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fernando f. garayoa - Domingo, 22 de Agosto de 2010 - Actualizado a las 04:30h
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pamplona. El autor navarro presentó el viernes Lectura de Pablo Antoñana (Pamiela), una aproximación personal a la figura del escritor fallecido.
Define a Pablo como un escritor con "mala suerte", a pesar del éxito de "prensa y público" que le achacaban algunos "catetos". En cierta manera, ¿se siente identificado?
No, no debería, porque mi vida no se parece a la de Pablo en nada. Yo creo que he tenido más suerte de la que tuvo él en toda su vida. Lo de Pablo fue, sencillamente, dramático. En el libro hay algo, que desarrolló muy bien Toño Muro en su tesis doctoral (sobre Pablo Antoñana), y que yo he sacado también de lo que se ha publicado sobre Pablo aquí, que ha sido bastante. Se trata de una especie de desarrollo biográfico de sus años negros, los años de plomo. En ellos se descubre algo asombroso; y es que Pablo, cuando era joven, estuvo varias veces a punto de triunfar... Fue finalista del premio Planeta, del premio Formentor de Carlos Barral e, incluso, tuvo como agente literaria a Carmen Balcells cuando, como dice Gregorio Morán, todavía era una persona y no una industria.
¿Esa poca fortuna se vio incrementada con su actitud insobornable, tan destacada por su viuda, Elvira Sáinz?
(Silencio) No por fuerza. Una cosa es que seas insobornable y otra que intentes, como el intentó, publicar en editoriales nacionales. Por ejemplo, tuvo mala suerte con La cuerda rota, libro que pudo ser premio Nadal en 1961 pero quedó en segundo lugar... En esta obra tocó un tema sensible, el del contrabando de los portugueses, que aquí en Navarra aparecían a menudo en noticias de la prensa que eran sangrantes. Noticias que hacían referencia a portugueses que eran abandonados en el monte y les decían: "Ahí está Francia". Todavía me acuerdo de unos a los que dejaron en Villava, y los pobres aparecieron en la puerta del cuartel de la Guardia Civil. En La cuerda rota hay una descripción muy cruda de los modos y maneras de la Guardia Civil de fronteras y, además, los contrabandistas que él pinta no son esos héroes populares sino unos negociantes bastante cabrones que, por dinero, lo mismo andaban con la Gestapo que con la Guardia Civil. Pablo ofreció una imagen que no era la habitual y el editor, Josep Verges, de la editorial Destino, no quiso publicar el libro porque temía tener problemas con la censura.
¿Se quejaba de su suerte?
Pablo se quejó mucho menos de su suerte de lo que se dice; él asumió el destino y, encima, dijo que parte de esa mala suerte era debida a su carácter... Carácter que, como dijo Elvira, estuvo marcado por su timidez, ya que, además, era muy poco dado a las broncas; es muy difícil encontrar artículos suyos que reflejen broncas personales.
Una pose, la de "león rugiente", que como también apuntó Elvira, estaba provocada por no poder soportar los tiempos que le tocaron vivir.
Hay una serie de artículos, que yo cito en el capítulo final de este trabajo, en los que él se muestra muy decepcionado, como nos sentimos todos, con lo que ha pasado en Navarra desde lo años 70 hasta ahora. Yo creo que él se refería sólo al Partido Socialista, que partiendo de aquellos años de libertad, Pablo se preguntaba al final: "¿Y todo aquello, para esto?". Él sentía que esto podía haber sido de otra manera y, que yo sepa, ahora mismo Navarra está gobernada por la derecha, y lleva gobernada por la derecha mucho tiempo... La sociedad navarra es una sociedad más conservadora de lo que muchos creen y, como él decía, poco amiga de disidencias. Y Pablo, todo esto, lo vivía muy mal, pero en privado.
Una complicada relación con el poder que quizá provocó que no fuera editado o lanzado lejos de la mugas navarras.
En el caso de Pablo, su editor en los años 80 hizo algo que ningún editor haría, que fue enviar sus libros a otros editores como Seix Barral; gente que pudiera publicar a Antoñana fuera de Navarra, que es de lo que se trataba. Esto refleja una gran generosidad intelectual por parte de Txema Aranaz. Bien, pues no se publicó ni una línea. Eso sí, a su muerte, salieron muchas voces alabando a Pablo... ¡Eso en vida, carajo! Creo que ha habido una falta de generosidad intelectual con Pablo asombrosa. Hay artículos suyos publicados en el Diario de Navarra, cuando yo tenía 16, 17 ó 18 años, que a mí me encandilaron. Eran y siguen siendo artículos llamativos por la calidad literaria que tienen, por el mundo literario que exploran y por la riqueza que atesoran... Hablaba de barcos en el Pacífico, de mundos increíbles en Cuba o Filipinas, lo que él llamaba Geografía iluminada.
"A su muerte salieron muchas voces alabando a Pablo... ¡Eso en vida, carajo!"
Gracias por su comentario
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