Publicidad
Herramientas de Contenido
[Entrar | Registrarse]
Una ultradefensiva y triste Real cayó por la mínima pero sin honor ante el Madrid
Mikel Recalde - Domingo, 30 de Octubre de 2011 - Actualizado a las 05:47h
votos
comentarios
Markel Bergara y Dani Estrada tratan de parar el avance de Cristiano Ronaldo, en presencia de Mariga, en un lance del partido disputado ayer en Anoeta. (foto: efe)
Vista:
Donostia. La Real recibió, jugó y murió de rodillas ante el Real Madrid. Philippe Montanier se guardó en el vestuario la valentía a la que nos tenía acostumbrados y condujo a su equipo a un inevitable paredón. Llegados al final, es lógico que surjan las dudas: ¿Qué era mejor, jugar como siempre y evitar la traición a tus principios y a todos los equipos realistas que a lo largo del club han desafiado a la lógica plantándole cara a los gigantes mundiales, o salir en tu campo con un sistema ultradefensivo para convertir los 90 minutos en una agónica muerte dulce? Es cierto que el Madrid se mostró más incómodo que en ningún encuentro del último mes, pero es que quizá fue siempre consciente de que, con hacer lo justo y marcar un gol, iba a ser suficiente para llevarse los mismos puntos que en los siete encuentros anteriores que había disputado.
Imposible no sentirse decepcionado con los momentos previos y el comienzo del encuentro. Lo que estaba llamado a ser una gran fiesta del fútbol quedó deslucido por unos incidentes acaecidos en los aledaños de Anoeta. Una vez más, como ha hecho toda la vida, el Real Madrid vendió entradas a los Ultra Sur y, como era inevitable, se produjeron varios enfrentamientos con los grupos de aficionados blanquiazules, que también hicieron mal en esperarles. Al parecer, los ultras de unos equipos tienen licencia para ir partiendo cabezas por los estadios de la Liga, porque desde luego que no me imagino a la Peña Mujika campando a sus anchas con esa impunidad en las cercanías del Santiago Bernabéu. La presencia de los Ultra Sur en el fondo norte, en el que hay muchísima chavalería, crispó el ambiente para todo el partido, algo que debería estar prohibido por ser un atentado contra el fútbol.
alineación El segundo disgusto volvió a llegar con la alineación de Montanier. Partimos de la base de lo difícil que es plantarle cara a uno de los mejores equipos del mundo, con un músculo, una contundencia y una velocidad incontrolables, pero pienso que así era imposible puntuar. El francés alineó un claro 5-4-1 (confiemos en que en esta ocasión quedara claro para todos), con las líneas muy juntas, la defensa bastante adelantada y Vela arriba, como un islote en mitad del Caribe. El planteamiento dejaba bastantes dudas en defensa, porque el Madrid solo actúa con un delantero y lo que más destaca de su juego es la movilidad de sus atacantes y sus entradas verticales como cuchillos desde la línea de mediapuntas. Pero es que con el balón era una auténtica utopía generar el más mínimo problema al adversario con mejor entramado defensivo del campeonato. Ni Mariga ni Markel podían asumir la responsabilidad de dirigir, ni, por supuesto, la de generar jugadas de peligro pegado a la derecha. La entrada del zarauztarra provocó que Xabi Prieto pasara a jugar en la izquierda, donde ya se vio ante el Barcelona que bajan enteros sus prestaciones al tener que encarar hacia dentro y no poseer precisamente un gran disparo. Y por último, si aceptas de manera tan deliberada que vas a regalar la posesión, el punta debería haber sido un jugador de presión y agresividad como Llorente, porque daba lástima ver a Vela desesperado entre montañas. En resumen, un capítulo más a añadir al amplio expediente de decisiones que no hay por dónde cogerlas que lleva Montanier en solo tres meses en Donostia.
El partido pudo cambiar de rumbo si el incompetente de Fermín no la pifiara de manera clamorosa contra de la Real cada vez que se encuentra en su camino. En la primera jugada del choque, Demidov envió un balón en largo que Vela pinchó para encarar a Casillas en solitario, pero el asistente daltónico, el mismo que destroza derbis, decidió levantar la bandera porque reaccionó tarde. La acción fue un absoluto espejismo, porque la Real no volvió a pisar las cercanías de la meta de Casillas, no ya para crear peligro, sino con el balón mínimamente controlado. El Madrid se dio cuenta del encuentro que le aguardaba, con un rival encerrado en su campo dispuesto a aguantar en la trinchera el tiempo que hiciese falta y respiró tranquilo, consciente de que en esta ocasión no iba a sufrir tanto en Anoeta. Sus dos primeros avisos llegaron en sendas contras que los realistas no supieron frenar en falta cuando tuvieron ocasión, algo que debían haber traído aprendido como consigna desde el vestuario. En el minuto ocho, Coentrao leyó un gran desmarque de Higuaín, que penetró con una extraordinaria facilidad entre dos de los centrales para batir a Bravo por bajo.
La pregunta era sencilla y ponía en evidencia a la estrategia de Montanier. ¿Y ahora qué hacemos? Porque con ese equipo y en desventaja era absolutamente impensable que la Real fuese capaz, no ya de marcar, sino de generar alguna oportunidad. Por supuesto que al francés ni se le pasó por la cabeza un cambio tan precoz de su guión y el encuentro en su primera parte fue una agónica espera a que el Madrid sentenciara definitivamente el duelo. La verdad es que solo pudo hacer en un disparo muy lejano del inaguantable Cristiano Ronaldo, o en otro con el exterior de Di María, que salvó Bravo con un paradón y en un último de Higuaín, que también encontró respuesta en el chileno. Es justo reconocer que el Madrid no remató dentro del área, pero la sensación era que Anoeta estaba dispuesta a sacar la bandera blanca de rendición..
En el descanso Montanier tampoco introdujo ningún cambio, cuando contaba con buenos recursos en el banquillo, como dar entrada a Griezmann en lugar de Estrada. Al menos adelantó la posición de Mariga, lo que permitió a Markel agigantarse en el pivote. El de Elgoibar se partió la cara con todos y hasta intentó producir fútbol, con desigual fortuna en sus intervenciones con el balón. Al menos la Real aburrió tanto al Madrid, que le fue alejando de su área, lo que le permitió evitar sufrir oportunidades claras. El encuentro fue avanzando de manera tediosa y decepciónate hacia una muerte dulce de la Real. Vela animó un poco el tema, con el primer disparo entre los tres palos que rechazó Casillas. Imagínense como estaba el tema en la grada que la salida de Griezmann fue recibida con un clamor, ya la afición realista era consciente de que sin sus jugadores de más talento el partido iba a llegar al final sin provocar ningún susto más a los blancos. El francés no tardó en protagonizar la mejor oportunidad de la Real, en una buena diagonal (a él sí le viene bien jugar a banda cambiada) y un lejano chut que despejó Casillas. Montanier no quiso quemar sus naves hasta los últimos diez minutos, por lo que la Real murió casi sin honor.
El equipo realista ya le ve las orejas del lobo, porque podría caer a los puestos de descenso con los resultados de esta tarde. Los incomprensibles y radicales golpes de timón de su patrón están desquiciando a todos y la situación es más que preocupante. La Real de ayer traicionó una de sus históricas señas de identidad, que dicta que contra los grandes hay que jugar sin complejos en Donostia. El Madrid ganó sin bajar del autobús y eso es inadmisible para el orgullo de los aficionados blanquiazules.
Gracias por su comentario
Publicidad
Publicidad
Alaska y El Fary concursaron en el Un, dos, tres... responda otra vez a beneficio de la SGAE
En el año 1984 ambos concursaron juntos en un programa especial dedicado a captar fondos para la polémico ente.
Publicidad