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iñaki alberdi Acordeonista 71ª quincena musical

"Un buen artista hace que el público no se siente en la barrera, sino que salte al ruedo y disfrute con él"

El artista irundarra Iñaki Alberdi actuará hoy en Donostia junto a la Filarmónica de Liverpool, como solista y bajo la batuta del director ruso Vasily Petrenko. A partir de las 20.00 horas el Kursaal volverá ser testigo de la fuerza de su interpretación, aplaudida en todo el mundo

Joseba Imaz - Martes, 17 de Agosto de 2010 - Actualizado a las 04:28h

Iñaki Alberdi, durante un ensayo previo al concierto que ofreció junto con la Orquesta Sinfónica de Euskadi en la Quincena Musical de 2008.

Iñaki Alberdi, durante un ensayo previo al concierto que ofreció junto con la Orquesta Sinfónica de Euskadi en la Quincena Musical de 2008. (Foto: iker azurmendi)

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Donostia. Dentro de la Quincena Musical, el acordeonista participará en la puesta en escena de una pieza de la compositora rusa Sofia Gubaidulina (Chistopol, Tartaristán, 1931), que acudirá al concierto.

¿Qué tipo de obra es "Bajo el signo de Escorpio"?

Sofia Gubaidulina es una creadora que tiene un punto de vista muy dramático de la expresión musical, o muy espiritual, cuando la pieza es más contemplativa. Siempre roza entre los extremos de lo dramático y de lo espiritual. En lo referente al instrumento, se adapta muy bien a la sutilidad del sonido del acordeón; puede saltar desde lo más piano a lo más fuerte en muy poco tiempo. Su dinámica es muy sutil. También sabe aprovechar la fuerza que tiene el instrumento.

¿Todo ello dificulta la interpretación de sus obras?

Al margen del lenguaje utilizado hoy día en la llamada música contemporánea, lo importante es el contendido, lo que ella te cuenta musicalmente. Hacer sentir eso no es fácil. Creo que ahí está la gran dificultad de su música. Una pieza siempre se puede tocar más o menos bien, pero es necesario transmitir lo que ella piensa.

La compositora, precisamente, estará presente en el concierto. ¿Esto añade presión al artista?

Presión, ninguna. ¡Es un placer de la leche! Es un honor que una persona de 79 años, que no se mueve mucho para acudir a eventos, venga a Donostia. Ahora mismo, en Rusia, es la mejor compositora que hay; a nivel mundial también es de los mejores. Que se desplace aquí para escucharnos me parece un lujo. Lo voy a guardar siempre en el recuerdo.

"Bajo el signo de Escorpio" es una obra que Gubaidulina dedicó al famoso acordeonista Friedrich Lips. ¿No será de su mismo signo zodiacal?

Lips, que sí es escorpio, fue profesor mío durante tres años. Yo no, yo soy Aries. Pero lo obra no se llama así porque él sea escorpio, sino por una cosa que tiene que ver con la interválica musical. El antiguo acordeón, en la mano izquierda, estaba distribuido con una altura interválica de quintas. Eso significa que es como un círculo. A partir de una nota, se vuelve a tocar la misma del principio. Esto crea una sistema circular, que se parece a la cola del escorpión cuando ésta se abre. Toda la obra gira en ese círculo de quintas que viene del acordeón. Yo también tuve esa duda y se lo lo pregunte a Lips. Me respondió: "No, Iñaki, no. Tú sabes cómo es el bajo del acordeón" (Alberdi imita el acento ruso y sonríe).

Ha estrenado más de un centenar de obras de compositores actuales. ¿Qué le aportan las piezas nuevas?

Con el acordeón, una de nuestras vías más directas es crear nuevo repertorio. Es un instrumento que lleva funcionando desde mediados del siglo XX. Tiene apenas un siglo de vida. Promover nuevo repertorio significa afianzar el futuro del instrumento. Pero, claro, tiene que ser un repertorio de calidad. Es lo que va a crear un soporte con el que la gente sienta algo muy especial y que sólo lo pueda sentir a través del acordeón. Es importante que se haga esa labor, que se intente transmitir algo a través del acordeón, de una forma en la que no sería posible hacer con otro instrumento. Es lo contrario a una transcripción, en la que se coge la música pura, el aspecto más instrumental, para dar un punto de vista nuevo con tu instrumento.

Va coincidir mucho con Gubaidulina este mes, ya que grabarán parte de su repertorio junto con la Orquesta Sinfónica de Euskadi (OSE). ¿Cuándo entran en el estudio?

Su obra casa muy bien con mi forma de entender la música y el arte. Grabaremos, a partir del miércoles, con la OSE, dirigida por José Ramón Encinar, y junto a Asier Polo (solista de violoncello), la obra Siete Palabras de Gubaidulina. Haremos un intensivo de dos o tres días. El día 22, en Chillida-Leku, ofreceré dos obras de Gubaidulina y una preciosa pieza de Bach, transcrita para acordeón.

¿Qué supone tocar en casa para un artista que conoce ya muchos escenarios de renombre internacional?

No es muy habitual tocar en casa. Para mí significa orgullo y responsabilidad. Tocar delante de gente de la cuadrilla o de la familia, ante quienes no tienen ningún vínculo con la música salvo a través de mí o porque escuchan un poco, que te puedan escuchar y entender mejor lo que haces, eso es una oportunidad muy especial.

Este año, por ejemplo, ha tocado en Berlín y en Buenos Aires. ¿Un artista adapta su interpretación al público que tiene delante?

No existen públicos, sino artistas. Es verdad -tampoco vamos a ir de divos-, que cada país tiene tradiciones distintas. Pero un artista que toque la médula al público ruso puede hacerlo también con el vasco y el italiano. La forma de expresarse de esos espectadores puede ser distinta, pero tú has llegado a la médula de lo que son. Yo trabajo para decirle algo muy especial a la gente y me da igual que sea de aquí o de allá.

Le concede mucha importancia a la transmisión de sentimientos. ¿Es lo que marca la diferencia?

La diferencia entre los artistas se ve cuando el público respira contigo musicalmente. No se trata de ver los toros desde la barrera, sino que el espectador salte al ruedo y disfrute con el artista. Solamente debe haber una disposición a sentir sin ningún prejuicio.

¿Observa gente con escrúpulos hacia el acordeón?

No se trata de ir a escuchar el acordeón pensando que voy a escuchar tal y tal cosa, sino de ir a escuchar el acordeón. Y lo mismo cuando hablamos del repertorio. Los prejuicios son muy malos. Igual que en la sociedad, también existe gente con prejuicios dentro del mundo del acordeón. No me considero un artista que toque para un público ni contemporáneo ni acordeonístico. Yo me he querido sentir como alguien que toca para gente que tiene los oficios más cotidianos y nobles, como mi padre y madre, y que quieren pasar un momento especial escuchando música. Y ya está.

Siempre se ha ensalzado la cantera de acordeonistas de Gipuzkoa. ¿Se mantiene el buen nivel?

Sí, sigue habiendo buen nivel. Hoy día, la música implica unos valores que no están en boga en la sociedad. El sacrificio y el trabajo diario no están al día, algo necesario para crear un músico. En cuanto a la cantera, no todos llegan hasta arriba, pero estoy muy contento. A Musikene (donde Alberdi imparte sus clases), llega gente de muchos países (Finlandia, Alemania, Serbia, Francia...), algo que esta muy bien. Pero uno se siente especialmente orgulloso de la gente de aquí, que son el futuro. Y los alumnos tienen un nivel muy bueno; de hecho, después de Musikene, no tienen problemas para entrar en los postgrados de los mejores centros de Europa.

¿Qué disco recomendaría a alguien que quiera acercarse a la música del acordeón?

Variaciones Goldberg, de Bach, interpretado por Stefan Hussong. Es una Biblia.

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