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por xabi larrañaga - Sábado, 7 de Enero de 2012 - Actualizado a las 05:27h
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Como ya sabrán, Público anda cerca del cierre. Ojalá se salve. Sus jefes, articulistas y, salvo excepciones, también sus lectores están explicando que el desastre tiene su origen en el descenso de ingresos publicitarios -la hiena del liberalismo-, la falta de apoyo de los bancos -el lobo del capitalismo- y la crisis económica que afecta a todos. Cabe añadir que este sector, el de la prensa, está pasándolo fatal desde que se inventó el interné. Lo mismo le ocurre al cine y la música, y lo mismo le ocurrirá al campo y el mar cuando se puedan bajar merluzas y nabos a golpe de teclado.
No obstante un diario tan crítico y necesario como Público debería hacer la necesaria autocrítica. He escrito aquí que si la derecha arrasa en las urnas y los medios, en España y en Europa, habrá que buscar tanto las razones de su éxito como las del continuo fracaso de la izquierda. Uno puede acostarse con la conciencia tranquila y el puño en alto pensando que el votante es imbécil, el lector idiota y el televidente un lerdo absoluto. Eso resulta sencillo, y mucho más clasista que preguntarse qué se está haciendo mal para que votantes, lectores y televidentes prefieran acostarse con nadie o con el enemigo.
La gente, esa voz de la calle a la que tanto invocamos, es más dubitativa y plural que los partidos a los que vota. El pueblo, esa masa indefinible de la que tanto nos acordamos, es menos panfletario que los periódicos que lee y las tertulias que escucha. Incluso cada uno de nosotros, los trabajadores de los medios, somos más tolerantes y risueños en privado que en público, y hoy sobra el chiste fácil con la palabra. Sorprende que viendo Intereconomía nos parezca tan obvio y ridículo el despropósito cainita y, sin embargo, olvidemos el tedioso sectarismo contrario. No equiparo a la izquierda y a la derecha, allá cada cual con su receta de la felicidad. Hablo de que a veces, a ambos lados, se ofende por igual a la inteligencia. Una pena. Y así nos va.
Gracias por su comentario
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