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nueva crisis en ezker batua

Expediente EB

Unai Muñoz - Domingo, 6 de Junio de 2010 - Actualizado a las 09:04h

Arana, con la nueva dirección de EB.

Arana, con la nueva dirección de EB. (Foto: pablo viñas)

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EZker Batua vive sus horas más bajas desde su irrupción en la política vasca hace 24 años. La semana que hoy concluye ha sido una de la más críticas en la historia de la coalición de izquierdas, que, literalmente, está partida en dos. Siete días en los que ha dado tiempo a ver la dimisión de Javier Madrazo, la purga de varios cargos afines al ex consejero de Vivienda a manos del sector de Mikel Arana (que engloba al EPK y a los críticos de Encuentro Plural Alternativo) y la celebración de dos Consejos Políticos paralelos que han dejado a EB al borde del precipicio a menos de un año de las elecciones municipales y forales, una cita llamada a ser una verdadera prueba de fuego para la coalición.

Una situación surrealista que tendrá que ser desatascada por los tribunales y que esconde dos formas de entender esta formación: una, la comandada por el actual coordinador general, Mikel Arana, más federalista, crítica con los pactos del pasado con el nacionalismo, menos presidencialista y partidaria de poner negro sobre blanco en cuestiones tan polémicas como el control del censo de los militantes. Y, enfrente, la partidaria de Madrazo, bajo la denominación de EB-Irekia, que apuesta por hacer de la coalición un actor autónomo de los dictámenes que marca IU en Madrid y que se ha negado a dar el control de los afiliados a una empresa externa dependiente de IU Federal, que pretende poner al día el censo y las cuotas que abonan los militantes.

La bicefalia es total en la coalición de izquierdas, hasta el punto de que si uno entra en su página web se encontrará con el mismo espacio reservado para las noticias de cada uno de los bandos enfrentados, con noticias tanto de Arana como de Madrazo. Pero para entender este expediente EB es necesario remontarse a los últimos comicios autonómicos, en los que perdió 28.000 votos. El fracaso electoral de la formación liderada en aquel entonces por Madrazo -de tres parlamentarios pasó a uno- supuso un punto de inflexión para el que había sido socio del lehendakari Ibarretxe en el Gobierno del tripartito. Algunos militantes penalizaron los pactos con el PNV y cambiaron su voto, y otros, sencillamente, optaron por la abstención. Y, aunque en su haber al frente del Departamento de Vivienda y Asuntos Sociales, Javier Madrazo firmó una importante gestión en materia de VPO o dos leyes que dieron de qué hablar como la del Suelo o la de Parejas de Hecho, el que fuera coordinador general de EB durante quince años dejó su puesto y encontró acomodo dentro de la formación en un puesto de nuevo cuño pensado a su medida, como fue el de presidente.

Haciendo de la necesidad virtud, Madrazo, enfrascado ahora en su faceta de profesor, pasó a un segundo plano, aunque el sector de Arana se queja de que los poderes que ha mantenido el ex líder de EB hasta hace bien poco han dificultado el trabajo del actual coordinador general. La dependencia ha sido tal, según indican desde el sector oficial, hasta el punto que el único parlamentario con el que cuenta en la actualidad Ezker Batua amagó con dimitir harto de que el ex consejero le acotara su espacio de decisión. En ese momento, los nueve cargos que el pasado 21 de mayo fueron destituidos del Consejo Político por el conocido como sector madracista se posicionaron del lado de Arana, acrecentando, de esta manera, la distancia con el que había sido su referente durante los últimos quince años.

Al final la sangre no llegó al río, pero este gesto sirvió para acrecentar aún más la distancia entre las dos almas de Ezker Batua. Sensibilidades que vivieron su punto álgido hace dos semanas, cuando en el Consejo Político los seguidores de Arana y Madrazo prácticamente llegaron a las manos. Los partidarios de este último decidieron reemplazar a última hora a nueve integrantes del máximo órgano entre asambleas que se habían decantado por el sector oficial. Una maniobra -que fue ratificada por la Comisión de Garantías en la que los críticos con Arana son mayoría-, que tenía como fin lograr los apoyos suficientes de los 103 integrantes con derecho a voto en esta institución directiva de la coalición debido al tema a discutir: qué hacer con el control de los censos.

Los seguidores de Madrazo se niegan a ceder a Madrid el seguimiento del pago de las cuotas de los militantes, algo que desean los partidarios de Arana, que ponen en cuestión el número real de afiliados. Según los oficialistas, los que abonan correctamente las cuotas no coinciden con los que luego tienen derecho a voto en las asambleas. Hablan incluso de "militantes fantasma". Una problemática que no sólo se vive en Euskadi, sino que en otros territorios también está siendo centro del debate entre los simpatizantes de Izquierda Unida, cuya dirección ha dado orden para centralizar este control. Precisamente, desde Madrid, nadie se ha mojado sobre el cisma que se vive en EB, aunque Cayo Lara, según ha podido saber este periódico, está informado de toda la disputa. Es más, en su última visita a Euskadi, el coordinador general de IU se hizo eco de las quejas del sector de Arana y del bloqueo que, según éstos, ejercía Madrazo.

Vuelta de tuerca Hace justo una semana, tres lustros después de asumir el liderazgo de EB y en plena batalla interna por el control de la coalición, Javier Madrazo anunciaba su adiós en un artículo colgado en su blog. Aparentemente, el ex consejero de Vivienda se quitaba de en medio por "razones personales" y ponía su cargo a disposición de Ezker Batua. Las distintas sensibilidades reunidas en torno a Mikel Arana respondieron al día siguiente con la "purga" de dos destacados miembros de la dirección (Serafín Llamas y Sergio Fernández), que fueron sustituidos por gente afín al proyecto oficial.

Los represaliados, que, al igual que los partidarios de Arana, se sienten totalmente legitimados por los Estatutos de la coalición y ven a la otra parte como ilegal, contraatacaron anunciando la celebración de un Consejo Político paralelo que derivó el pasado jueves en un escenario de auténtico expediente X: dos estructuras directivas dentro de un mismo partido que funcionarán simultáneamente hasta que un juez decida quién lleva la razón.

La próxima cita en este particular pulso que están manteniendo las dos almas dominantes de Ezker Batua está previsto para mañana. Los partidarios de Arana, con el coordinador general a la cabeza, se encontrarán en la misma mesa con los afines del ex consejero de Vivienda y Asuntos Sociales. Ambas corrientes intentarán llegar a un consenso, aunque con matices. Los afines a Arana advierten de que no hay posibilidad de acuerdo si no si no se reconocen a los expulsados. Desde el bando contrario, por su parte, muestran su voluntad de "partir de cero" y hacen un llamamiento al conjunto de sensibilidades dentro de la coalición para hacer un "esfuerzo de diálogo in extremis" que permita alcanzar un acuerdo de mínimos.

Sin entrar a valorar qué bando es caballo ganador, lo cierto es que esta lucha cainita por el poder dentro de Ezker Batua -que coge el testigo a la protagonizada por Oskar Matute y los críticos que hace un año dejaron la coalición para probar en solitario- hace un flaco favor a los intereses electorales de EB, que en las próximas elecciones, y tras los fiascos de las autonómicas y las europeas (únicamente lograron 13.000 votos), se juega seguir en la elite de la política vasca.

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