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Juan Ramón Apezetxea, director de relaciones laborales de Adegi

"Los sindicatos tienen miedo a que las relaciones laborales se individualicen"

Carlos Etxeberri - Lunes, 16 de Mayo de 2011 - Actualizado a las 00:08h

El director de Relaciones Laborales y Gestión de Personas de Adegi, Juan Ramón Apezetxea, posa en una terraza de la sede de la patronal.

El director de Relaciones Laborales y Gestión de Personas de Adegi, Juan Ramón Apezetxea, posa en una terraza de la sede de la patronal. (Ainara Garcia)

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Adegi va a aprovechar el Día de la Empresa del próximo 26 de este mes para conceder por vez primera un premio a la compañía que aplique la flexiseguridad en su organización. El director de Relaciones Laborales, Juan Ramón Apezetxea, explica en qué consiste este nuevo sistema

 
¿Por qué Adegi ha decidido premiar a las empresas que destacan por sus prácticas de flexiseguridad?
Se trata de que las empresas se puedan adaptar con flexibilidad al entorno competitivo y que los trabajadores tengan seguridad en el empleo, para lo que se requiere un cambio normativo que la ampare. Actualmente no se puede aplicar la flexibilidad en la medida que nosotros demandamos, ni existe seguridad en la empleabilidad de los trabajadores para que puedan cambiar de empresa sin perder su empleo, teniendo en cuenta su capacidad y su competencia, porque no hay un marco normativo. Esa posibilidad de cambiar de trabajo tanto externa como internamente en una empresa no debe asustar a los trabajadores. Aquí todo lo que es perder el puesto de trabajo da mucho miedo, mientras que en otros países como Dinamarca, que lleva muchos años con este sistema, los trabajadores cambian de puestos de trabajo con mayor agilidad. Las empresas invierten en la formación de sus trabajadores sabiendo que pueden perder esa competencia de las personas porque el empleado puede irse a otra empresa, pero de la misma forma esa compañía se verá beneficiada de lo que hayan hecho otras, porque todas están en el mismo sistema. Al no poder contar con este entorno normativo, ni cultural que puede existir en Dinamarca, Adegi apuesta porque las empresas desarrollen prácticas que se puedan asimilar a la flexiseguridad. Nos ha parecido que es necesario un cambio cultural para que desde el punto de vista de las empresas se empiece a trabajar en esa dirección. Ése es el motivo que nos ha llevado a crear este premio para aquellas empresas que aplican algunos indicadores relacionados con la flexiseguridad.

¿Cuáles son esos indicadores?
Nos fijamos desde que la empresa tenga acuerdos con los trabajadores o sus representantes en flexibilidad de jornada, calendario, periodos punta de producción, etc., así como en medidas a favor de situaciones como la conciliación familiar y personal, la formación, etc. También se valorará lo que se hace en favor de la empleabilidad interna o externa, la formación de equipos de trabajo y participación en la gestión. Estos indicadores serían los que entenderíamos como una empresa que es flexisegura, siempre desde el binomio de equilibrio que tiene que haber entre la dirección de la empresa, preservando sus competencias organizativas, y la parte social.

¿Hay una actitud favorable por parte de las empresas y de los trabajadores?
Antes de la crisis existían algunos casos, pero con la crisis esta situación a veces se acentúa más. El hecho de que Gipuzkoa tenga la tasa de desempleo más baja de todo el Estado se debe a que el compromiso de las empresas con las personas es bastante más alto que el que puede existir en otros lugares.

¿A mayor flexibilidad, más seguridad en el trabajo?
Si, pero los sindicatos no permiten el desarrollo de la flexiseguridad en las empresas. Lo estamos viviendo continuamente. Se están dando casos en que los trabajadores están dispuestos a firmar acuerdos de flexibilidad en jornada y los sindicatos no les dejan. Eso quiere decir que en el fondo el equilibrio entre empresa y trabajadores no existe porque hay agentes externos que no lo permiten por lo que puede significar de pérdida de poder. Los sindicatos tienen miedo a la individualización de las relaciones laborales. A pesar de ello, se están quitando los miedos y se están llegando a acuerdos. Se producirían muchísimos más acuerdos cuando desde las empresas se planteen la flexibilidad a cambio de una seguridad en el trabajo. Sin embargo, no se debe unir la flexibilidad con la ausencia de despidos. Si la competitividad tiene que venir por la vía de despidos, habrá que aceptarlos. Lo que ocurre es que no es lo mismo hacerlo de una manera razonada y comprometida como puede ocurrir en algunas empresas.

¿Adegi lleva muchos años planteando la flexiseguridad, pero parece que no termina de cuajar?
Cuando Adegi hizo su plan estratégico en el año 2007, la flexiseguridad como concepto ya encajaba dentro del camino que como patronal deberíamos de seguir. En los últimos años nos hemos puesto a trabajar más en serio.

¿No da la sensación de que se ha estado predicando en el desierto?
Creo que hemos estado solos, pero no en el desierto, porque desde el momento en que todo el mundo habla de flexiseguridad quiere decir que el concepto no es tan desconocido para la gente, incluso, para la sociedad en general, aunque no se sepa muy bien qué es. Las empresas lo conocen, los sindicatos, aunque tengan mucho miedo, también, y los políticos han recogido nuestro mensaje.

¿Pero en el resto de las patronales vascas parece que no han recogido el guante?
Ahora se habla de flexibilidad desde un planteamiento más concreto, pero no dentro del concepto. Sin embargo, quizás la manera de entender de otras patronales va más en la gestión de las personas. Creo que las personas, el capital humano, como valor añadido de las empresas, está cogiendo muchísima fuerza. Adegi se ha significado muchas veces por ser pionera en algunos temas. Hace mucho tiempo entregamos a la CEOE un informe de flexiseguridad que, aunque eran conocedores, les pareció algo vanguardista. Nuestro atrevimiento no viene tanto porque estemos defendiendo un concepto, sino porque tenemos la sana intención de tirar para adelante con este asunto de una manera o de otra. Cada vez que hablamos de cambiar normas, si lo enmarcamos dentro de la flexiseguridad, estaremos pensando en la empresa y en el colectivo de trabajadores. Éste es el cambio que queremos. Un cambio de mentalidad, es decir, no se trata de pelearnos, sino de estar hablando de formación, empleabilidad, seguridad en el trabajo, precariedad, etc.

¿Puede suponer una nueva cultura en las relaciones entre la parte social y empresarial?
Totalmente. Adegi va a impulsar ese tipo de sinergias, pero vemos en la relación que tenemos con los sindicatos que eso tiene un recorrido, de momento, bastante corto. A las centrales sindicales la idea de hablar de flexiseguridad se les antoja como muy lejana. A unas más que a otras. Es una pena, porque en países como Dinamarca, que es el paradigma de la flexiseguridad, los sindicatos no discuten esta cuestión porque forma parte de la cultura de las relaciones laborales. Y eso con un nivel de afiliación sindical bastante más alta de la que existe en Euskadi.

¿La flexiseguridad puede romper la negociación colectiva?
Los datos están ahí. Los países donde más se aplica la flexiseguridad con sistema de protección importante, como, por ejemplo, Dinamarca, el 60% de los desempleados se colocan en los primeros tres meses desde que se quedan en paro y perciben una protección por desempleo de cerca de 2.200 euros. Tienen un importante sistema de protección que les permite estar en una situación de desempleo sin mayor problema económico. A pesar de ello, la conciencia que hay es la de emplearse inmediatamente. Curiosamente, en los países donde está implementada la flexiseguridad los sindicatos tienen más peso e incidencia que la que pueden tener aquí.

¿Por qué ese rechazo?
Es un asunto cultural, de poder y de coste político electoral importante. No hay más que ver que cualquier tipo de reforma que planteemos, aunque sea elemental, nos cuesta muchísimo sacarla adelante, a pesar de que el Gobierno pueda reconocerla como necesaria. Por otra parte, tenemos un sistema de relaciones laborales basado en la conflictividad y con un sistema rígido de protección judicial. Por eso las empresas no apuestan por un sistema de seguridad para los trabajadores y utilizan la vía del despido, lo que genera destrucción de empleo, como estamos viendo.

¿No sería mejor plantear estas cuestiones en un gran pacto social?
Debería de ser así. Mientras exista un sistema que a uno le permite subsistir sin necesidad de un mayor esfuerzo, para qué va a tratar de cambiar la situación. Tenemos un sistema de relaciones laborales obsoleto y que no responde a las necesidades. Se necesitaría un gran pacto social que requiere un equilibrio de fuerzas entre la empresa y la parte social. Cuando nos necesitamos es cuando somos capaces de llegar a acuerdos.

A Zapatero tampoco se le ha oído hablar de la flexiseguridad. ¿Hay miedo de plantear este asunto?
Aquí hay un miedo impresionante a mover cualquier ficha. Debe de producirse un cambio en la mentalidad de las personas y de los gobiernos. El tema laboral es un asunto entre la patronal y los sindicatos, pero creo que el Gobierno debe poner las bases de un nuevo escenario. Todos tenemos que cambiar un poco de conceptos porque la empleabilidad debe ser un asunto de país.

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