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EFE - Viernes, 7 de Octubre de 2011 - Actualizado a las 16:11h
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La activista yemení Tawakkul Karman. (EFE)
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SANÁ. La yemení Tawakul Karman se alzó hoy con el Premio Nobel de la Paz por su activismo político, que durante años le llevó a defender los derechos humanos en su país hasta convertirse ahora en un icono de la oposición contra el régimen.
Desde su tienda de campaña en la plaza de Al Taguir (Cambio) en Saná, a
Karman no le sobra tiempo en su protesta diaria contra el presidente del
Yemen, Ali Abdalá Saleh, ya que no deja de contestar las llamadas
telefónicas, y saludar a los transeúntes y jefes tribales que se le
acercan.
Antes de que la oposición a Saleh iniciase la revuelta en la que el
Yemen se halla inmerso desde el pasado 29 de enero, esta mujer nacida en
1979 ya era conocida por organizar manifestaciones y acampadas contra
el gobierno desde 2007.
Casada y con tres hijos, Karman coordina el llamado Consejo de los
Jóvenes de la Revolución Árabe y es presidenta de la organización
"Mujeres periodistas sin cadenas", que creó en 2005.
"Soy una ciudadana del mundo, la tierra es mi patria y la humanidad es
mi nación", escribe Karman en el perfil de su página de Facebook, que
utiliza, al igual que otros sitios web, para difundir su lucha por las
libertades y los derechos.
Cabeza visible del movimiento opositor, fue arrestada incluso antes de
que estallaran las protestas, el pasado 24 de enero, pero poco después
fue liberada y en seguida volvió a la carga contra el régimen.
Tanto es así que el 29 de enero ya participó en una nueva manifestación,
impulsó "el Día de la Rabia" del 3 de febrero, similar a los que habían
inspirado las revueltas árabes en Egipto y Túnez, y el 17 de marzo
volvió a ser detenida.
Como si de una premonición se tratara, sus artículos publicados en 2006 y
2007 ya anunciaban el estallido revolucionario en el Yemen, lo que le
costó la cárcel.
Actualmente son reeditados por los diarios partidarios de la revolución y
leídos por unos ciudadanos que claman "Saleh, vete a casa".
Karman, que se define ideológicamente como moderada, pertenece al
Partido de Reforma Islámica (Al Islah), brazo político del grupo
conservador Hermanos Musulmanes y principal fuerza política opositora.
La activista viste el tradicional velo islámico o "hiyab" en vez del
"niqab" que cubre todo el cuerpo de las musulmanas y que es muy habitual
en este país profundamente conservador.
Lo hace para compatibilizarlo con su trabajo de activista social, a pesar de las críticas de los islamistas radicales.
Su vocación de periodista ya le puso en 2007 en contra de las
autoridades, que se negaron a concederle una licencia de radio y prensa
para su organizción feminista y no tardó en recibir amenazas de muerte
por teléfono.
Hasta ahora, Karman era más conocida en el interior del Yemen que en el
exterior, a pesar de que en marzo de 2010 fue galardonada en Nueva York
con el Premio Internacional de Mujeres con Valentía.
Periodista, activista, luchadora y madre, esta yemení obtiene ahora la
máxima distinción mundial en el terreno de la paz en un momento en que
la situación en el Yemen parece derivar hacia una conflicto armado.
Ella, mientras tanto, sigue confiando en la revolución pacífica.
Gracias por su comentario
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