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Ni más pequeña, ni diferente. Juan Carlos Alduntzin (Donostia, 1962) tiene claro que hay que paralizar el proyecto de la incineradora para construir un centro de gestión en Zubieta de reciclaje, compostaje y biometanización de los residuos. Se propone convencer a la oposición en seis meses
Elene Arrazola - Domingo, 22 de Enero de 2012 - Actualizado a las 05:26h
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El diputado de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, Juan Carlos Alduntzin, posa en su despacho del Palacio Foral. (Ruben Plaza)
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Donostia. Cuando parecía que la decisión sobre los residuos urbanos estaba tomada, se marcan un plazo de seis de meses para revisar el modelo. ¿Realmente creen que alcanzarán un acuerdo en ese tiempo?
El punto de partida de la pregunta está confundido porque ese debate no se llevó a cabo con la totalidad de las fuerzas políticas. No haber alcanzando el consenso adecuado originó que las elecciones municipales de mayo colocaran a cada uno en su sitio. Tras esa cortina de consenso de la que se hablaba en la pasada legislatura, se esconde un falso consenso. Y también se esconde la competencia de la planificación de los residuos urbanos, que debe responder a lo que han decidido las nuevas mayorías de los ayuntamientos.
¿No cree que este debate se está traduciendo en una lucha de competencias entre las Juntas Generales (responsable de la planificación) y el Consorcio de Residuos (gestión)?
Se quiere hacer ver que es un debate político, cuando debería ser un debate sobre la prestación de un servicio sostenible. No lo digo yo ni Bildu, sino Europa. Tenemos que ser mucho más exigentes en la gestión de los residuos y no conformarnos con la tasa de reciclaje de Gipuzkoa, que está en el 34%, cuando en Europa se sitúa en torno al 80%. Estamos en un buen momento para abordar el tema porque Gipuzkoa no ha construido aún sus infraestructuras. Esa es la base del acuerdo presupuestario entre el PNV y Bildu: vamos a darnos seis meses para evaluar la situación y alcanzar un consenso entre diferentes.
Asegura que en estos seis meses convencerán al PNV con su modelo de residuos. ¿Y si no lo hacen?
Tenemos que ser capaces de hacer una planificación que responda a los residuos que entregan los ayuntamientos porque, si no, es posible que estos tomen otra decisión y gestionen hasta el final los residuos que recogen entre sus vecinos.
¿Reabrir los debates no genera más confusión entre los ciudadanos?
¡Hombre claro! Pero es necesario llevar el debate más allá de cuál es la mejor ubicación para colocar la incineradora. Hay que ir a la raíz del problema y buscar una solución.
El Gobierno foral rechaza la incineradora, pero no ha puesto una alternativa real sobre la mesa. ¿Se descarta el redimensionamiento?
Si se lo pregunta a este diputado, la respuesta será sí; pero si se lo pregunta a otra persona, seguramente no. Cada uno defiende lo suyo. Algunos han querido poner la carreta antes que los bueyes, pero olvidan que la directiva Europea y la ley de residuos establecen una jerarquía que hay que llevar a la práctica: prevenir, reutilizar, reciclar, valorizar el material y eliminar, bien por incineración o en vertederos. Si solo nos planteamos construir la incineradora, ya no nos preocupa lo que hay que hacer antes. Entonces, ¿para qué se van a preocupar los ciudadanos de separar selectivamente sus residuos?
¿Por qué no paralizan entonces las obras de la incineradora?
Las obras de la incineradora ya están paralizadas. Las que continúan son las del centro de gestión de los recursos de residuos de Gipuzkoa, que albergará las infraestructuras necesarias para tratar los residuos de todo el territorio. Si me pregunta si el centro de gestión se ubicaría ahí en el caso de que las obras no hubieran empezado, seguramente le respondería que no. Pero están iniciadas y seríamos tontos si no utilizáramos lo que ya está invertido. Sería echar dinero a la basura.
¿Qué infraestructuras se ubicarán en los terrenos previstos para la incineradora?
Serán plantas de compostaje, de biometanización, de tratamiento de envases y todo lo que sea necesario. Zubieta está en un punto clave, entre las dos mancomunidades que mas número de residuos generan, y sería absurdo no aprovechar esas sinergias. Aun así, no apostamos por que sea el único centro de tratamiento de residuos de Gipuzkoa.
¿Cuál sería la situación ideal a la que le gustaría llegar?
A que seamos capaces de gestionar los residuos que generamos para evitar problemas medioambientales.
Pero siempre quedaría la fracción resto que no podrá reciclarse. ¿Qué salida le darán?
Si recogemos selectivamente los residuos, reciclaremos en torno al 80%, así que esa fracción resto sería, como máximo, del 20%. Por el momento, estos materiales no pueden ser reutilizados ni reciclados y, por tanto, no tienen problemas de generación de lixiviados ni olores. Son materia inerte que puede ser depositada en basureros controlados.
En Gipuzkoa se generan 400.000 toneladas de residuos al año, por lo que la materia orgánica rondaría las 80.000 toneladas con ese sistema. ¿Se habilitará un vertedero para depositarlo?
Primero tendremos que ir a reducir esas 400.000 toneladas porque el primer escalón de la jerarquía es prevenir. Y luego, tendríamos que buscar un sitio idóneo para colocar la fracción resto. No hay que olvidar que la incineradora también generaba entre 50.000 y 60.000 toneladas de residuos y cenizas con un componente tóxico muy importante. Además, éstas últimas debían viajar fuera de Euskadi para ser tratadas por un gestor autorizado. El debate ahora pasa por ponernos de acuerdo en los objetivos y los plazos.
Los próximos seis meses serán claves, entonces.
Así es, la solución completa no llegará en ese período, pero seguimos trabajando en esa línea. Mientras tanto, 60 ayuntamientos han contactado con el Consorcio de Residuos para mostrar su voluntad de cambiar los sistemas de recogida de residuos. Han dicho que van a correr mucho.
¿Tiene constancia de si el 'puerta a puerta' se implantará este mismo año en algún municipio?
El puerta a puerta o algún otro sistema alternativo. Incluso algunos pueblos se plantean eliminar la recogida de los residuos. Intentarán que los residuos orgánicos no salgan del pueblo y para ello, elaborarán compost para jardines y huertas.
Al margen de lo que quiera cada pueblo, la competencia de la gestión es de las mancomunidades. ¿Cuál será el procedimiento en todos estos casos? ¿Se prevén referendos?
Cada uno tendrá que decidir por qué modelo se decanta.
Pero es posible que, en algunos pueblos, Bildu ostente la Alcaldía, pero no cuente con la mayoría suficiente para llevar a cabo esos cambios.
No es una cuestión de Bildu o no Bildu. Cada Ayuntamiento deberá decidir cómo alcanza sus objetivos.
Ante este nuevo panorama, ¿qué sucederá con las 25.000 toneladas de residuos que se transportan anualmente a Bizkaia? ¿Es posible prorrogar el convenio firmado con la Diputación de ese territorio?
Nosotros les pediremos que prorroguen el convenio porque no hemos abandonado el objetivo y seguimos necesitando el vertedero de Igorre. Lo que ha cambiado es lo que queremos hacer con nuestros residuos y eso no afecta al convenio. Hasta la fecha, nos hemos reunido tres veces con el diputado de Medio Ambiente de Bizkaia y el tono de las conversaciones es muy adecuado.
¿Y qué sucederá con los 195 millones que se comprometió a aportar el Banco Europeo de Inversiones (BEI) para la incineradora si ésta no llega a ejecutarse? ¿Se dan por perdidos?
También estamos hablando con ellos porque las demás infraestructuras del centro de residuos necesitarán financiación. Les explicaremos que vamos a hacer una planificación y unas estructuras que responderán a las necesidades reales. Porque, de lo contrario, podría pasar lo mismo que en Catalunya, donde se hicieron infraestructuras en base a unas previsiones de residuos que no se están cumpliendo. No hay que olvidar que la crisis está afectando de manera importante a la generación de residuos. Aquí mismo, estamos producimos un 16% menos de residuos de lo que auguraba el plan.
¿Qué respondería a las personas que opinan que el 'puerta a puerta' solo es factible en pueblos pequeños?
Les diría que vayan a Hernani para ver los resultados. En Gipuzkoa solo hay cinco pueblos mayores que este y ¿qué son todos ellos sino un cúmulo de barrios? A los opositores les diría que si el puerta a puerta es malo, busquen un sistema eficiente de recogida. Me da igual cuál. Pero que no pierdan ese objetivo. Este sistema no lo inventaron Marian Beitialarrangoitia ni Xabier Mikel Errekondo, sino que compararon las experiencias que se estaban dando en 115 municipios de Catalunya y en otros 1.800 de Italia, y siguieron su camino. Ahora, otros ayuntamientos quieren continuar por esa línea.
¿Y qué diría a quien afirma que este sistema es más costoso?
Recoger la basura puerta a puerta es más caro, pero hay que tener en cuenta los costos del ciclo entero; desde la recogida, hasta el tratamiento, pasando por los costos medioambientales. Y entonces, no hay tanta diferencia. Además, no hay que olvidar que el proyecto de la incineradora contaba con un presupuesto de 400 millones. ¿Alguien sabe cuánto es eso en las antiguas pesetas? No hay un solo proyecto en Gipuzkoa que absorba tanto dinero público como lo iba a hacer la incineradora.
Ahora se recogen en torno a 6.000 toneladas de materia orgánica con el 'puerta a puerta', pero si este sistema se extiende, esa cantidad se verá aumentada. ¿Habría demanda para comercializar tanto material?
El puerta a puerta ha recibido caña hasta en el carné de identidad, pero ha demostrado que el compost resultante es de muy buena calidad. Por eso, barajamos la idea de comercializarla para huertas, jardines, reforestar terrenos. Claro que hay demanda, basta con ir a Araba para ver la Llanada alavesa.
Los impulsores de este sistema están a la espera de obtener la autorización para transportar parte de la materia orgánica a Lapurdi. ¿Qué falta para que reciban el permiso?
Es cuestión de tiempo. Pidieron el permiso al Gobierno Vasco y éste remitió la solicitud a la Diputación para que le diera su visto bueno. El Consorcio de Residuos también avalará el traslado en breve. Se trata de una solución transitoria hasta la puesta en marcha de las plantas compostadoras de Gipuzkoa.
La única planta de compostaje está en Lapatx y parece ser que no tienen capacidad para tratar tanta materia. ¿Qué se prevé hacer?
Esta planta no tiene capacidad para gestionar tanta materia orgánica, pero más pronto que tarde, contaremos con otra planta de compostaje, como la de Epele en Bergara, que nos permitirá elaborar compost de calidad sin movernos del territorio.
Gracias por su comentario
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