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La campaña de verano es temporada alta para el complejo deportivo Usabal. Los participantes en los cursillos quincenales y los usuarios de las zonas exteriores habitan estos días el recinto que lo convierten en la ciudad deportiva de Tolosa.
Marta San Sebastián
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con la llegada del verano y el buen tiempo, también llega la desbandada hacia la costa y la montaña. Sin embargo, no hace falta recorrer demasiados kilómetros para pasar divertidas tardes de ocio. El polideportivo Usabal está demostrando que no sólo es un espacio para machacarse durante el invierno en el gimnasio o bracear en la piscina climatizada los días más grises. La campaña de verano es temporada alta para el complejo deportivo tolosarra y es en julio cuando más usuarios utilizan sus instalaciones.
Cursillos quincenales de escalada, bailes de Fama Dance, o fútbol stage, y otros organizados por el polideportivo, pero que se imparten en otros lugares del municipio, como por ejemplo, la hípica en la plaza de toros, el piragüismo en Txarama, el tenis en Berazubi o pelota en el Beotibar, completan la oferta de ocio de Usabal. No hay tiempo para el aburrimiento para niños y adultos.
La nueva zona de escalada está ganando adeptos a medida que pasan los días y los cursillos de verano lo están demostrando. Lander Azkue es uno de los monitores que se está encargando de impartir los cursillos quincenales, orientados al aprendizaje de nociones básicas de la escalada, uso y manejo de materiales, realización de nudos y al dominio de técnicas básicas de progresión y descenso en pared.
Ayer, un grupo de diez niños esperaba ansioso la llegada de su profesor. Para el tolosarra de nueve años Asier Garmendia, no es la primera vez. "El año pasado participé también en un curso y me gustó tanto que este año me he animado por segunda vez. En verano tenemos mucho tiempo libre y me gusta emplearlo en practicar deporte", explicó. Lo primero es colocarse las zapatillas y el arnés correctamente y realizar los ejercicios de estiramiento, que tras tres días de clase, para los alumnos ya no presenta dificultad alguna. Lo que quieren es comenzar a trepar paredes y la espera les impacienta. Olaia Amundarain, de Izaskun, e Ixone Azkue, de Tolosa, ambas de nueve años, estaban nerviosas y con muchas ganas de comenzar la clase. "Mi primo participó en un curso y me habló tan bien, que quería apuntarme", declaró Olaia. El objetivo de Ixone, por su parte, es otro. "Tenía un poco de miedo a las alturas y quería ponerme a prueba para superarlo. Por ahora, la escalada me encanta y estoy muy contenta", explicó Ixone.
El rocódromo cuenta con un espacio de 10 metros de ancho y 17 de altura, que concentra la máxima dificultad y sirve para la práctica de quienes cuenten con un nivel medio-alto, con el fin de entrenar de cara a la competición. También hay otra zona de 7,60x17, destinada a la iniciación a la escalada y al desarrollo de los cursillos. Hay otro pequeño habitáculo de 4,17x17 metros, que se denomina de "entrenamiento ligero" para quienes quieran profundizar. Por último, el rocódromo cuenta con una zona denominada "D", de 30 metros de ancho y 4 de alto, diseñada con diversas áreas de dificultad variada.
zona exterior
La bibliopiscina engancha a niños y adultos
Sin embargo, uno de los espacios que más usuarios registra en la época estival es la zona de las piscinas exteriores. Darse chapuzones, tostarse al sol, jugar a cartas, o compartir tardes con amigos o familia. Son algunos de los planes que se pueden hacer en Usabal.
Aunque ha tardado, la semana pasada abrió sus puertas la bibliopiscina, un espacio que fomenta la lectura y congrega muchos usuarios todas las tardes.
"Me parece una idea muy buena y veo que casi siempre está lleno. Los niños pasan muchas horas en la piscina y siempre tienen tiempo de coger un libro y dedicar unos minutos, aunque no sean muchos, a ello", explicó ayer Anabel Aduriz, profesora que ahora está de vacaciones y acude casi todas las tardes a Usabal con sus dos hijos.
El libro Guinness de los Récords, ¿Dónde está Wally?, y varios cómics son los que ojean Nerea, Laida y Nahia. Los responsables de la biblioteca municipal de Tolosa han optado por llevar a Usabal la lectura más ligera. Y es que casi hay que pedir turno para buscar a Wally. Es el libro más solicitado. "Nos lo pasamos en grande, aunque algunos ya nos los sabemos de memoria", cuentan las tres amigas.
Sin embargo, la caseta de madera también ofrece lectura para los adultos. Revistas de viajes, libros de cocina, autoayuda y novelas, son algunas de las propuestas del servicio. "La bibliopisicina está más destinada a los pequeños, pero de vez en cuando también nos acercamos los adultos y cogemos alguna revista, para amenizar la tarde", explicó Ainara Lopetegi. La bibliopiscina de Tolosa abre por las tardes, haga bueno o malo, y también ofrece servicio de Wi-Fi.
Gracias por su comentario
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