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Brian currin Abogado e impulsor de la Declaración de bruselas

"Confío en que a finales de este mes ETA responda a nuestra demanda con un alto el fuego permanente"

El abogado Brian Currin muestra su confianza en que ETA responda afirmativamente a la demanda de la Declaración de Bruselas. El sudafricano resalta que la apuesta de la izquierda aber- tzale oficial es sincera y cree que es necesaria la legalización de este sector político

Javier núñez - Sábado, 13 de Noviembre de 2010 - Actualizado a las 04:33h

Brain Currin en Bilbao

Brain Currin, abogado e impulsor de la Declaración de Bruselas, ayer en Bilbao (Zigor Alkorta)

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bilbao. Prefiere denominarse facilitador en lugar de mediador. El abogado Brian Currin, impulsor de la Declaración de Bruselas, conversa sobre la situación actual del conflicto vasco aprovechando su estancia en Euskadi. Espera que este mismo mes ETA responda a su emplazamiento y decrete un alto el fuego unilateral, permanente y verificado.

¿Cómo se encuentra la situación, en opinión de los firmantes de la Declaración de Bruselas?

Ahora mismo estamos a la espera de una respuesta por parte de ETA. Esperamos su compromiso para decretar un alto el fuego unilateral, verificable y permanente. Por nuestra parte, ahí está el proceso. Estamos, ahora mismo, en un compás de espera.

¿Ha tenido usted algún contacto directo con ETA? ¿Sabe cómo respira en la actualidad la organización armada?

(Largo silencio mientras medita la respuesta.) No. Mantengo una relación de comunicación con la izquierda abertzale y tengo claro que se están mandando mensajes muy diáfanos a ETA. Confío en que a finales de este mes ETA responda a la demanda planteada en la Declaración de Bruselas con un alto el fuego permanente y verificable.

¿Ha mantenido algún contacto con el Gobierno español o con el PSOE?

Hace cuatro años sí, en el anterior proceso. Entonces, y como no querían contactar directamente con la izquierda abertzale y ETA, en el Gobierno pensaron en realizar esos contactos a través de mi persona. A partir de que se rompiera el alto el fuego, el Gobierno español adoptó una posición de dureza y no nos hemos vuelto a reunir. Por lo que respecta al PSE, he mantenido relación con Jesús Eguiguren, y en el último encuentro mantenido con él me dijo que acudía con conocimiento de su partido. La reunión fue interesante y positiva.

¿Le consta o sabe que haya ahora mismo contactos o negociaciones ETA-Gobierno español?

Si hay negociaciones no tengo conocimiento de ellas, pero creo que no existen en este momento. El Gobierno español ha tomado una postura muy clara, una estrategia dura, sin considerar el compromiso de la izquierda abertzale, y probablemente lo seguirá haciendo hasta que ETA dé un paso importante, como es la declaración de ese alto el fuego unilateral, verificado y permanente. Entonces sí podría cambiar la estrategia del Gobierno.

¿Tiene usted constancia de si en estos momentos hay otros procesos abiertos?

En estos momentos, no. Estaría muy sorprendido si así fuera.

Asegura que confía en un próximo comunicado de ETA. ¿Se debe ceñir a la petición expresa de los firmantes de la Declaración de Bruselas o debe ir más allá anunciado el abandono definitivo de las armas?

Espero que se produzca ese comunicado, ya que el establecimiento del grupo internacional de contacto se hará después de que ETA responda afirmativamente a la petición de la Declaración de Bruselas. Ahora no es imprescindible un anuncio de abandono definitivo de la violencia, pero es esencial que sí se dé en un futuro, puesto que si no lo hace, será importante que la izquierda abertzale cumpla con los requisitos de la Ley de Partidos: un rechazo a la violencia y que no tenga relación con organizaciones que la practiquen. La Declaración de Bruselas lo que manifiesta es un requerimiento a que haya una verificación y monitorización del alto el fuego.

Y como último estadio, ¿se producirá una entrega de armas?

Ese estadio final será una función inevitable del cuerpo que se dedique a la verificación de la desmilitarización. Se supone que entonces habrá una relación estrecha con ETA, en el sentido de que se necesitará información completa de muchos aspectos. Es importante, no obstante, que se dé ese primer comunicado de ETA.

Dice que habla con la izquierda abertzale. ¿Es sincera su apuesta por las vías políticas?

Entiendo que haya dudas en algunas personas. Mucha gente -partidos políticos, sindicatos, personas referentes a nivel de sociedad- dudaban de las intenciones de la izquierda abertzale y, sin embargo, ahora están convencidos y dan credibilidad a su iniciativa. No tengo duda de que su compromiso por las vías exclusivamente políticas es sincero.

El líder del PP en la CAV, Antonio Basagoiti, ha sugerido que pasen por una cuarentena para dar credibilidad a su apuesta.

No es aceptable sugerir que se necesiten tres años para que la izquierda abertzale demuestre sus intenciones. Ellos tienen derecho a disponer de libertad para ejercer su actividad política. Eso significa que apuestan por estas vías políticas, que rechazan la violencia y se separan de cualquier organización que practique la lucha armada. Si la izquierda abertzale cumple con estos presupuestos, tiene derecho a participar en la vida política sin tener que someterse a ninguna cuarentena.

Aunque pueda parecer reduccionista, ¿se podría asegurar que en esta ocasión los políticos se han impuesto a los militares, los votos a las armas?

Ésa es mi idea. En el anterior proceso de paz, el liderazgo estaba en manos de ETA. En cambio, ahora se ha dado un cambio en la correlación de fuerzas y los que tienen el poder son los líderes de la izquierda abertzale. Éste es un hecho esencial. Antes no eran los que tomaban finalmente las decisiones, ahora sí.

Pero, aunque en estos momentos sea la izquierda abertzale quien lidera el proceso, ¿la última palabra siempre la tendrá ETA?

No hay que mirar de esta forma, pensando en que es ETA quien tiene el control del proceso. El proceso está en manos de la izquierda abertzale. Es importante la posición adoptada por ellos. Si quieren tener éxito en conseguir el final de la violencia, es necesaria la participación de ETA. Si en algún momento no hay una declaración de ETA, la decisión estará en manos de la izquierda abertzale y habrá que poner en marcha otra estrategia que verifique su compromiso con la no violencia. Hay que dejar claro que es la izquierda abertzale quien tiene el poder y si ETA no hace ese comunicado, deberá adoptar otras decisiones.

En anteriores procesos se hablaba de una mesa de partidos por un lado y una negociación entre ETA y el Gobierno por otro, ¿es un esquema válido en 2010?

Podría ser una estructura válida. Precisamente gente del grupo internacional de contacto se va a centrar en las negociaciones multipartitas, en cambio, el otro ámbito de diálogo es algo que recae en el Gobierno de Madrid y ETA. Está claro que en esos temas no va a entrar el grupo internacional.

Habla de este grupo internacional de contacto. ¿Tiene ya nombres y apellidos? ¿Hay personas dispuestas a integrarse en el mismo?

Hay gente dispuesta a ello. Estas personas ven una oportunidad para contribuir al proceso de paz en el País Vasco, pero necesitan una seguridad en el compromiso de la izquierda abertzale.

¿Cuáles serán las funciones de este grupo de contacto?

Promover la legalización de la izquierda abertzale, que me parece que es algo fundamental en todo este proceso, alentar medidas que generen confianza, asistir a los partidos para preparar una agenda de diálogo y mediar a petición de las partes si en el proceso llegara a producirse una situación de bloqueo.

Una de las críticas es que el ritmo por parte de la izquierda abertzale es muy lento.

Puede que el ritmo sea lento, pero hay que tener en cuenta que en los tres últimos meses hemos visto una aceleración del ritmo por la propia voluntad de la izquierda abertzale. Algo que tiene cincuenta años de historia no se para en una noche, pero está claro que tampoco se puede estar esperando eternamente.

Hablamos mucho de la izquierda abertzale, pero en estos momentos está ilegalizada.

Un requisito esencial para el proceso de paz es la legalización de la izquierda abertzale. Cuando se consiga, se podrá abrir nuevas vías.

¿Los presos son una pieza fundamental de la posible negociación?

Es algo muy importante. La política de dispersión es un problema y encima ha estado sobre la mesa durante muchos años. Sería un gran paso el traslado de presos a cárceles del País Vasco. Sería un paso lleno de significado por parte del Gobierno español. Hay presos enfermos, otros que han cumplido buena parte de su condena. El Gobierno puede tomar decisiones, pero no sería como premio a los pasos dados de la izquierda aber-tzale. Sería un paso tomado de manera proactiva y unilateral, creando de este modo confianza, e incluso ayudaría a fortalecer el trabajo que está haciendo la izquierda abertzale por mover a ETA.

¿Qué diría a las víctimas?

Hay una tragedia que está sucediendo con las víctimas. Son las que más han sufrido durante el conflicto y en un proceso de paz vuelven a sufrir. Es muy difícil gestionar el dolor que sufren y hay que dejar que hablen públicamente de su sufrimiento y deben de tener la oportunidad de tener un conocimiento público de quiénes son aquellos que les han causado el daño. Deben tener oportunidades de un reconocimiento del daño que han sufrido. En el curso de un proceso de paz hay esfuerzos que pueden hacer las víctimas para que no haya más víctimas en un futuro.

Habla de confianza y actitud proactiva, ¿son aspectos fundamentales para que este proceso pueda llevarse a cabo?

No puede haber ningún proceso si los partidos no actúan con confianza. Es verdad que es algo que se debe ir ganando y no se adquiere en una noche. La izquierda abertzale ha estado trabajando muy duro para que el resto de partidos crean en sus intenciones. Un elemento importante es la unilateralidad de los pasos dados por esta sensibilidad. Cuando se introducen condiciones, se generan situaciones de bloqueo. Basta con decir no acepto esto o aquello para que no se avance. Al igual que la izquierda aber-tzale no pone condiciones, Madrid podría actuar proactivamente. Todos sabemos que ETA tiene una preocupación: que en el momento que digan que ponen fin a la violencia, el Gobierno de Madrid, bien en manos del PSOE o del PP, podría decidir un periodo de cuarentena. Otra preocupación que tienen es que cuando pongan final a la violencia, los partidos pueden decir que el problema ya no existe al no existir la violencia. El Gobierno de Madrid podría decir: si ETA decreta el final de la violencia daré pasos proactivamente para legalizar a la izquierda abertzale o que haya un diálogo multipartito. Este tipo de pasos podrían empujar a ETA a tomar esa decisión.

¿Qué opina del juicio que se está celebrando en la Audiencia Nacional contra Arnaldo Otegi?

Espero que el juicio contra Arnaldo Otegi acabe en una total absolución. Es un líder que puede trabajar por la paz. De hecho, ha estado trabajando para que se llegue a este proceso. Necesita ser liberado y participar en este proceso.

Voces en Euskadi y del Estado español se han preguntado por su trabajo. Han dicho que no se necesita que venga gente de fuera a solucionar un problema del que no tiene la menor idea. A usted le han llegado a calificar de mercenario de la negociación.

Creo en la libertad de expresión y no puedo esperar que todo el mundo apoye sin reparos el trabajo que realizo. Honestamente, yo no me puedo tomar las críticas como algo personal. Es cierto que hay algunas que aportan al trabajo, pero otras no. Tenemos un ejemplo en la carta que publicó el presidente del Partido Popular, Antonio Basagoiti, y puedo decir que estoy en proceso de responder a aquella carta.

¿Estamos ante el último tren hacia la paz en Euskadi?

Sería muy fuerte decir que éste es el último tren. Lo que sí es verdad es que ahora nos encontramos ante una oportunidad real de paz.

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