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Maider Carrere Souto - Viernes, 4 de Junio de 2010 - Actualizado a las 07:36h
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Ayer, 3 de junio, hará 31 años del asesinato de Gladys del Estal, un referente en el activismo ecologista, una persona que hoy hubiese mostrado el camino del trabajo constante y sin demora por el cuidado y el respeto de la naturaleza. Por los valores del respeto y del no cesar la lucha por causas justas y nobles, como lo hizo ella en aquella época en contra de las centrales nucleares. De la justa defensa del trabajo bien hecho, de una perspectiva humana y consolidando la ilusión en el activismo.
La lucha por el cambio, la resistencia en la lucha contra una decrépita dictadura y la movilización por la justicia real de miles de personas a finales de la década de los 70 puso a muchos activistas en el punto de mira de las fuerzas armadas del Estado español. La actitud pacífica y reivindicativa en aquel 3 de junio de 1979 llevaba a miles de personas a concentrarse y entrar en terreno militar, lo que desde el Estado se respondió con una nutrida presencia policial que tomó Tudela.
Con la contundencia de un Estado policial, se cargó contra todas las personas que de una forma pacífica se encontraban allí; y con esa misma fórmula, se arremetió contra un grupo de jóvenes que no pensaban dejar su protesta allí y ejercieron su derecho, sentándose en la calle, y allí es donde José Martínez Salas, guardia civil, asesinó a una de esas jóvenes con un disparo en la cabeza, asestando un nuevo golpe a una juventud que trabajaba por romper el yugo de la dictadura, de la opresión y de un mundo injusto. Gladys del Estal fue asesinada por creer que el cambio se daba a pie de calle, ayudando a que el eco de la libertad traspasase los muros de una democracia endeble; fue asesinada porque creía en la libertad.
En este siglo XXI donde los referentes se desvanecen y se pierden en la memoria, tenemos que trabajar por recuperar la memoria de todos aquéllos que dieron todo por trabajar de una forma pacífica por el bien común; por aquéllos que supieron que sólo con el esfuerzo personal se fortalecían las opciones de beneficiar al grupo. El camino del activismo es un camino que debemos emprender de nuevo los jóvenes, rompiendo con todo lo que nos intentan establecer desde altas instancias, desde postulados no revolucionarios. En días en los que se mata a aquél que quiere ayudar, que la comunidad internacional tapa el asesinato de personas por intereses económicos, que nos están intentando hacer creer que somos los causantes del desarrollo de un sistema económico tan injusto y desigual… el joven que no se mueve por romper con este sino de la humanidad es cómplice de la debacle humana de nuestra civilización.
Los jóvenes tenemos la fortaleza de trabajar por lo que creemos, por pensar en un mundo más justo y luchar por ello. Tenemos el don de no poseer nada -ni casa, ni trabajo…-, eso nos hace libres para luchar por nuestros principios sin ser corrompidos, sanos y justos. Debemos recordar los que fueron, para ser nosotros la opción del cambio y trabajar para que en el futuro las opciones de los que sigan sean mejores.
Gracias por su comentario
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