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JOSÉ MANUEL ETXANIZ - Lunes, 23 de Enero de 2012 - Actualizado a las 05:28h
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eN la finca número uno de un barrio donostiarra tienen un portero excelente, habilidoso y de la máxima confianza, Rodrigo. Al quedar vacante la plaza de portero de la finca número dos, el tal Rodrigo recomienda a su hijo Iñaki y la comunidad, creyendo que eso de la genética es infalible, lo contrata. Pasado un tiempo, el del quinto detecta que su esposa gasta más de lo habitual y sospecha de las tragaperras. El del cuarto abronca a su hijo y la del primero controla exhaustivamente las notas de gasto de la compra de su asistenta, que ve su puesto de trabajo en el aire. Todos creen que les sisan. Las cantidades son mínimas, cinco o diez euros al día. Se ha instalado un estado de sospecha permanente en cada una de las familias que integran la comunidad de vecinos, pero lógicamente, como estas cosas no se comentan en el ascensor, tampoco trascienden. Una mañana, la del sexto detecta que han utilizado su tarjeta de crédito. La entidad bancaria investiga y descubre al autor: el tal Iñaki. Efectivamente, al disponer de las llaves de casi todos los vecinos y una vez comprobado que éstos habían abandonado sus viviendas para dirigirse a sus diarios quehaceres, entraba en las viviendas y robaba la pequeña cantidad que pudiera haber en la cocina o en una prenda, excepto aquella vez que, guiado por la confianza y cierta sensación de impunidad, se permitió un capricho extra. La asamblea de vecinos sirvió de catarsis y cada vecino-víctima confesó su pequeña tragedia familiar al respecto. El joven fue despedido, pero el padre, además de pedir disculpas a cada uno de los vecinos, insistió en devolver todo lo robado y siquiera de una manera simbólica, los vecinos hubieron de aceptar el resarcimiento. Honrado y elegante el comportamiento del humilde portero diferente al de otro sujeto que se permite opinar sobre la igualdad de los ciudadanos ante la Ley, pero opta por enviar a los hijos al extranjero a esperar que los hechos prescriban, obviando de paso todo resarcimiento.
Gracias por su comentario
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