la semana pasada su intención de derogar la ley de plazos impulsada por el Gobierno socialista y volver a la de supuestos de 1985. Para ello, se escuda en una antigua sentencia del Constitucional sin esperar a lo que diga el tribunal sobre la norma actual. Volver a la ley de 1985 significa que no se permitirá el aborto libre en las primeras 14 semanas de gestación, algo que equiparó en julio de 2010 la legislación del Estado español a la de los países punteros de la Unión Europea (UE).

"Volver a la ley de 1985 es una absoluta falta de sensibilidad y sensatez por parte de Gallardón y del PP. Esta ley no se puede sacar porque es criminal", sentencia Gurrea.

En las interrupciones voluntarias del embarazo se debe combinar el derecho a la vida del feto y el derecho de la mujer a su libre decisión, a su autonomía como persona. La actual ley de 2010 recoge los dos derechos. Se deja claro que por debajo de las 14 semanas la prioridad es de la mujer; a partir de estas la tiene el feto; y, por encima de las 22 semanas, solo se pueden practicar interrupciones cuando el feto tenga malformaciones incompatibles con la vida.

argumentos Según fuentes de Justicia, el objetivo es "avanzar en un sistema en el que los concebidos no pierdan sus derechos, que es lo que han perdido con la Ley Zapatero", así como "proteger a las menores".

"Para cambiar una ley con tan poco recorrido como ésta hay que tener argumentos de peso. Si el único es que las adolescentes deben contar con el permiso paterno, la siguiente pregunta es por qué", inquiere la ginecóloga Isabel Serrano, presidenta de la Federación Estatal de Planificación Familiar.

La falta de concreción con la que hasta ahora se había referido Rajoy a la reforma era interpretada por las clínicas que practican estas intervenciones y por el colectivo de feministas como una forma de atraer a su electorado más ultraderechista sin ahuyentar al moderado. "En el tema del aborto, en el PP actúan como unos insensatos e irresponsables", añade Gurrea.

Con la ley actual, más allá de la semana 14 de gestación se permite el aborto en determinados supuestos. Si el PP lleva a cabo la reforma, el aborto solo volverá a estar permitido en tres supuestos y quien los incumpla cometerá un delito. La ley de 1985 permitía el aborto, dentro de las primeras 12 semanas de gestación si el embarazo era fruto de una violación; hasta las 22 semanas si el feto presentaba graves taras físicas o psíquicas; y no había límite para abortar si la mujer alegaba que continuar con el embarazo le suponía grave peligro para su vida o su salud física o psíquica. A este último supuesto se acogían la mayoría de las mujeres.

chapuza y coladero "La ley del 85 era una chapuza y un coladero", afirma el ginecólogo vasco, impulsor del único centro en Navarra, tras años de oposición del Gobierno de UPN, al que las mujeres pueden acudir para interrumpir su embarazo sin tener que ir a otra comunidad, como ocurría hasta su apertura. "El PP no tiene ni idea cuando asegura que la ley de 1985 respeta la vida intrauterina. Esta ley era un auténtico coladero. Era un cajón de sastre, ya que venían de otros países. Europa es más sensata. Hubo un auténtico turismo abortivo. Se interrumpieron fetos de 22, 26 y 28 semanas, porque lo admitía la ley del 85, que no respetaba ni el derecho del feto ni el de la mujer", explica visiblemente molesto José Gurrea.

El argumento de los populares de que la ley se cambiará para exigir el consentimiento paterno para que las chicas de 16 y 17 años aborten, sin embargo, convence a la Organización Médica Colegial. Su presidente, Juan José Rodríguez Sendín, se apresuró a aplaudir el anuncio de la reforma de la ley en este aspecto. "La menor necesita apoyo claro y definitivo de alguien para tomar una decisión tan importante", recalcó el presidente de la OMC.

"Esto sería lo ideal, pero no se puede cambiar una ley que está funcionando bien porque un número muy reducido de chicas hayan abortado sin habérselo informado a sus progenitores", apunta Isabel Serrano.

Porque en muchos casos esa falta de información no obedece a un acto premeditado de rebeldía, sino a que son jóvenes de familias desestructuradas. "En muchos casos sus madres se han desentendido de ellas, menores que viven en centros de tutela, niñas maltratadas por sus progenitores o inmigrantes que viven solas", explica la presidenta de la Federación de Planificación Familiar Estatal.

inseguridad En la línea expresada por los dos ginecólogos se encuentran los movimientos feministas y la Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública, que recuerdan la inseguridad jurídica en la que se hallaban tanto las mujeres que decidían abortar como los profesionales sanitarios. "Porque está bien demostrado que la ley de 1985 permitía una hipocresía manifiesta, al hacer como que se controlaba al tiempo que era un auténtico coladero, peligroso para la salud de la madre y el feto, por la laxitud con la que se interpretaba el tercer supuesto. Lo cual dejaba en una indeseada inseguridad jurídica a los profesionales sanitarios y las pacientes", apunta Gurrea.

La presidenta de la Federación de Planificación Familiar va más allá, al señalar que el retroceso de la ley del aborto llevará a muchas mujeres a interrumpir su embarazo de forma insegura y clandestina. En esta línea, echa mano de los datos al señalar que, en 2010, con la ley en vigor desde julio, el número de abortos apenas subió un 1,3%, pese a los augurios nefastos desde entidades ultraconservadoras que pronosticaron un aumento espectacular.

"La ley anterior era fatídica; lo único positivo era que cada uno se financiaba su propia intervención. ¿Ahora qué ocurre?, que son financiados todos los abortos, aunque no haya ni un duro. Lo que pasa es que no pagan y tienen a todas las clínicas de Levante con unas deudas de hace dos años, centros que no se pueden mantener", explica Gurrea.

Los datos de los especialistas indican que tan solo un 3,3% de las mujeres que abortaron entre la entrada en vigor de la ley -julio de 2010- y octubre de 2011 tenía 16 o 17 años. "Son las adolescentes las que más cuidado tienen, porque las interrupciones se dan entre mujeres hechas y derechas, muchas de ellas con hijos. Son estas las que recurren más al aborto", añade el ginecólogo con conocimiento de causa.

En años anteriores, cuando estaba en vigor la norma a la que quiere volver el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, "un insensato", en opinión de Gurrea, las cifras de abortos eran parecidas. En 2009, las chicas de esa edad representaron el 3,8% de las mujeres que abortaron.

la decisión De las cifras que manejan los expertos, se desprende que el 87% de las jóvenes -1.035- que decidieron interrumpir su gestación en el periodo analizado, no solo informó a sus progenitores o tutores, sino que también acudió a las clínicas acompañadas por alguno de ellos. Tan solo 151 jóvenes - el 0,4% de los abortos- no quisieron informar a los padres de su decisión.

Además, según el ginecólogo de la clínica Euskalduna de Bilbao, el problema no suelen ser los padres, sino que es la propia joven quien en muchas ocasiones no quiere abortar y son sus progenitores -sobre todo la madre-, sabiendo bien lo que se le viene a su hija, quienes la animan a no seguir adelante con su embarazo.

"Las adolescentes tienden a no querer matar a su hijo por una equivocación suya. Luego están las jóvenes inmigrantes que con su pareja buscan obtener así los papeles y, por último, jóvenes con problemas familiares, de estudios, que ven en tener un hijo una salida personal. En estos casos son los padres los que ponen algo de cordura en sus hijas y quienes las animan a abortar", remacha.

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