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una asociación recoge tapones para el reciclaje, a fin de destinar la recaudación a estudiar una enfermedad rara
Aitor Anuncibay - Lunes, 26 de Diciembre de 2011 - Actualizado a las 05:25h
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(N.G)
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NO tire los tapones de plástico de las botellas; en el futuro pueden mejorar la vida de miles de enfermos y sus familias en el mundo. Este gesto es el que realiza desde hace meses un ejército de voluntarios en todo Euskadi a fin de acumular la mayor cantidad posible de tapones para su reciclado en una empresa, cuyo pago por ese producto se destinará a financiar un proyecto de investigación de la enfermedad Ataxia-Telangiectasia.
Se trata de una grave dolencia poco común, que, fundamentalmente, surge durante la infancia y afecta al cerebro. Las personas con esta enfermedad sufren descoordinación de movimientos con una dificultad progresiva en el andar y el habla, infecciones frecuentes en vías respiratorias, cierta predisposición a linfomas, leucemias y neoplasias y sensibilidad anormal a las radiaciones ionizantes, entre otros padecimientos.
Son pocos los afectados en todo el Estado, en torno a una veintena. Es precisamente ese pequeño número el que retrae a las farmacéuticas para potenciar las investigaciones sobre esta enfermedad. Y esa es la razón por la que miles de personas en el Estado y en Euskadi guardan, día tras día, pequeños tapones de plástico para luego enviarlos a reciclar.
El objetivo es lograr, al menos, 60.000 euros a cambio de la entrega paulatina de los cierres de botella, señala Roberto Cortiñas, delegado en Gipuzkoa de la agrupación Ai-tzina, que promueve esta campaña iniciada en abril de este año y que finalizará en verano de 2012.
200 euros la tonelada
Una bolsa, un euro
Este tipo de plástico se paga a 200 euros la tonelada, lo que significa que por una bolsa de plástico llena de tapones (en torno a cinco kilos) se obtiene un euro. "Puede parecer poco para el esfuerzo que supone. Sin embargo, lo que tiene valor en sí mismo es ese esfuerzo, ese apoyo a aquellos que se enfrentan a la soledad que les supone sufrir las denominadas enfermedades raras", detalla Cortiñas.
Por tanto, la estimación es que serán necesarias unas 3.000 toneladas de tapones para llegar a obtener los 60.000 euros necesarios para iniciar la investigación. "Solo es un gesto, un pequeño esfuerzo para ayudar a una persona que tiene problemas y hay que ayudarle. Lo importante es la conciencia y me congratulo de la buena voluntad de la gente. Cada vez hay más personas que tienen bolsas con tapones. Es un detalle bonito", dice Cortiñas. Los puntos centrales de recogida en Gipuzkoa se encuentran en la Facultad de Informática del Campus de Ibaeta (paseo Manuel Lardizábal 1, en El Antiguo), en Usurbil (centro comercial Urbil) y en Tolosa (cervecería The Nest, en la calle Rondilla).
Desde esos lugares, las miles de piezas se trasladan a una empresa de Andoain, Reciclados Egutegi, que, a su vez, se encarga de llevarlos a Bilbao para su reciclaje.
Cortiña recuerda que, tras poner en marcha esta iniciativa, "pronto" comenzaron a añadirse voluntarios en distintos puntos de Gipuzkoa. "Al principio empezaron guardando los tapones de su casa, pero posteriormente también han ido extendiendo la campaña entre sus familiares y compañeros de trabajo. Precisamente este es uno de los aspectos más positivos: comprobar cómo contribuyen a la campaña de modo desinteresado y con iniciativa propia, involucrando a las personas de su propio entorno", expone.
estadio de anoeta
Miles de tapones esparcidos
Una de las personas que arriman el hombro es Irune Urtizberea, una pasaitarra que no dudó en sumarse a la iniciativa sin dudarlo. "Me lo comentó un compañero de trabajo y al mes le entrego en torno a 100 kilos de tapones a una mujer que se encarga de llevarlos al reciclaje", destaca esta joven. Urtizberea calcula que desde que comenzó a recoger las piezas plásticas en junio ya ha entregado cerca de una tonelada, lo que se traduce en 200 euros recaudados para la causa.
La entrega de esta mujer a la iniciativa le lleva los fines de semana a los alrededores del estadio de Anoeta, donde los partidos de la Real Sociedad son una mina de tapones de botellas de agua y refrescos esparcidos por el suelo. Gracias a su tesón y solidaridad, nunca la falta de civismo fue tan valiosa para investigar una extraña enfermedad.
Cortiña se felicita de que también están recibiendo ofertas de colaboración para la recogida desde distintas empresas, centros e instituciones de Gipuzkoa, como por ejemplo el centro comercial Alcampo de Oiartzun, los colegios Presentación de María y Santa Teresa de Donostia o el Ayuntamiento de Hondarribia. "En algunos casos ya están recogiendo, mientras que el resto lo hará próximamente", especifica el coordinador de esta campaña en territorio guipuzcoano.
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