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Cientos de guipuzcoanos inauguraron ayer a pie y en bicicleta el nuevo tramo de la Autovía del Urumea que permite acceder al centro de Donostia desde Martutene. Mañana comienza el tráfico rodado, con una media de 25.000 vehículos por día.
Sara Etxart
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manu bustinza Paseante donostiarra maitane Una joven donostiarra
centenares de curiosos recorrieron ayer a pie y en bicicleta la conocida como Milla de Oro, el nuevo tramo de la Autovía del Urumea donostiarra que ha supuesto para la Diputación de Gipuzkoa una inversión total de 46 millones de euros, incluyendo el enlace de Amara. Un cifra más que considerable para los escasos 1,5 kilómetros de longitud que mide la infraestructura. "Hemos venido a ver si la inversión realizada ha merecido la pena. Aunque parece que así es, no lo sabremos hasta comprobarlo con el coche", afirmaba Olatz, una vecina de Amara que ayer aprovechó la ocasión para conocer la nueva carretera.
La jornada de puertas abiertas que permitirá a peatones y ciclistas conocer sobre el terreno los entresijos de la obra finalizará este mediodía, ya que a partir de mañana sólo los vehículos podrán transitar por ella.
Esta iniciativa llevada a cabo hace un par de meses con el Segundo Cinturón y, más recientemente, con la Variante de Arrasate, comienza a ser ya una tradición. "Deberían hacerlo más a menudo, es una sensación muy agradable ver que, por una vez, los coches no son los protagonistas", aseguraba Maitane, una joven que retrataba a sus hijos a la entrada de una de las señas de identidad de la obra, el túnel de Zorroaga.
Este subterráneo recibe el nombre de la colina que atraviesa, y abarca una tercera parte del nuevo tramo, con una largura de 570 metros entre los barrios de Loiola y Amara. "Las medidas de seguridad que se encuentran dentro del túnel están muy bien para lo corto que es", sostenía Joxean, un vecino de Amara.
La nueva calzada, perteneciente a la carretera G1-41, proporciona una entrada directa hasta el centro de la capital guipuzcoana. "Me parece una vía con mucha amplitud y buena visibilidad. Yo pasaré por aquí una media de dos veces al día, así que me viene de perlas", confesaba el donostiarra Manu Bustinza. No es el único que ve de forma positiva la apertura del tramo. Según José, otra de las personas que ayer se animaron a visitar la infraestructura, "la comunicación con Amara ahora será rápida y eso es algo que hacía falta desde hace tiempo".
Asimismo, aseguraba que poder andar en bicicleta con los niños por la autovía es una experiencia "muy bonita". "Ojalá cortaran carreteras más veces para que los críos pudieran disfrutar plenamente de la ciudad", recalcaba.
Eje alternativo a la n-1
Más de 25.000 vehículos al día
Familias en bicicleta, jóvenes en patines o parejas paseando de la mano. Centenares de personas se congregaron en esta nueva carretera que a partir de mañana sólo podrán disfrutar los vehículos. Pero antes de que llegue la inauguración oficial, ayer se podía ver entre los más curiosos a personas mayores que observaban la nueva obra con cierta incredulidad. "Cada día es más difícil reconocer la antigua Donostia en la que yo nací", murmuraba Ilario, un vecino de Intxaurrondo.
Jaime, un ciclista que grababa con un pequeña cámara el ir y venir de la gente, aseguraba, por su parte, que "los guardarrailes para la protección de motos brillan por su ausencia". La altura de estas medidas de seguridad no le parecieron suficientes en un lateral del tramo. "Que a una infraestructura como esta le falle algo que se está solicitando con tanta urgencia no me parece bien", opinaba. Por lo demás, "les queda señalizarlo correctamente y listo, no le encuentro ninguna otra pega", añadía.
La Autovía del Urumea, que pretende ser el eje alternativo a la N-1 entre Andoain y Donostia, absorberá un total de 30.000 vehículos al día, de los cuales 25.000 pasarán por el nuevo tramo Martutene-Amara. Una cantidad muy elevada que permitirá descongestionar los accesos a la capital. "El problema es que no se soluciona el verdadero problema, el exceso de automóviles", señalaba Blanca.
Su compañera de paseo, Patricia, tampoco se mostraba muy contenta con el costo que ha supuesto la infraestructura. "Deberían gastar más en parking a las afueras de la ciudad y transporte público para acceder al núcleo urbano sin coche", aseveraba. Además, según añadía, "no estaría mal que, de vez en cuando, se prohibiera la circulación de automóviles para que pudiéramos caminar como hoy más a menudo".
En este sentido, Mertxe, otra de las viandantes que paseaba junto a su marido, se lamentaba por no poder ir a pie o en bicicleta por la carretera. "No vamos a poder hacer este paseo nunca más y es una pena, me gustaría que los peatones también tuviéramos esa oportunidad", solicitaba. La posibilidad de ver a pie esta obra finalizará a las 15.00 horas. Para acceder a la zona se deberá entrar desde la esquina de las calles Eustasio Amilibia y Balleneros.
La conocida como Milla de Oro se convierte así en una realidad después de un largo proceso de obras que ha permitido conectar Martutene con Amara. Estando abiertas las variantes de Loiola, Martutene, Astigarraga y Urnieta, sólo quedaría pendiente la denominada variante de Andoain y el desdoblamiento de la de Hernani.
Gracias por su comentario
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